El viaje al Sahara de José Luis Rodríguez Zapatero es un despropósito que no hay por dónde cogerlo, digno del personaje en cuestión. Zapatero se ha dejado instrumentar por el régimen marroquí consciente e irresponsablemente, con su asistencia a un acto vetado por Naciones Unidas, Unión Europea y Unión Africana. Hasta el número dos del PSOE, César Luena, ha tenido que reiterar en público la postura de su partido en el contencioso del Sahara, dejando patente la incomodidad que el nuevo viaje de Zapatero ha provocado.
Hace pocas fechas fue en Cuba donde el ex presidente volvió a retratarse como lo peor que le ha podido pasar a España en materia exterior. De hecho, una de las señas de identidad de sus dos legislaturas fue la calamitosa imagen del país en el concierto internacional, aunando pérdida de protagonismo con una colección de despropósitos para el olvido. ¿Qué razones le han movido para este último traspié? Eso es algo que sólo él y Moratinos saben. Zapatero es un personaje muy menor, sin la menor idea de cómo es el mundo, de tal suerte es que como mejor está es calladito y en León. Bien harían desde el PSOE en intentar reconvenir a Zapatero para que deje de seguir deteriorando la política exterior de España, como ya hiciera cuando estaba en el Gobierno.