Ciudadanos no pactará ni con PP ni con PSOE en ningún territorio, pero de Ciudadanos dependerá la estabilidad de los gobiernos en buen número de lugares. Albert Rivera ha determinado respetar la lista más votada pero en ningún caso la apoyará. Como ocurre en Andalucía, su partido está dispuesto a facilitar la investidura con su abstención a cambio de compromisos favorables de cara a la opinión pública y, al mismo tiempo, a resultar fundamental pero sin desgastarse en puntos capitales del país a pocos meses de las generales.
Como ya avanzó EL IMPARCIAL, Ciudadanos sólo gobernará en aquellos lugares donde sea la opción más votada. En el resto de los casos, no apoyará investiduras ni por tanto será parte de ningún ejecutivo local o autonómico. Sin embargo, sí será determinante en distintos territorios a partir del 24 de mayo, empezando por Andalucía.
En esta región, Juan Marín ha tasado su abstención en condiciones como la renuncia de los históricos Manuel Chaves y José Antonio Griñán o la firma de compromisos contra la corrupción y por la regeneración democrática. Si se mantiene el guión, Susana Díaz será presidenta sin socios pero con la estrecha vigilancia de un partido fundamental para su estabilidad.
Por el momento, el PP de Juan Manuel Moreno Bonilla ha optado por estar al margen, maniobra que empieza a cuestionarse porque le dejaría en segundo plano en relación con Ciudadanos y porque la tesis de que ha de gobernar la lista más votada procede especial y precisamente del PP, que ganaría en buena parte de España el 24-M pero esta vez, en líneas generales, sin mayorías absolutas.
Albert Rivera consigue así que el elector no ligue a su partido con los tradicionales y, al mismo tiempo, tener un papel más que destacado en los sitios donde el ganador acepte requisitos similares a los aprobados por Díaz para salvar la situación. Una de las incógnitas en este camino es el Ayuntamiento de Madrid, donde Antonio Miguel Carmona, que no figura en cabeza en ningún sondeo, se asegura convencido de que Ciudadanos no tendrá piedad con Esperanza Aguirre.
En todo caso, Rivera ha encontrado la forma de no herir sus aspiraciones a las generales sin desaprovechar el importante número de escaños que logrará en apenas 20 días. El PP ha de mirarse en el espejo del PSOE andaluz para saber qué le espera en breve.