La tasa de fraude aumentó el año pasado en todas las comunidades, a excepción de Madrid, hasta situar la media nacional en el 1,2 por ciento. La estafa ocasional u oportunista sigue manteniéndose como la práctica más habitual.
AXA ha hecho público el mapa del fraude al seguro en España. Existen tres tipologías de fraude al seguro: "Por un lado, el
fraude ocasional u oportunista, que sigue manteniéndose como la práctica más habitual, aunque se ha reducido ligeramente respecto a 2013, pasando de suponer 58,2 por ciento al 57 por ciento. Se trata de un tipo de fraude de baja intensidad, en el que el objeto del fraude en el 71 por ciento de las ocasiones es inferior a 600 euros. Por otro lado, el
fraude premeditado: casos en los que los daños reclamados son reales o ficticios, pero todos han sido planificados con antelación. En ellos se suelen ver implicadas varias personas y suponen el 42 por ciento de los casos de fraude evitados durante 2014. Su coste medio es un 41 por ciento mayor que el del fraude ocasional, y quien lo perpetra trata de obtener el máximo beneficio económico, lo que eleva la indemnización media a casi 4.500 euros. Por último está el
fraude organizado, que pese a suponer el 1 por ciento de todos los casos, es el más peligroso y el que está experimentando el mayor repunte".
Del informe de AXA se desprende que, aunque todas las comunidades autónomas se ven impactadas por alguna trama, la zona de Levante registra una mayor incidencia de casos, especialmente de los relacionados con
fraudes de auto.
"La tasa de fraude aumentó el año pasado en todas las comunidades, a excepción de Madrid, hasta situar la media nacional en el 1,2 por ciento.
Ceuta, con el 3,17 por ciento, y Andalucía, con el 2,04 por ciento, son las comunidades con mayores tasas de fraude al seguro. En el caso de Ceuta, los casos se han multiplicado por 6 en solo dos años, pasando de una tasa del 0,53 por ciento en 2012 a la actual, del 3,17 por ciento. En
Andalucía el fraude ha aumentado un 50 por cientoen tan solo dos años. En La Rioja, Cantabria, Andalucía y Canarias la tasa de fraude aumentó en 2014 un 0,35 por ciento".
Uno de los
modus operandi más habituales es aquel en el que un asegurado, "casi siempre desempleado o con bajos ingresos, finge un siniestro en el que se ve involucrada otra persona que está en connivencia con la trama, quien acude a un letrado, cerebro de la operación, que se encarga de la reclamación en su nombre a cambio de la mayor parte de la indemnización, y el resto del dinero se reparte entre asegurado y víctima". Otra tipología es aquella en la que feriantes y propietarios de talleres se encargan de comprar vehículos en mal estado para fingir robos, incendios o siniestros totales y sacar un beneficio económico.
El estudio ha sido realizado través del análisis de 43.000 siniestros sospechosos de fraude de los más de 1,2 millones de siniestros declarados en 2014.