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Alejandro González Iñárritu (2ª nominación, ningún Óscar)
Probablemente pasará a la historia como uno de los grandes cineastas del siglo XX, sobre todo porque su cine transmite la sensación de ser único e irrepetible. Ninguna de las películas de Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, México, 1963) ha pasado desapercibida, radicalmente cuidadas, con un halo de obra de arte que conjuga el sello indiscutible del mexicano con la sensación de que cada vez que estrena, rompe el molde, e interesantes propuestas temáticas.
Antes de cumplir los 20, González Iñárritu recorrió parte de Europa y África como trabajador de un carguero. En 1985 empezó la carrera de Comunicación en la Universidad Iberoamericana al tiempo que se une al equipo de la emisora mexicana de rock WFM. Dos años tardó en abandonar las clases para centrarse en la radio, de la que llegó a ser director en 1987 y a la que convirtió en los siguientes cinco años en la emisora número uno de Ciudad de México. Paralelamente, empezó a escribir bandas sonoras para películas. Ya en los noventa, crea Z Films, con la que empieza a producir cortometrajes y publicidad para televisión mientras estudia dirección de teatro. Lo primero que Iñárritu escribe y dirige es el piloto de un proyecto para televisión, Detrás del dinero, que protagoniza en 1995 el artista español Miguel Bosé. En 1999 llegó su extraordinario debut cinematográfico con Amores Perros, un fresco de la sociedad mexicana en un esquema de historias cruzadas que establecería ya dos de las consecuencias fundamentales del cine de Iñárritu: alabanzas para sus actores (en su debut descubrió al mexicano Gael García Bernal) y reconocimiento internacional (Amores Perros fue nominada al Óscar a mejor película de habla no inglesa). Llegar y besar el santo. Después vendrían 21 gramos (2003), con Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts; Babel (2006), con Brad Pitt, Cate Blanchett y Gael García Bernal, rodada en 3 continentes, 4 países y 3 idiomas, y que le valió su primera nominación al Óscar como mejor director; con Biutiful, protagonizada por Javier Bardem, Iñárritu volvió al castellano y consiguió una nueva nominación a la mejor película extranjera.
En 2014 estrena su quinta película,
Birdman, que está arrasando en la temporada de premios y, aunque la competencia es difícil, podría valerle a Inñarritu, nominado por segunda vez en la categoría de director, su primer Óscar.
Bennett Miller (2ª nominación, ningún Oscar)
Bennett Miller (Nueva York, 1966) afronta su segunda nominación como mejor director en los Óscar, aunque, de llevarse el premio a casa esta edición por su medido trabajo en Foxcatcher, sería su primera estatuilla.
Miller arranca su carrera en la dirección con el documental The Cruise (1998), en la que ya se empieza a vislumbrar lo que será, hasta el momento, una constante en su carrera: el drama biográfico. En esta primera cinta, el realizador americano pone el foco en Timothy ‘Speed’ Levitch, un guía de autobuses turísticos de Nueva York que se hizo famoso por su poco convencional relato sobre la ciudad. En su primera incursión en la ficción, Miller no abandonó del todo la realidad y dibujó un rotundo y aplaudido retrato del periodista y escritor Truman Capote. Fue su segundo largo, Capote, que llegó en 2005 con las primeras nominaciones para Miller bajo el brazo: mejor película y mejor director, además de tres nominaciones a los intérpretes que terminaron con un merecido Óscar al fallecido Philip Seymour Hoffman por su interpretación del autor de A Sangre Fría.
En 2011 dirigió a Brad Pitt en su tercera película,
Moneyball, basada en la historia real de Billy Beane, el gerente general del equipo Atléticos de Oakland que utilizó un método de estadística matemática para fichar a los jugadores del defenestrado equipo. En la película que le ha valido su segunda nominación al Óscar, Miller vuelve a rescatar una historia ligada al mundo del deporte en
Foxcatcher, sobre las relaciones de amor, celos, control y poder establecidas entre los hermanos Mark y Dave Schultz, medallistas olímpicos en lucha libre, y el multimillonario John du Pont, aspirante a mecenas de este deporte.
Morten Tyldum (1ª nominación)Mortel Tyldum (Noruega, 1967) ha entrado en Hollywood por la puerta grande. Aunque estudió cine en Nueva York, su trabajo hasta ahora se había desarrollado en su Noruega natal. Tras curtirse en televisión, publicidad, vídeos musicales y cortometrajes debutó en 2003 con
Buddy, una comedia que le valió el favor de crítica y público. Tras
Fallen Angels (2008), el mercado internacional se abrió al cine Tyldum con
Headhunters (2011), un intenso
thriller que se convirtió en la película noruega más taquillera hasta la fecha y convenció al público de buena parte del globo. Así que tres años después estrena su primera película rodada en inglés con actores internacionales,
The Imitation Game, y se ve de pronto en la carrera por ocho premios Óscar, incluyendo el suyo como mejor director.
Richard Linklater (1ª nominación)
Richard Linklater (Texas, 1960) ha impulsado uno de los experimentos cinematográficos que quedarán para el estudio en las Facultades de cine: Boyhood, una película rodada en 39 días repartidos a lo largo de 12 años como única fórmula posible para hablar desde la realidad en su sentido más estricto del paso de la niñez, a la adolescencia y luego al mundo adulto. La última cinta de Linklater ha revolucionado esta temporada de cine, pero el realizador es ya un veterano por estos lares.
Dejó la universidad en 1982 para trabajar en una plataforma petrolífera en el Golfo de México, trabajo con el que ahorró la cantidad suficiente para comprarse una cámara Súper 8, un proyector y algunos equipos de edición y se mudó a Austin, donde fundó la Sociedad cinematográfica de Austin. En el 84 volvió a la universidad, esta vez para estudiar cine. Tras varios años de experimentación en formato corto, dedicó dos años a rodar y editar su primer largometraje, It's Impossible to Learn to Plow by Reading Books (1988), en el que ya muestra algunos rasgos que se considerarán después definitorios de su cine: escasos movimientos de cámara, falta de narrativa y personajes desorientados.
En 1993 estrena la primera de sus películas que tiene repercusión entre la crítica y el público: Movida del 76 (Dazed and Confused), en el que explota esa idea de la juventud desorientada y confundida que desemboca en el individualismo. Dos años más tarde inaugura la serie “Antes”, con Antes del amanecer, que continuaría en años posteriores con Antes del atardecer (2004) y Before Midnight (2013). Convertido en fetiche del cine independiente de los noventa con varios trabajos, ya en los 2000 escribe y dirige Tape (2001), que, al igual que la obra de teatro homónima en la que se basa, transcurre en tiempo real y en una misma escena. Al año siguiente debuta en el cine de animación con Despertando a la vida y en 2003 sorprende con un registro muy distinto en Escuela de Rock, protagonizada por Jack Black.
En 2006 abre una vía crítica en su cine con Fast Food Nation, una mirada analítica a la influencia mundial de la industria estadounidense de las comidas rápidas, y sigue experimentando en el plano técnico al rodar Una mirada a la oscuridad con la técnica del rotoscopiado (dibujar sobre imágenes reales ya filmadas). Otras películas que destacan en su filmografía son Me and Orson Welles (2009) y Bernie (2012).
Wes Anderson (1ª nominación)
Lo de Wes Anderson (Texas, 1969) se veía venir. Desde que se aliara con Owen Wilson, al que conoció en la Facultad de Filosofía de Texas y con el que escribió su primer largometraje, Bottle Rocket (1996), venía avisando de su particular visión del mundo y su capacidad para traducirla al lenguaje cinematográfico en forma de comedias amargas y más o menos alocadas, en una paleta de colores muy personal, con unos personajes peculiares, más simbólicos que realistas y un reparto coral, que en producciones posteriores se iría llenando de caras conocidas. En sus primeros años se dedicó a diseccionar las relaciones humanas en cintas como Academia Rushmore (1998) o Los Tenenbaums: Una familia de genios (2001), ambas escritas junto a Wilson. Gracias a esta última, ambos fueron nominados al Óscar como mejores guionistas.
En 2004 escribió, ya en solitario, y dirigió
La vida acuática con Steve Zissou, dedicada a Jacques-Yves Cousteau. Después vendrían
Viaje a Darjeeling (2007) y
Fantastic Mr. Fox (2009), el estreno de Anderson en el cine de animación y nominada en esa categoría en la edición de los Óscar de 2010. Con
Moonrise Kingdom (2012), con la que el cineasta obtuvo su segunda candidatura a los Oscar en la categoría de guión, hay quien situó a Anderson en su mejor momento. Y las claves de aquella película que le valieron el aplauso unánime de la crítica, como el aura de cuento o la fotografía exageradamente idílica, explotan en
Gran Hotel Budapest, el peculiar repaso a la historia europea de entreguerras desde el particular prisma del cineasta que le ha valido su primera nominación al Óscar como mejor director.