El viaje del Rey
lunes 26 de mayo de 2008, 23:22h
Es un hecho que, desde que gobierna Zapatero, la política exterior brilla por su ausencia. Bien porque no es una de sus prioridades, quizá porque el factor exterior ocupa en los sondeos de opinión un lugar muy secundario, o bien porque la gente a su cargo no lleva a cabo su labor con la debida competencia, el caso es que nuestro peso en la escena política internacional dista mucho de ser relevante. Es posible que sea por una combinación de las dos razones esbozadas anteriormente, pero en cualquier caso, no puede decirse que contemos mucho. Y no es un asunto baladí, ya que las relaciones exteriores de un país son algo más que un mero intercambio amistoso de pareceres con quien despierta más simpatías. Va más allá. Independientemente de lo crucial que es para una nación mantener buenas relaciones con ciertos estados, hay otra serie de intereses igualmente decisivos. Económicos, por ejemplo.
Así lo ha entendido el Rey de España, quien ha iniciado una gira oficial por Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí, con el fin de aumentar la presencia de grandes empresas españolas en el Golfo Pérsico. Con esta visita, España también busca presentarse como destino atractivo para los fondos públicos de inversión de estos países, los llamados “fondos soberanos”. De paso, se refuerzan los lazos con unos países cuya importancia geoestratégica a nadie escapa. No en vano, tienen la llave del petróleo a nivel mundial. Don Juan Carlos siempre ha mantenido excelentes relaciones con el mundo árabe, y ello es una baza importantísima de cara a mostrar una imagen solvente en el exterior. El gobierno debe estarle agradecido a tan ilustre “canciller”, pues a día de hoy, el Rey es uno de los pilares principales sobre los que se apoya nuestra imagen exterior. Una política exterior sólo con Moratinos ya sabemos a dónde conduce.