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EUROCOPA 2016 -FASE DE CLASIFICACIÓN: ESPAÑA 1 UCRANIA 0

España derriba a Ucrania sin brillo y sacude, de momento, la crisis | 1-0

viernes 27 de marzo de 2015, 22:56h
El solitario gol de Morata decantó un partido en el que los de Del Bosque dominaron la pelota sin amenazar. Ucrania creció hasta rozar el empate pero su superioridad en el balón parado no fue suficiente. Iniesta y Silva trataron de aportar verticalidad a la idea española sin continuidad. La selección nacional afianza su segunda plaza, por detrás de Eslovaquia.

Recuperar la confianza y esquivar otro resbalón que mine la endeble estabilidad del renacimiento bajo el control de los mismos nombres al mando. De camino, si resulta factible, ganar con brillo y aminorar la psicosis que contempla a Ucrania como un rival directo para alcanzar la Eurocopa de 2016, con cuatro jornadas disputadas en la fase clasificatoria. Para ello, el Pizjuán acogía un nuevo examen a dos variables descontroladas ya en el camino a la debacle brasileña: el compromiso en la recuperación y el trabajo táctico que evite la ruptura de líneas y el sufrimiento en la contra del rival.

Vicente del Bosque prosiguió su "transición dulce" de nombres, que no de ideas, y entregó a Morata el rol de centro delantero. Tuvo a bien el técnico en alinear a Isco, Iniesta y Silva por detrás del punta juventino. Todo talento en una medular que debía quedar resguardada por dos piezas de trabajo y clase: Busquets, recuperado para esta empresa, y Koke, motor colchonero. Casillas mantenía titularidad -en este papel no se atisba transición que valga- y la zaga de gala afrontaría el resguardo nacional ante la velocidad y potencia física del flanco ofensivo ucranio.

Arribó el preparador visitante Mijaíl Fomenko asegurando que "lo que hemos visto en los últimos tiempos nos muestra que España es de nuevo la selección que ganaba todo". Mensaje de viejo zorro que disfraza su veneno de terciopelo para cosechar algo de su visita a la Semana Santa sevillana. Propuso el técnico ucraniano un sistema paradigmático en su libreta: fuerza y orden salpicado de peones de ferocidad frenética en robo y salida. Yarmolenko, Rotan y Konoplyaka sobresalían en el trato a la pelota en una medular conformaba para cerrar líneas de pase, con la sabiduría táctica de Tymoshchuk y Stepanenko. Equipo cohesionado, trabajo sin pelota y concentración para crecer hasta suponer una amenaza en el descuido español.

Arrancó intenso este duelo de dos selecciones empatadas a puntos pero de complicado parangón en ningún elemento analizable salvo la táctica y lo anatómico. Salió España a sacudirse el fantasma del abismo al que se asomaría de no obtener todo el botín de puntos. La presión patria a la salida de pelota visitante negó esta opción a los contendientes de zamarra amarilla en buena parte del duelo, pero con especial frenesí en el primer cuarto de hora. La fluidez asomaba entre líneas con la Iniesta, Isco y Silva como eje lúcido y las ocasiones se gestaron a borbotones.

Abrió fuego un pase puntiagudo de Iniesta que chutó desviado Morata en el 8 de juego. En pleno monopolio de la pelota, con Ucrania empeñada en el achique y con todo el terreno a disposición de la asociación roja, Koke probó suerte desde larga distancia para conocer los puños de Pyatov, Silva cabeceó arriba una conducción y centro de Isco y el malagueño probó la individual sin encontrar palos en el epílogo de la alegría asociativa nacional -minuto 24-.

Por el camino encontró Ucrania vías de oxigenación a su esfuerzo defensivo a través del balón parado, una especialidad a la que el repliegue español no pudo más que claudicar en los 90 minutos de juego. Una falta lateral botada por Rotan encontró el remate desviado de Fedetskiy, en soledad y en clara ventaja desde el área pequeña. Despertaba en el 18 el bloque del este, que a punto estuvo de abrir el marcador con el intento que lamió el poste el de Rotan, tras una contra que concluyó con balón al área que baja Zozulya en la frontal para el chut, plácido, de su compañero. Al borde de la media hora, España estaba enfangada en la horizontalidad. Sufriendo su propia anestesia.

Sin embargo, surgió la figura del punta único. Un pase vertical, distinto, al primer toque, de Koke encontró el desmarque y resolución de Morata, que batió la salida de Pyatov por arriba. Primer gol del madrileño como internacional en el 28 y golpe de efecto español en un escenario que le era trágicamente familiar: con pelota y sin control del tempo. Respiró Del Bosque, que celebró con gesto airado el tanto cosechado en el momento más delicado.

Se disparó el duelo hacia el intermedio tras la lesión de Zozulya, que dio paso al delantero fijador y fajador Kravets. No reaccionó el combinado rival con presteza, que tampoco dibujaba contras indigestas. Tan solo la pizarra, a través del testarazo alto de Khacheridi, suponía inquietud a Casillas. Hubo hueco antes de que fuera decretado del descanso para el disparo al centro de Silva, tras combinación en la frontal con Isco y para que Ramos estrellara en el larguero su cabezazo al saque de una falta lateral ejecutado por Silva.

Sin cambios de piezas ni de intenciones, España empezó el segundo acto confirmando la caída en intensidad y velocidad asociativa que susurraba en el fin del primer acto. Sin embargo, afianzó su presión en los primeros 20 minutos de segundo tiempo. Este paso adelante gestó el robo y remate de Isco que atajó el meta visitante en el 48. Respondió Rotan con una falta lanzada con veneno Rotan sin remate que Casillas despejó a córner con dificultades.



Fue tomando cuerpo el nudo y desenlace del envite con las pulsaciones y precisión nacionales en descenso y la confianza y presteza ucranias en avance. Un fallo garrafal de Casillas, que quiere jugar en corto sin espacio y entrega la pelota a Rotan, confirmó el la mutación del paisaje con gesto helado. Stepanenko cabeceó arriba el saque de esquina posterior para ahondar en la creciente inseguridad española, en conexión directa con la imposibilidad de hacer daño al entramado amarillo.

Iniesta bajó al centro del campo para sosegar la posesión control, complicada tras varios errores en la salida cosechados por la subida de intensidad ucraniana, con Isco y Silva en al mediapunta. Y el bagaje creativo de la selección patria quedó reducido, hasta la recta final, a un lanzamiento muy desviado de Morata desde media distancia, efectuado en el 62 de juego. Se iba saliendo de eje el guión de Del Bosque, que buscó la entrada de Pedro por el 9 de esta noche para dominar con mayos tranquilidad el tempo a través de la pelota.

No funcionó el movimiento. Busquets y Koke, que habían soportado bien la productividad ofensiva visitante -con Isco, Silva e Iniesta liberados de trabajo defensivo- empezaban a hacer aguas con el despliegue físico ucraniano. Fruto de la superioridad generada por Konoplyaka -conductor desde la cal izquierda- nació el primer contragolpe claro rival, que encontró agujero en el perfil de Juanfran y confluyó en un remate al centro de Rotan que sacó Casillas.

Con 15 minutos en disputa sobrevinieron los movimientos tácticos: Iniesta -tan luminoso como irregular- dejó su lugar a Cazorla, Stepanenko se marchó lesionado para dar entrada a Garmash, situación repetida con Alba y Bernat como protagonistas. Queda dispuesto el partido a la resolución con una España que trataba de rematar el partido sin calma en la circulación, lo que generaba espacios a la espalda y tras pérdida. Bajo este paraguas del robo y salida Tymoshchuk rozó el empate. Una transición conducida por Yarkolenko dejó en claridad asilada de marcaje la posición del mediocentro del Zenit, ex del Bayern. Su disparo voló hacia las nubes con todo a favor. En el 85.

La inseguridad alimentada por el bajón físico de los dos pivotes sostén del sistema de Del Bosque provocó que España sufriera replegada en el epílogo de un partido que Cazorla no resolvió por poco tras una pared de seda esbozada con Isco. La campeona del mundo en 2010 sumó tres puntos vitales desde el prisma estadístico pero que deja, bien a las claras, el trabajo que queda para recomponer el engranaje de fluidez arrolladora perdido. Con mejora en el balance de repliegue, que minimizó el vértigo ucranio de manera notable, la estructura española volvió a sufrir para cerrar y controlar un partido ante un contendiente manifiestamente inferior. Y ya no queda espacio para escudarse en la apuesta de catenaccio del oponente. Después de casi tres años -desde el 4-0 a Italia en Kiev- no resulta digerible ese argumento y la posesión no se traduce en control en el último tercio de competencia. Del Bosque y Grande han de guardarse ajustes que no han tenido a bien mostrar todavía. Porque nombres y vertientes a esta filosofía resplandecen en la Liga con rotunda claridad. Aún así, el equipo patrio sigue sin perder en terreno español desde 2004. Suman ya 30 partidos en vuelo.

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