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ENSAYO

Juan Pablo Fusi: El efecto Hitler. Una breve historia de la Segunda Guerra Mundial

domingo 03 de mayo de 2015, 16:32h
Juan Pablo Fusi: El efecto Hitler. Una breve historia de la Segunda Guerra Mundial

Espasa. Barcelona, 2015. 287 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Alfredo Crespo Alcázar

La Segunda Guerra Mundial tiene, como una característica de partida, un carácter inabarcable apreciado en la proliferación de ensayos, monografías o películas en los que se ha plasmado. El historiador Juan Pablo Fusi no desconoce este hecho, de ahí que se muestre realista, nunca conformista, cuando en el prólogo avisa que “lo que importa es tener una idea clara de lo que pasó: lograr una visión precisa de la guerra”. Por ello, si el lector desea profundizar en alguno de los aspectos tratados, dispone de abundante bibliografía al final del libro, fenómeno que ilustra la solvencia académica del autor.

No hallaremos en esta obra un análisis aséptico. Por el contrario, el autor quiere que retengamos un mensaje esencial que trasciende el nombre de batallas acontecidas, generales que lideraron ejércitos o políticos que adoptaron las decisiones fundamentales: la Segunda Guerra Mundial fue la mayor catástrofe humana de la historia, añadiendo que “cambió el orden internacional para siempre”.

Puede afirmarse que Fusi consigue plenamente su objetivo. Nos ofrece una visión completa de la Segunda Guerra Mundial, de sus causas y de sus consecuencias. Para ello se vale de ciertas herramientas formales y metodológicas: la estructura de la obra (sigue un orden cronológico que le permite distribuir adecuadamente el contenido), el ritmo narrativo trepidante y una necesaria contextualización de los hechos.

Sobre este último punto, resultan frecuentes sus alusiones al final de la Primera Guerra Mundial y los tratados y conferencias de paz que se firmaron. Estos, lejos de garantizar una paz duradera, suscitaron un sentimiento de humillación en Alemania y las consiguientes ansias de revancha.

En efecto, la combinación ambos factores produjo un cóctel explosivo que Hitler manipuló en su deseo de establecer un nuevo orden mundial, basado en las teorías del dominio y la superioridad racial y militar alemana. A esta cruzada totalitaria por liberticida, se sumaron como actores secundarios relevantes Italia y Japón, aunque siempre subordinados a las aspiraciones del Führer (por ejemplo, Mussolini se vio obligado a aprobar leyes raciales).

Previamente, en el interior de Alemania, Hitler había llevado a cabo una tarea de proselitismo a través del control de los medios de comunicación, el desarrollo de la propaganda y la adulteración de la educación hasta dejarla sin sentido, puesto que quedó en manos de la competencia de profesores nazis.

Con todo ello, a partir de los años treinta, la amenaza de la guerra se hizo latente y la comunidad internacional, reprocha Fusi, no reaccionó con firmeza. De hecho, Francia y Reino Unido impulsaron una política de neutralidad, cimentada sobre una errónea concepción del pacifismo, de fatales consecuencias, incluso para los propios patrocinadores de este relativismo.

La entrada en la guerra de Estados Unidos supuso el factor que desniveló la balanza a favor de los aliados. Al respecto, Fusi realiza una distinción fundamental entre el idealismo de Woodrow Wilson en 1919 y el pragmatismo eficaz de Franklin Delano Roosevelt. Paralelamente, Hitler cometió el error de subestimar el poderío norteamericano, lo que unido al fracaso de la ofensiva alemana sobre Rusia, minaron sus pretensiones hegemónicas hasta la derrota final.

En última instancia, es obligatorio recalcar que, aunque la mayor parte del libro se centra en la descripción de la contienda, en los dos últimos capítulos Fusi analiza aquellas consecuencias que se prolongaron en el tiempo, es decir, una vez finalizada la guerra. Dentro de las mismas, sobresale la división del mundo en dos bloques antagónicos (democracia vs comunismo, puede ser una de las etiquetas para definir aquélla) pese a que la URSS de Stalin había formado parte del bando aliado, más por razones prácticas, como la historia ha demostrado, que por una defensa a ultranza del Estado de Derecho y el entramado de libertades asociadas al mismo.

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