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PRESIDENTE Y OPOSICIÓN PREPARAN LA ÚLTIMA GRAN CITA DEL MANDATO

Debate sobre el Estado de la Nación: Rajoy y Sánchez, ante el reto de mostrar iniciativa y aparcar el 'y tú más'

Alberto López Marín
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albertolopezelimparciales/13/7/13/25
miércoles 18 de febrero de 2015, 13:43h
Actualizado el: 24/02/2015 11:01h
Martes y miércoles tendrá lugar en el Congreso el último Debate sobre el Estado de la Nación de la legislatura, primero de Pedro Sánchez y Alberto Garzón al frente del Partido Socialista e Izquierda Unida. Mariano Rajoy llega a la cita en una posición más cómoda que en anteriores, favorecido por la inestabilidad de la principal fuerza de la oposición y la debilidad de su líder.

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez en sus respectivos escaños. Efe
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Mariano Rajoy y Pedro Sánchez en sus respectivos escaños. Efe

Mariano Rajoy se encontrará en el Debate sobre el Estado de la Nación la hostilidad propia de la ocasión, pero ya sin los mayores recortes del mandato o el caso Bárcenas en las portadas. Pese a esto, el presidente no puede confiarse; los derivados de estas dos materias, entre otras, aún sacuden a la opinión pública, como el elevado desempleo o el pago en negro de la sede nacional del Partido Popular, según ha comunicado al juez Pablo Ruz la Intervención General del Estado (IGAE).

A su favor también, que los dos dirigentes que más daño han hecho a sus aspiraciones estos trascendentales meses, Pablo Iglesias y Albert Rivera, no dispondrán de turno de palabra. Sólo podría encontrarse con ellos en careos preelectorales televisados, opción que difícilmente se va a materializar. Alberto Garzón será el rostro frente a Rajoy de esa llamada 'nueva política' que aseguran representar también los líderes de Podemos y Ciudadanos, a los que ha de tratar de comer terreno. Cayo Lara deja a su marcha una Izquierda Unida descosida y en busca de identidad propia y sitio en el nuevo y voluble mapa político.

El PSOE, en su momento más bajo
No muy diferente es la situación del Partido Socialista, que se consoló por los resultados de noviembre de 2011 diciéndose que había tocado fondo, convencido de que tenía cuatro años para levantarse, en buena parte porque la crisis desinflaría a Rajoy. No parecía descabellado. Sin embargo, en febrero de 2015 la estimación de voto y escaños está incluso por debajo. Su secretario general, Pedro Sánchez, sufre una crisis de credibilidad que ha saltado de Ferraz y el grupo parlamentario al electorado, en último término por la no expulsión de Manuel Chaves, que seguirá el debate a pocos asientos de Sánchez.

Rajoy se impuso en los precedentes al experimentado Alfredo Pérez Rubalcaba y no teme a su sucesor, con poco callo en la oratoria en la Cámara Baja pero ante la última oportunidad de imponerse en este escenario ante los suyos y ante unos ciudadanos que han perdido interés en esta cita, que ha legado intensos enfrentamientos dialécticos con Felipe González, José María Aznar y más tarde José Luis Rodríguez Zapatero y Rajoy como contendientes.

Críticas al Gobierno por alterar el formato
Tras cada Consejo Europeo, el Gobierno aprovecha la celebración de una sesión de control posterior para dar cuenta de lo acordado en Bruselas. Esto debería haber ocurrido en el pleno posterior a la salida de prisión de Luis Bárcenas, motivo por el que el Grupo Popular vetó en Junta de Portavoces la comparecencia. Los turnos de palabra son generosos y el extesorero iba a ser el tema central, por lo que Rajoy evitó la ocasión. Pasada la tormenta, la misma mayoría que rompió el hábito ha impuesto la intervención sobre Europa coincidiendo con el Debate sobre el Estado de la Nación.

La oposición se ha echado encima en bloque por esta decisión, que suma más carga de actividad a dos días en los que, entienden, la única cita en la agenda ya ocupa largas horas. Los acusados se defienden recordando que no es novedoso, que esto ya ocurrió también en 2013.



Recuperación vs economía doméstica
Rajoy aprovechará el debate para enumerar una vez más los para él logros de su Ejecutivo y satisfecho por haber cerrado el pacto contra el terrorismo y encontrado una salida a una reforma del aborto que costó la baja de Alberto Ruiz-Gallardón. El presidente necesitaba trabajar por la paz -o al menos por una tregua- con las víctimas de ETA y con los colectivos antiabortistas.

Su mensaje se centrará en una recuperación que justificará con cifras de grandes indicadores, mientras que Sánchez atacará el flanco de la economía doméstica, la desigualdad social y el desempleo, aún elevado y sin buen diagnóstico pese a que se haya detenido la sangría. La respuesta al socialista será la "agenda social" del Ejecutivo, con la que el PP quiere recuperar apoyos entre los más damnificados por los "ajustes", según han adelantado desde Moncloa.

Otra cuestión principal será la corrupción, que Rajoy siempre ha tratado con promesas de endurecimiento de condenas y fiscalización de partidos y dirigentes y también vendiendo las bondades de la Ley de Transparencia -la semana del debate, casualmente, se estrena el Portal de la Transparencia del Congreso-. La oposición no encontrará importantes dificultades para rebatir, salvando las ambigüedades del PSOE o su desigual trato a los imputados en sus filas, debilidad que no desaprovechará el presidente.

Este fin de semana, los protagonistas han escrito, estudiado y dialogado con sus asesores, y así será hasta los minutos previos. Las estrategias son distintas ya que a unos conviene conservar y a otros, arriesgar. Una tarea compartida de Rajoy y Sánchez es demostrar que PP y PSOE están en forma, que tienen iniciativa, que no son la 'vieja política'. Las balas, guardadas en unos apuntes que no se empezarán a conocer hasta el mediodía de este martes.

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