¿Pueden trabajar los diputados?
miércoles 29 de abril de 2015, 00:16h
Un buen número de diputados desempeña labores ajenas a la representación popular. Supuestamente, con el permiso de la Cámara, aunque muchos de ellos podrían incurrir en incompatibilidades descritas en el reglamento del Congreso. No es algo nuevo ni infrecuente, pero en año electoral todo adquiere una relevancia especial, y ésta es una cuestión muy susceptible de tratamientos demagógicos.
Si a sus señorías les sobra tiempo y cuentan con la preceptiva autorización, no debería haber problema alguno en que desarrollasen una actividad laborar paralela. Siempre, claro está, dentro de un orden. Hay personas con una brillante carrera profesional que en un momento dado deciden dar el salto a la política. Otras, en cambio, no tienen oficio ni beneficio y se convierten en “políticos profesionales”; más allá de la política no tienen utilidad conocida.
Y son precisamente éstos los que más suelen revolver para que quienes sí valen vean cercenadas sus posibilidades laborales. Quien cumple fielmente con su labor parlamentaria y tiene además ocasión de seguir haciendo lo que sabe respetando el régimen de incompatibilidades no debería estar sujeto a reproche alguno. Es más, resulta altamente funcional que nuestros representantes vivan y conozcan el mundo de sus representados; es decir, el mundo real. Unas Cámaras de profesionales de la política no es deseable.