Manuel Chaves y José Antonio Griñán llevan largos meses aguantando la presión en sus asientos en el Congreso y el Senado, respectivamente, pero es ahora precisamente cuando se sabe que el primero no irá en las listas a las generales y cuando el segundo anuncia que abandona la política.
Susana Díaz requiere de mayoría absoluta en primera votación o de simple en una segunda para hacerse con la Presidencia de la Junta de Andalucía. La oposición, en especial Podemos y Ciudadanos, exigieron la marcha de los dos expresidentes de la política para plantearse un apoyo.
"Voy a ser presidenta muy pronto", dijo en consecuencia Díaz tras conocerse que así será, aunque no de la forma prevista: al menos en el caso de Chaves, la baja no se producirá hasta que concluya la legislatura, a finales de año, y no inmediatamente. En este sentido, la socialista espera flexibilidad por parte de uno de sus interlocutores.
Teresa Rodríguez, secretaria general de Podemos en Andalucía, se ha puesto la medalla de lo ocurrido, que, a su juicio, es "consecuencia directa" de sus exigencias. De parte de Ciudadanos ha hablado su presidente, Albert Rivera, quien ha rechazado pacto alguno puesto que, asegura, sólo se ha cumplido la condición para sentarse a dialogar.
Aunque hacen ver que se van, no que les han echado, el diputado y el senador habían llegado a un callejón sin salida. Taponar las aspiraciones de Díaz era un precio demasiado alto para el PSOE en el único territorio que le ha dado una alegría en los últimos años y a las puertas de unas generales.