España es una broma de mal gusto, como la muerte inesperada de Pedro Reyes, el sabio que en un golpe de genialidad se preguntó si el hombre es tonto por definición o por naturaleza.
Si al final consigue resistir el asedio, no será por méritos de los españoles, sino porque la Iberia de Heródoto, Polibio y Estrabón sigue siendo una fuente de inspiración, contemplada a vista de gaviota desde lo alto del acojonante puente de la Constitución del 12 sobre la Bahía de Cádiz, de Falla y Camarón, de Rota a San Fernando, pasando por Chiclana, el Puerto de Santa María y las marismas de Puerto Real de Isabel y Fernando, donde la Batalla de Trocadero donde se liaron a hostias los constitucionalistas y los Cien Mil Hijos de San Luis.
España será o no será con Cataluña dentro, pero sin forzar la cerradura. Las patrias por cojones siempre han sido batallas perdidas o guerras ganadas a costa de muchos muertos. Catalunya por cojones será otro error histórico, pues la razón testicular suele ser síntoma del burreque, ya sea el cojón de fraile, de mamut o del torito bravo de Osborne al que tanto cantó el Fary.
España, paleta y casposa, zarzuela sin fin, le ha cogido el gusto al descenso a los infiernos. No hay día que pase sin que se desmelene sin venir a cuento, como Miley Cyrus y otras ex princesas Disney del montón. El caso es llamar la atención y dar que hablar, por el simple vicio de hacer el ridículo. Mongui, deporte nacional.
El factor humano. Nace una cría de gorila en el Zoo de Barcelona con el DNI estelado en la boca. La imagen de Arturo chupando cámara, tratando de abrirse un hueco en el fotomatón de los Alpes franceses junto a Rajoy, Hollande y Merkel, da risa de mearse encima en los pañales si no fuera porque solo estamos de humor para el llanto por las 150 víctimas de la macabra masacre del avión de Germanwings, que aun estando muertas nunca dejarán de existir.
Siendo la vida tan frágil, a la vista está que no escarmentamos ni en el corredor de la muerte, ofuscados en el sinsentido de seguir a lo nuestro, ajenos al azar de la azarosa existencia.
La multiplicación de los panes y los peces según la biblia apócrifa nacionalistoide. El primogénito de los Pujol le ha venido al juez con la parábola de que su padre repartió la dichosa herencia de su abuelo entre los nietos y la nuera, y que fueron tan listos los retoños, que los 840.000 euros de 1980 se convirtieron en ocho millones veinte años después, por obra y gracia de los juegos de magia perpetrados a cuenta de productos financieros opacos. La fortuna familiar se multiplicó por diez y de la vergüenza torera no quedó ni rastro. Pero resulta que el milagro no aconteció en Caná, donde Galilea, según cuenta el Evangelio de Juan, sino en Andorra y otros paraísos terrenales. Jesús de Nazaret obró el milagro de convertir el agua en vino, y la “Sagrada Familia” pujoliana ha superado a Jesucristo, el mismo que expulsó a los mercaderes del Templo.
Twitter, abrevadero de tarados y necios. Los hay que sufren conmoción cerebral y no se han dado ningún golpe en la molondra. La caja negra de España emite señales preocupantes de despresurización craneal. Eduardo Garzón, hermano de Alberto, la gran esperanza roja del partido comunista, culpa a la «maldita sociedad capitalista» del siniestro aéreo: «Maldita sea esta sociedad capitalista donde una compañía aérea antepone el beneficio empresarial a la seguridad de los pasajeros». (…) Not comment! En su tontuna lleva el pobre ignorante la penitencia. Algunos merecerían haber nacido directamente cabestros, pues para el caso, lo mismo da. Sin duda era más civilizada la Bicha de Balazote, encontrada en un lugar de la Mancha, natural del mismo Albacete, síntesis entre animal y hombre.
El elefante africano no remonta por culpa de los furtivos. Y España no levanta cabeza -¿Cómo va a levantarla?-, por culpa de tanto meme viral so mamón, de tanto mediocre y de tanto maledicente como anda suelto, vagando como hienas desorientadas por la sabana del Serengueti.
Vuelve la España cacique y clientelar de Cánovas y Sagasta, que nunca se fue. La España de don Natalio Rivas -¡Colócanos a todos!- y el jamón de Trevélez. De fachas, casposos y babosos. Del ruralismo, al garrulismo.
Otra que tal baila: Irene Sabalete, que rima con sábado, sabadete… La ex delegada socialista de Empleo de la Junta de Andalucía en Jaén, presionó a sus subordinados para que ejercieran el apostolado sociata para las autonómicas, tal cual «testigos de Jehová», acojonándolos con la amenaza de perder el empleo: «Si no ganamos las elecciones no vais a seguir trabajando en la Junta de Andalucía (…) Os quiero a todos en la calle haciendo campaña por el PSOE, la gestión la dejáis aparte».
Huele a facha, a gentuza y a mierda. La sujeta, en libertad tras ser detenida junto a otras quince personas por la UCO en la redada contra la corrupción impulsada por la juez Alaya sobre el presunto fraude de los cursos de formación, merecería volver al cuartelillo de la Guardia Civil.
Mientras, Zapatero, cortador de jamón ibérico de afición tardía, sigue jugando al desconcierto, en su línea: «En Podemos son jóvenes, viven en el cielo, sin techo, ni suelo. La democracia les hará cambiar». Las auroras de Júpiter no tienen relación con el sol, querido José Luis, y tú sin saberlo.
Joder por joder, pero sin mala intención. Dice Javier Tebas, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, que «Si Cristiano se toca los cataplines con desprecio, debe ser sancionado».
La pasión, según Mariano. Feliz cumpleaños. Día Mundial del Teatro. «Cómo pasar la revisión sin quedarse sin coche» (Midas). Rajoy debiera tomar nota de la oferta si no quiere que se le pare el carro en el arcén. Extrapólame otra vez.
España pajarera, España inmortal. Vuelven a TVE, oenegé catódica, Buruaga, Bertín Osborne y José Luis Moreno. Acabará volviendo también ‘Doña Cocreta’.
España, apoteósica, no tiene arreglo posible ni con antiojeras. No debía de quererte, no debía de quererte, y sin embargo te quiero.