Entre sonrisas y con buenas palabras, el líder popular, Mariano Rajoy, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, han mantenido un interesante debate frente a un concurrido público en el marco de la cena de celebración de la victoria de los populares en las urnas en las últimas elecciones autonómicas y municipales, en mayo de 2007. La primera en tomar la palabra ha sido Aguirre, quien ha aprovechado su turno de palabra para criticar de forma velada la política de Rajoy al afirmar que
"no hay que caer simpáticos a aquellos que han intentado marginarnos y apartarnos de la vida política durante los últimos cuatro años". Además, la popular ha advertido a sus compañeros de partido para
"no caer en las trampas ideológicas" que, en su opinión, les están intentando tender sus adversarios.
"No dejemos -ha dicho la presidenta- que ellos distribuyan los carnés de buenos y malos, de duros y de blandos, de simpáticos y de antipáticos". Y ha añadido que "para los enemigos de la libertad el único recurso es la descalificación, etiquetarnos sin argumentos es lo más totalitario que se puede hacer en política", ha apostillado.
Mientras que la presidenta de la Comunidad considera que tienen que “seguir defendiendo nuestras ideas y valores”, el dirigente de los “populares” quiere un partido que sume más votos por lo que, en algunos aspectos “hay que cambiar para agrupar a una mayoría siempre diversa”. Aguirre defiende que hay que “seguir defendiendo las ideas por las que nos han votado más de 10 millones de personas” por lo que no hay que “hacer cambios radicales”.
Rajoy ha admitido estar de acuerdo con Aguirre en que no hay que ser simpáticos con el adversario político, pero ha mostrado su desacuerdo a la hora de hablar de cambios y ha insistido en la necesidad de adecuarse a las nuevas realidades. El presidente del PP quiere
"sumar más" y llegar a tener 12 millones de votos, ha asegurado que tampoco quiere “ser simpáticos”, sólo, puntualizó,
“para la mayoría de los españoles que es muy diversa”.
Para ello, Mariano Rajoy ha asegurado no querer cambiar los principios fundamentales del partido pero, prosiguió, “cambian las circunstancias políticas, la sociedad y el mundo y este partido tiene que adelantarse a la realidad” y dialogar porque
“puede haber opiniones distintas sobre algunas cuestiones o estrategias concretas”. “La unanimidad –sentenció el presidente del PP- es imposible”.Sobre el congreso nacional del PP que va a desarrollarse en Valencia en junio, Rajoy ha expresado su deseo de que
“las cosas vayan bien y que se debata sobre lo importante y sobre lo que no lo es tanto” para que salga el partido más “unido” y fortalecido. Además, Rajoy ha dicho que “quien tiene que decidir” el futuro del PP es “la enorme organización compuesta por más de 700.000 militantes” que el propio partido.
Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre han celebrado esta noche la victoria electoral de su partido en las elecciones municipales y autonómicas que tuvieron lugar hace justo un año, el 27 de mayo de 2007. Además de Aguirre y Rajoy, han asistido a la cena consejeros, diputados nacionales y autonómicos del partido, entre los que han destacado Soraya Sáez de Santamaría y Pío García Escudero.
La presidenta de la Comunidad de Madrid llegó puntual a cita. Tras esperar 25 minutos a las afueras del lugar de la celebración a Mariano Rajoy, Aguirre se ha mostrado cordial y lo ha recibido con dos besos. Con esta actitud, Aguirre aparca, de momento, la crisis que el partido de Génova sufre estos días.
En la cena en San Sebastián de Los Reyes se echó en falta a Alberto Ruiz Gallardón, el alcalde de Madrid que se encontraba en una gala del Comité Olímpico Español. Fuentes municipales han asegurado a Efe que Ruiz-Gallardón había comprometido su presencia en la gala del COE "desde hace muchísimo tiempo" y han recordado la gran importancia que el alcalde concede a todo lo relacionado con la aspiración de Madrid a organizar los Juegos Olímpicos de 2016.
Gala del COEEn la fiesta del olimpismo español de esta noche se han entregado los premios anuales del COE, uno de los cuales ha sido concedido al presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, al que el Ayuntamiento de Madrid considera uno de los grandes defensores de sus aspiraciones para 2016.
La Gala del COE se produce, además, a una semana de que Madrid conozca si el COI la elige finalista para organizar los Juegos Olímpicos de 2016, el 4 de junio en Atenas, adonde se desplazarán el alcalde y los máximos dirigentes del COE y del CSD para arropar al equipo que encabeza Mercedes Coghen.