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ENTRE ADOQUINES

Venezuela, en lo más alto de la lista Falciani

miércoles 11 de febrero de 2015, 14:14h

Han transcurrido siete años, pero de la lista Falciani aún parece quedar bastante jugo que exprimir. Queda, por descontado, para diseñar llamativas portadas exhibiendo extractos de cuentas a nombre de personajes famosos. O para alumbrar atractivos titulares. Algunos, por desgracia, tan cegados por el sensacionalismo que luego no habrá más remedio que defender en los tribunales, lejos ya de los quioscos. Es el caso de Fernando Alonso. Su nombre aparece en esa “exclusiva” lista junto a otros 2.693 españoles, pero el piloto asturiano ya ha anunciado que se querellará contra las informaciones que insinúen que su propósito a la hora de abrir una cuenta en la filial suiza del HSBC era no cumplir con sus obligaciones tributarias. Alonso tuvo allí su cuenta mientras vivió en el país helvético y, aunque eso de trasladar la residencia a Suiza, Mónaco, Andorra o Luxemburgo, por poner los ejemplos más cercanos, ya nos haga torcer el gesto, lo cierto es que levantar el dedo para acusar sin pruebas no debería de convertirse nunca en un acto sin trascendencia. Mucho menos, sin consecuencias. Porque en la lista Falciani lo que figura son los titulares – testaferros, sociedades pantallas o individuos con su propia identidad – de las cuentas, pero las pruebas de que esos patrimonios se escondían allí para no caer en las garras de esa Hacienda que nunca fuimos todos, ha habido que buscarlas después.

Aunque tampoco haya hecho falta ir muy lejos o excavar a fondo para encontrarlas. Este martes, hemos podido ver la carta que Hacienda envió a algunos de los nombres que Falciani “intercambió” con el gobierno español cuando fue detenido en Barcelona en cumplimiento de una orden de detención internacional dictada por las autoridades suizas contra el ex empleado del HSBC por revelar secretos bancarios. Un delito grave en aquel país, como no podía ser de otra forma. Porque volver a vivir de fabricar relojes y elaborar exquisitos chocolates - por muy bien que lo hagan, que ya sabemos que sí, que lo hacen a la perfección - se les debía antojar por esos lares de un cuesta arriba insoportable. Así que Falciani tiró de lista, y dicen que ya estaba más que preparado para “dejarse” arrestar. Al parecer, el mismísimo departamento de justicia de EEUU se encargó de trazar la hoja de ruta: cómo y cuándo entregarse a la justicia española corriendo el menor riesgo posible de ser extraditado. Y así fue. La Audiencia Nacional rechazó la extradición de Falciani a Suiza porque en España no existe el secreto bancario como figura legal, considerando que la información que había facilitado se refería “a actividades sospechosas de ilegalidad y de infracción penal”. Por el momento, y a falta de que el ministro Montoro comparezca – o no – en el Congreso para explicar los detalles, como ha solicitado Izquierda Plural, o que lo haga incluso el propio Falciani, como ha solicitado el PSOE, se sabe que la suma recaudada a los defraudadores ronda los 264 millones de euros. No me atrevo a especular sobre cuántos sujetos entregaron la pasta “voluntariamente”, gracias a esas cartas a través de las cuales Hacienda invitaba a la regularización.

En todo caso, aquello que tanto nos escandalizó – amnistía fiscal incluida - ahora parece ser sólo la punta del iceberg, en palabras del nuevo fichaje estrella de Podemos. Hervè Falciani ha vuelto a saltar a las portadas de todo el mundo, después de que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y algunos periódicos hayan hecho públicos documentos relativos a la “mala praxis” del HSBC en Suiza, así como los nombres de más titulares de cuentas con apellidos y rostros bien conocidos. Deportistas, empresarios, artistas, tertulianos, caras del cine y de la televisión, entre otros. “Hay muchos más nombres que los 106.000 titulares que ha publicado la prensa”, ha asegurado Falciani, explicando a continuación que los periodistas han tenido acceso únicamente a una parte de los ficheros que él filtró cuando abandonó el banco en 2007. Suena a advertencia, huele a desafío. Todo un Quijote dispuesto a cargar contra los gigantes molinos financieros, a pesar de que ya empiece a diluirse la posibilidad de saber si lo hizo movido por un verdadero coraje en la siempre desigual batalla contra el poder del dinero o si su primera intención fue, como aseguran Suiza y HSBC, abrirse también él una cuenta en algún paraíso lejano con los beneficios que pretendía obtener con la venta de tan suculento tesoro. En cualquier caso, nadie duda de que su lista constituye el mayor golpe dado en la historia contra la evasión de impuestos a nivel internacional. Más aún, ha servido para descubrir el escondrijo del dinero sucio además de negro: mafias criminales, empresarios corruptos, traficantes de armas o de los denominados “diamantes de sangre”, así como familiares y acólitos de oscuros dictadores. Especialmente llamativa es la suma de 12.000 millones de dólares que, al parecer, tenía el gobierno venezolano en el banco, mientras su población hacía – y continúa haciendo – frente a crisis tan escandalosas como la del “papel higiénico”, es decir, enfrentándose cada día a la carencia de los productos más básicos.

Y como siempre, cada país ha hecho con su particular pedacito de lista Falciani lo que ha podido, o querido. Estados Unidos fue el primero en reaccionar y lo hizo de manera expeditiva, sin contemplaciones. Un comité del Senado acusó a HSBC de blanquear dinero del narcotráfico y sortear la prohibición gubernamental de hacer negocios con determinados clientes de Irán y le impuso una multa de 2.000 millones de dólares. En España, los recientes vaivenes provocados por la nueva erupción del volcán Falciani han llevado a que el ministro Montoro anunciara esta semana que se están estudiando medidas legales contra la entidad, como inductora y favorecedora de fraude fiscal. Mientras, en Bélgica parece inminente el arresto de varios responsables del banco y en Francia, se han mirado con lupa las cuentas de los propietarios de míticas marcas, como es el caso de la heredera de Nina Ricci, cuyo procesamiento se pondrá en marcha en los próximos días. Es de esperar que en Grecia, sobre todo ahora, el periodista Kostas Vaxevanis pueda publicar en su revista la lista relativa a ciudadanos griegos, aquella misma que publicó en 2012 y que le llevó a ser arrestado y, posteriormente, juzgado. Uno de esos escándalos que explican luego ciertas reacciones en las calles y frente a las urnas. Incluso The New York Times condenó la persecución al reportero en un editorial titulado “Greece Arrests the Messenger”. ¿Habrá loco o valiente mensajero en Venezuela, el tercer país con más dinero en el HSBC sólo por detrás de Suiza y Reino Unido, que pueda desvelar más detalles acerca de esos 12.000 millones que figuran en la lista?

Alicia Huerta

Escritora

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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