www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

El hipódromo electoral

José Antonio Ruiz
x
jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 22 de mayo de 2015, 20:16h

Todo lo que había que decir, que no era nada, dicho está. España, pecadora, incorregible y reincidente, aguarda en el confesionario de las urnas funerarias su redención, con la mirada perdida en las ‘vietnamitas’ y los ojos más hinchados que Benicio del Toro. La llaman jornada de reflexión, una de las prohibiciones más absurdas de nuestra peculiar democracia ibérica, como la payasada litúrgica de la pegada de carteles al filo de la medianoche, cuando tañen las campanas shakesperianas de Orson Welles. Ajena a la juerga, la bella Edurne cantará en Eurovisión su ‘Amanecer’ dorado, consciente de que ningún otro eslogan electoral la podrá superar.

En lugar de hacer tanto el canelo, debieran plantearse sustituir el voto de silencio de la víspera por unos buenos ejercicios espirituales, que no les vendrían nada mal a los candidatos para redimirse de tanto embuste como el que han echado durante la campaña, volviendo por unas horas al redil de la vida contemplativa, intramuros del convento, para soltar el lastre del remordimiento.

Mucho se teme el abajo firmante que el misticismo no parece ser la vocación espiritual de los mendas que nos quieren gobernar en esta tierra de infieles, capaz de convertir al Ecce Homo en una atracción turística para mentes simples y analfabetos. Bienaventurados los frívolos que viven felices en su inopia, pues ni sienten ni padecen.

La España del ‘Tracking’ y de la Traca, del Trinque y de la Trinca, vive sin vivir en sí, y tan alta vida espera, que muere porque no muere, como Teresa de Ávila, santa.

Virgen, en la aldea del Rocío y en el resto de Las Españas se hacen apuestas a caballo perdedor a propósito del cuánto de grande será el hostión que se van a dar algunos. El día después va a ser para muchos más triste que la Canción del jinete de Federico García Lorca.

El padre Merrin se ganó los cielos y un buen porrazo escaleras abajo, tratando de expulsar los demonios del cuerpo a la niña contorsionista del Exorcista; Xabier Arzalluz ejerció de cura militante de la Compañía de Jesús antes de impartir el catecismo político de Sabino Arana a la militancia del Partido Nacionalista Vasco, que estrena logo molón; Ángel Gabilondo fue fraile de los Hermanos del Sagrado Corazón, antes que aspirante a pastor de ovejas descarriadas; y el obispo Setién lleva toda su vida dedicado a la política, dando mítines en lugar de soltar sermones.

El activismo político del clero laico viene de muy largo y no conoce fronteras ni hace distingos entre cinematografías, excepción hecha de Cantinflas en El Padrecito y de Richard Chamberlain en El pájaro espino. Pero al paso que vamos, acabará habiendo más capellanes trabucaires y monjas díscolas metidos en política, que en el cine franquista de posguerra.

Lo malo es que como sigan así, dispuestos a convertir la política en una forma profana de sacerdocio, vamos a perder la fe, como el Padre Brian Finn, y hasta corremos el riesgo de caer en la tentación de echarnos al monte como el sacerdote Vallon en Gans of New York.

Vivimos tiempos frenéticos de puertas giratorias entre el trono y el altar, el pulpito y el estrado, la parroquia, la sacristía y la casa del pueblo.

Claro que si Sicilia tiene un ‘partido de los curas’, ¿por qué no lo puede tener España? –habrá pensado Sor Lucía Caram, la «monja cojonera», heroína libertaria de la burguesía nacionalista, que bebe los vientos peronistas por el tupé de Arturo, Caudillo de Catalonia por la gracia de Dios y de los sonetos de Quevedo: «Polvo serán, mas polvo enamorado».

Lo que va de monseñor Oscar Romero, mártir y beato…, a la monja Forcades, otra lideresa sobrevenida, que se está planteando la exclaustración para ser candidata, extramuros, a la presidencia de la Generalidad, encabezando una facción del partido benedictino.

Nadie sabe muy bien dónde acaba la homilía y comienza el mitin. Al tiempo, uno de estos días, por maitines, reaparece el Padre Apeles reclamando el copyright de tanto desafuero.

Robert De Niro purgó sus muchos pecados en La Misión de la desembocadura del Río de la Plata, donde es fácil imaginar a Cospedal ejerciendo de terrateniente, recorriendo sus posesiones a lomos de su caballo trotón, como la rubia molona del brandy Terry Centenario, que galopaba con el muslamen al aire y el cabello mecido al viento como una diosa amazona, cabalgando con su corcel cartujano, blanco como su piel de alabastro fenicio, por las playas gaditanas donde Lord Byron creyó ver a la ‘Sirena del Océano’.

¡Qué pena que ya no haya lugar para la lírica con la banda sonora de Morricone como música de fondo! Ni siquiera para la conversión, pues muy pocos parecen dispuestos a cargar con el peso inaguantable de la armadura, como Sísifo, para tejer y destejer cataratas, escalando hasta la cima y bajando hasta el fondo del barranco, en busca de la roca despeñada, para cargarla a sus espaldas con el peso de culpas propias y ajenas, por los siglos de los siglos hasta la eternidad.

Homero, el muy cabrón, nos dejó en ascuas en la Odisea, al no desvelar el motivo del castigo impuesto por los dioses; y tampoco Camus dijo ni pío al respecto. Pero es de suponer que Sísifo se pasó toda su vida jodiendo al prójimo, y al final de sus días tuvo la necesidad de descargar su conciencia expiando sus muchas miserias.

España se pasa la vida regresando a Ítaca y descendiendo a los infiernos. El ‘degeneracionismo’ político se ha convertido en el nuevo algoritmo electoral. Agotamiento por sobreexposición. Será la ola de calor. Como dice Antonio Banderas en su anuncio picassiano de gafas: «Cuando eres joven, eres joven para toda la vida», con independencia de la edad, aunque los haya que menosprecian la arruga postulando la inhabilitación política de quienes nacieron antes del 78. Es lo que tiene la juventud: cuanto más joven, más insolente, pero más mastuerzo cuando se perpetra el error de impartir lecciones de madurez mental.

Hace días que no llueve y sin embargo los hay que no han desaprovechado ninguna ocasión para meterse en todos los charcos. Rivera, el nuevo mirlo blanco que amenaza con desplazar al PP todavía más a la derecha, el mismo que se está haciendo una transfusión de sangre a costa de Mariano, dice que el proyecto de regeneración democrática que necesita este país nuestro únicamente pueden liderarlo políticos que han nacido en democracia, porque no llevan sobre sus espaldas la «mochila» retro cargada con la memoria del pasado.

Querido Albert, algún día descubrirás que muchos de los que andamos por el medio siglo estamos más preparados para la revolución que muchos de los que tienen dieciocho o treinta y cinco –me ahorro la rima- como tú. Digo lo que dijo José Emilio Pacheco, antes de ser Cervantes inmortal: «Ya somos todo aquello de lo que adjurábamos a los veinte años».

A los políticos que nos quieren gobernar ya le van quedando pocos lugares donde desnudarse, como a la tal Kim Kardashian, que tirando de imaginación y de tetas ahora se ha quedado en pelotas en mitad del desierto, mientras nos enteramos, a buenas horas, que los balleneros vascos estuvieron en América mucho antes que Colón, el del huevo, que ese sí que fue un listo con un par.

No está el país para paseos en bicicleta en traje de tergal, zapatos negros y corbata roja, como el que se dio Mariano por Madrid Río, a la altura del Calderón, flanqueado por Esperanza y Cifuentes, que de mayor quiere ser Jordi Hurtado; aunque se entiende que los PePeros hayan echado el resto, sabedores de que como caiga la plaza de Madrid, el balcón de Génova tiene las horas contadas. Para seguir tonteando así de engorilados, que se casen aunque sea por el rito maya, haciendo caso omiso al Ciudadano Alberto, que si gana se propone impedir que en los dormitorios españoles pernocten más de dos personas, en cuyo caso quedaría prohibido el trío.

Alguien no ha hecho bien los deberes cuando después de gastar una indecencia de millones, Sergio Ramos tiene que jugar de centrocampista en el Madrid Florentino, Rey del Kleenex de usar y tirar, el de la temporada en blanco. ¡Pobre hombre rico el tal Pérez!

Cuando un político constata que su parroquia ya no le quiere, lo más sensato que puede hacer es la maleta con la muda de la Primera Comunión y largarse, en lugar de encabronarse por dentro, como Casillas, y mandar a la grada, hablando por lo bajini, a tomar por el culo. Muchos debieran tomar ejemplo de doña Ana Botella, que ha sabido marcharse a tiempo antes de dar lugar a que la echaran.

Jordi Pujol Ferrusola, el mayor de la ‘Sagrada Familia Pujol’, debiera ingresar, a no más tardar, en chirona, si no por las presuntas mangancias que perpetró, al menos por ser un hortera de bolera, después de haber salido a la luz la foto de su Porsche 911 de color amarillo pollito, con el capó atravesado en canal por una bandera catalana. Ni a Torrente se le hubiera ocurrido tunearlo con una estética tan macarra. Y su hermano Oriol, otro prenda, debiera plantearse la posibilidad de utilizar la imagen del auto como identidad corporativa para la cadena de ITV’s, y ya puestos, fichar a Benzemá como reclamo publicitario y ejemplo de la prudencia al volante.

De pronto han reaparecido en un almacén de Renania los caballos de Hitler. Y una tal Teresa Bueyes, abogada de profesión y tertuliana catódica, ha dicho en el bodrio matinal ‘Amigas y Conocidas’, ejemplo de basura abyecta para tarados, pero que pagamos todos, que ¡Algo bueno tendría el nazismo!

España, bestiario fantástico. Son tantas las fieras del safari patrio, que se ha quedado pequeña el Arca de Noé para acoger a Susana poniéndose farruca porque nadie ‘a-polla’ su investidura; a Esperanza, condesa y cazatalentos, hecha un basilisco, porque alguien con muy mala baba ha filtrado su declaración de la renta; a Bárcenas pidiendo el reingreso en el partido, como tesorero; a la mamá de Cospedal acudiendo a ver actuar a la Nena, como en las funciones del colegio; y al papá de Pablo asistiendo al mitin de su retoño, ‘The Ponytail’ venido a menos.

España, campo de minas, es un fraude, como el viaje imaginario de Chicote a Tailandia. Pero al mismo tiempo es una fiesta como la de Chopard de Cannes, la cita que nadie quiere perderse, tal cual sucede con la Corrida de la Prensa, donde cada año que pasa hay más cuernos que corridas.

España cachonda e irreverente. Mejor será no tomárselo a mal. «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lucas 23, 34). Amén.

José Antonio Ruiz

Periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(0)

+
0 comentarios