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Ser alguien (obsesivo) en la vida

sábado 02 de mayo de 2015, 17:40h
Actualizado el: 03 de mayo de 2015, 07:52h

“Se puede resistir la invasión de ejércitos, pero lo que no se puede resistir es la invasión de ideas”. Victor Hugo

Detallista, meticuloso, ambicioso o perfeccionista serían la cara; estricto, ansioso, codicioso u obsesivo serían la cruz. El haz y el envés de la misma energía, de la misma naturaleza y ‘vigor’ que me acompaña desde que nací. En muchas ocasiones me ayudó a conseguir cosas, logros o incluso dinero y personas, pero en otras, esa misma ‘fuerza interior’ no sirvió más que para atormentarme.

Uno de mis grandes maestros me dijo una vez que no se podía llegar a ser ‘alguien en la vida’ sin antes ser ‘un obsesivo’. La afirmación tiene su ‘cuajo’, pero si nos ponemos a rascar en las vidas de aquellas personas que, de alguna forma u otra, han dejado o están dejando huella en la historia de la humanidad, creo que es una aseveración bastante certera. No hay más que observar el desarrollo de la humanidad en los últimos siglos para comprobar lo que se puede llegar a inventar y a construir, pero también a destruir y a erosionar, con una naturaleza obsesiva.

La misma energía que lleva a una persona al éxito más sonado, también podría hundirle en la más absoluta de las depresiones. Todo depende de la tabla de medir -subjetiva- con la que juzguemos qué es ‘ser alguien’ y qué es ‘no ser nadie’, qué es bueno y qué es malo, etc. Si ustedes también tienen una Naturaleza Obsesiva Exacerbada -NOE, como yo lo llamo-, no tienen mucho remedio, pero sí muchas soluciones, además de los habituales y onerosos tratamientos psico-farmacéuticos.

Las obsesiones (y sus consecuencias) pueden ser más o menos aceptadas dependiendo del momento histórico, de las modas pasajeras y del ojo con que se observen. Me he permitido hacer una pequeña clasificación teniendo en cuenta el entorno en el que mayormente se manifiesta la obsesión: profesional, familiar e individual.

Obsesiones profesionales: los que conviven con su NOE suelen tener, de forma comparativa, cierto éxito en casi todos sus trabajos. Pueden encontrarse en la parte inferior del escalafón y ser unos magníficos cumplidores (perfeccionistas, profesionales, dedicados y buenos esclavos) o conseguir llegar a lo más alto si tienen ambición (también perfeccionistas y dedicados pero a veces tramposos, envidiosos o lunáticos). La obsesión por el trabajo llevaba siglos siendo muy apreciada (“es una persona trabajadora”), pero hoy en día es altamente valorada sólo si se gana y se gasta gran cantidad de dinero, de lo contrario ya no es tan apreciada (“es un mediocre”), parece que es mejor tomar un atajo y obsesionarse directamente con el dinero, aun vendiendo nuestra alma al diablo.

Obsesiones de tipo familiar: los que sufren de NOE y se centran en sus familiares o amigos no están muy bien vistos. Pueden llegar a ser molestos, pesados, quisquillosos, repetitivos, rencorosos, celosos, en fin, el obsesivo centrado en su pareja, en sus hijos o en sus amistades puede resultar un verdadero martirio. Hubo una época donde los padres rígidos, la pareja autoritaria o la persona insistente estaban bien vistos, pero los tiempos cambian y en el momento presente las normas son otras. La sociedad los rechaza cada vez más, tanto en la ciudad como en el pueblo.

Obsesiones egótico-individuales. En éste entorno entra todo lo relacionado con la belleza y salud física, intelectual y virtual. Engloba desde la persona superdeportista hasta el mega blogger, pasando por la gente que se preocupa mucho de su aspecto físico, de su dieta alimenticia, de su salud, de su estilismo, de su trasfondo intelectual y de su perfil en Facebook. El obsesivo, en este campo, va ganando terreno y valía siempre y cuando sea aceptado y ensalzado por un grupo social determinado, desde lo más espiritual hasta lo más banal, cuanto más obsesivo mejor. Obsesionarse con el aspecto y la salud físico-intelectual es, y será, una constante en la historia. Unos tuvieron suerte y fueron valorados mientras vivieron, otros después de muertos, pero la mayoría nunca fueron reconocidos por estas obsesiones y aun así las tuvieron.

Las tres clasificaciones también esconden su lado oscuro. Todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos y cualquiera que esté muy obsesionado con su trabajo puede, de repente, empezar a hacerlo por su salud. A veces las obsesiones vienen juntas y otras veces van mutando. A veces el foco está en una cosa, a veces en una persona. El obsesivo debe saber que su ‘energía’ canalizada de una forma determinada puede traer unas consecuencias concretas (a veces inesperadas), y canalizada de otra forma puede traer todo lo contrario. De la misma forma que un padre en paro puede ser un tirano con sus hijos, podría ser un excelente encargado en una empresa, o un obstinado y adicto a los ordenadores que apenas tiene vida social, podría conseguir ser un magnífico programador de Apple que no para de relacionarse.

Como buen obsesivo permítanme aconsejarles, por enésima vez, dos cosas; la primera es que vendan sus posiciones en renta variable y la segunda, que aprendan a conocerse a sí mismos, como bien dijo Sócrates. Si ustedes saben que esa energía habita en su ser, no la repriman y canalícenla de la mejor forma posible y hacia objetivos que les haga la vida más fácil, más feliz o menos desdichada. Si están obsesionados con su cónyuge, dedíquense a hacer running como locos. Si no pueden dejar de ver problemas de todo tipo en su casa, apúntense a una ONG que se dedique a solucionar los problemas ajenos. Si creen que son unos desdichados, únanse a un grupo de “Desdichados Anónimos” donde tal vez encuentren a mucha más gente ‘exitosa’ de la que podrían imaginar.

Domesticar al tigre que llevamos dentro no es fácil y la obsesión es como un río, siempre encuentra un camino por el que abrirse paso. Si lo encauzamos de la mejor forma posible, al menos no nos sorprenderá cuando nos arrastre y, con un poco de suerte, disfrutaremos de su corriente.

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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