crisis en el pp
Veinticinco periodistas y cinco manifestantes se citan en la sede del PP
sábado 24 de mayo de 2008, 18:27h
Una supuesta transmisión en cadena de mensajes de teléfono móvil citaba a las 17:00 horas a los allegados al PP para protagonizar una nueva concentración frente a las puertas de la sede madrileña del partido, pero esta vez no ha tenido tanto éxito como la de ayer: si entonces concurrieron unas 300 personas, hoy sólo han sido cinco simpatizantes.
Precisamente la gran concurrencia de la protesta de ayer ha puesto en alerta a los medios de comunicación y a los efectivos de la Policía Nacional, que ante la posibilidad de otra manifestación exitosa, han desplazado a la zona a unos cuantos informadores y a una decena de agentes antidisturbios.
Pero se ve que no ha ocurrido lo mismo entre la masa de afiliados y simpatizantes del PP, que han preferido pasar la tarde del sábado en cualquier otro lugar menos en la entrada de la sede del partido.
A las 16:45 horas podían contarse en el número 13 de la calle Génova de Madrid a una decena de periodistas, tres furgones policiales, cinco agentes de la Policía y otros tantos manifestantes, que han enarbolado la bandera de España sin descanso y han dejado claro, a gritos, que quieren que Rajoy se vaya.
Según pasaba el tiempo, ha aumentado el número de periodistas -redactores, reporteros gráficos y cámaras de televisión- y el de policías, hasta llegar a una decena, pero no ha ocurrido lo mismo con el de simpatizantes del PP.
Ni siquiera los transeúntes han mostrado la más mínima curiosidad.
A las 17:15 horas los periodistas eran casi treinta y los policías, en torno a diez, mientras los manifestantes no encontraban a quien se uniera a su causa.
Quince minutos después, la situación permanecía inalterable, si bien los simpatizantes aprovecharon sus minutos de fama para desplegar sus banderas y lanzar sus proclamas contra Rajoy.
En cuanto mostraban el emblema o alzaban la voz se arremolinaban en torno a ellos casi todos los periodistas, como si acabara de aparecer el mismísimo Rajoy.
Mientras, el diputado del PP Carlos Aragonés paseaba por la calle Génova sin que nadie le reconociera.