Protestas del sector educativo en Brasil
jueves 30 de abril de 2015, 23:54h
Curitiba, capital del estado brasileño de Paraná, ha sido el escenario de una auténtica batalla campal. Una manifestación de profesores protagonizó un enfrentamiento con la Policía Militar, que se empleó a fondo con inusitada violencia, lanzando bombas de gas lacrimógeno y pelotas de goma. La protesta se saldó con más de doscientos heridos, algunos de gravedad, y numerosas detenciones, y la Policía abrirá una investigación para aclarar si hubo excesos, pues entre los heridos se encuentran varios periodistas.
Los docentes, que están en huelga desde hace varios días, protestaban contra la aprobación de una ley que afectará a la seguridad social y al sistema de pensiones de los profesores. Pero no solo en esa zona el ámbito de la educación está en pie de guerra. En Sao Paulo y en otras ciudades también se han producido huelgas y manifestaciones para reivindicar mejoras laborales y, en general, un aumento de la calidad de la enseñanza, que viene sufriendo un gran deterioro -que incrementa el no precisamente boyante sistema educativo brasileño-, con masivos cierres de colegios y aulas cada vez más abarrotadas.
Lo que está sucediendo en el sector de la enseñanza en un Brasil inmerso en el escándalo de corrupción de Petrobas, es un ejemplo paradigmático de que los discursos populistas y demagógicos provocan, a la hora de la verdad, en el momento en el que no se ve ni por asomo el país de las maravillas prometido, un gran descontento social que no pocas veces degenera en una siempre indeseable violencia. En sus campañas, prácticamente todos los políticos, sabedores del déficit de Brasil en el terreno educativo y de la exigencia ciudadana en este sentido, garantizaron subsanar la situación. Y más aún. Cuando Dilma Rousseff tomó posesión de su cargo de presidenta señaló que una absoluta prioridad de su Gobierno sería la educación, llegando a lanzar el lema “Brasil, patria educadora”. Pero lejos de esa proclama, comenzaron muy pronto los recortes en este campo y en lugar de avanzar se retrocedía. Frente a la demagogia, conviene recordar siempre que una cosa es predicar y otra dar trigo.