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iniciativa de ICV, IU y ERC

El Congreso debate el futuro de los símbolos religiosos

lunes 26 de mayo de 2008, 21:45h
El pasado 12 de abril, José Luis Rodríguez Zapatero, y dos días más tarde, el resto de los miembros de su Ejecutivo prometieron sus cargos ante el Rey en el Palacio de la Zarzuela. Sobre la mesa situada en el centro del Salón de Audiencias, además de la Constitución, se colocó un crucifijo y un ejemplar valenciano de la Biblia editado en 1791 y dedicado a Carlos VI. Ni el presidente del Gobierno ni ninguno de los miembros del Ejecutivo juraron. Todos, con la mano sobre el texto constitucional, prometieron cumplir fielmente las obligaciones de sus cargos.

Este martes ha tenido lugar el debate y posterior votación de la proposición no de ley presentada por los diputados de IU, ERC e ICV para suprimir la presencia de estos símbolos en el Congreso. A pesar de la política laicista emprendida por el Gobierno con la reforma de Ley de Libertad Religiosa, fuentes del PSOE en el Congreso han adelantado a EL IMPARCIAL, que el Partido Socialista “seguirá la posición que tradicionalmente ha defendido en relación a estos asuntos" por lo que ha votado en contra.

El secretario general del grupo socialista, Ramón Jáuregui, ha señalado que no es necesario modificar el protocolo. El diputado vasco se ha centrado en destacar que "no hay ninguna referencia a una señal o a un símbolo religioso" en el decreto que regula estas ceremonias. Al igual que hizo horas antes el portavoz socialista, José Antonio Alonso, el secretario general de los socialistas ha rechazado que el PSOE promueva hacer leyes que "obliguen" a quitar los símbolos religiosos de las ceremonias de toma de posesión. Ha abogado por "no producir tensiones o rupturas innecesarias", ya que no hacen falta leyes "prohibicionistas", y por dejar que la laicidad avance al ritmo que establece la "convicción colectiva".

Sólo el BNG ha expresado su apoyo a la medida y sólo un grupo, el del PNV, ha presentado una enmienda con el fin, no ya de suprimir el crucifijo o la Biblia en las tomas de posesión, sino de eliminar este tipo de ceremonias. El diputado nacionalista vasco ha considerado dichas ceremonias "anacrónicas", carentes de sentido y "superfluas", toda vez que si un cargo público incurre en un caso de corrupción, "nadie le reprocha incumplir" el acatamiento de la Constitución propio de tales actos, sino haber infringido la ley. "¿En qué queda entonces ese acto?", se ha preguntado Esteban para responder acto seguido: "En la foto de La Zarzuela -donde se producen las tomas de posesión-, en una foto vacía de contenido, en algunos casos con desfiles militares, con la que parece que estamos ante unos actos de salsa rosa antes que actos jurídicos".

El grupo de CiU, representado en el debate por Jordi Xuclá, se ha mostrado opuesto a la iniciativa, al igual que el PP, cuyo diputado Eugenio Nasarre ha manifestado que el Real Decreto que regula los protocolos de los actos de toma de posesión "no necesita modificación". Al tiempo que ha tildado de "extravagante" la enmienda del PNV, Nasarre ha destacado que todos los presidentes de la democracia, al margen de sus creencias o ideologías, han jurado o prometido la Constitución ante el crucifijo y la Biblia con "naturalidad".

Ha asegurado que "España no es un ente abstracto", más bien "una realidad fraguada en el seno de una civilización con raíces judeo-cristianas", y por ello, suprimir los símbolos citados supone "excluir los símbolos que profesan la mayoría de los españoles". Con todo, el diputado popular ha criticado que el Congreso se dedique a debatir en el comienzo de la legislatura, y ante "los desafíos del país", cuestiones como la supresión de los símbolos religiosos.

Nasarre, ha declarado también a EL IMPARCIAL, que el objetivo único de esta “iniciativa laicista es la expulsión del hecho religioso del espacio público” y, por lo tanto, es “contraria a la libertad religiosa”. Abrir este debate para Nasarre “va en contra de la concordia” y de la memoria histórica ya que “la cruz forma parte de nuestra civilización”.

Símbolos culturales
La presencia de la simbología religiosa no es contraria a la aconfesionalidad del Estado establecida en la Constitución. El profesor de Derecho Eclesiástico de la Universidad Complutense de Madrid, Santiago Cañamares, ha explicado a EL IMPARCIAL que la laicidad “no exige eliminar la presencia de los símbolos religiosos del espacio público”. El Estado aconfesional es neutral, no se identifica con ninguna creencia y garantiza la libertad religiosa de sus ciudadanos al no privilegiar una religión sobre otra.

En un acto como la ceremonia de promesa y juramento del nuevo Gobierno, la presencia de la cruz y de la Biblia debe de ser analizada, según Cañamares, como un símbolo cultural histórico de un país cuyas raíces son cristianas. “Puestos que son percibidos como elementos históricos y culturales”, argumenta el profesor, “la cruz y la Biblia no hacen identificar al Estado con la fe católica”.

Símbolos religiosos
Aún así, el Decreto 707/1979 por el que se establece la fórmula de juramento en cargos y funciones públicas no regula en ninguno de sus artículos la presencia de estos símbolos. Según indica el texto de la iniciativa presentada, el portavoz oficial del Palacio de la Zarzuela esgrime sin embargo que al contener la posibilidad de elección entre el juramento y la promesa, “jurar por Dios requiere la presencia de sus símbolos”. Por ello, dice Zarzuela, “mientras no se modifique el decreto, nosotros no alteraremos el escenario”.

De ser así, cabría la posibilidad de que un ministro de confesión islámica solicitara el Corán, u otro judío, la Torá para realizar su juramento.
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