Los pactos de las minorías podrían dejar al PP sin sus bastiones
EL IMPARCIAL
Peligran Madrid o la Comunidad Valencia y los ayuntamientos de Zaragoza o Málaga.
Noche agridulce para el Partido Popular. Si bien por un lado ha sido la fuerza más votada en 11 de las 13 Comunidades en liza este domingo y en 27 provincias, la formación liderada por Mariano Rajoy ha sufrido un duro varapalo al perder casi 4.000 concejales, dejarse 2,4 millones de votos respecto a 2011 y ceder, a falta de pactos, en casi todas las regiones hasta asegurar apenas cuatro o cinco Comunidades.
Desde Génova se valoran con moderado optimismo los resultados electorales, ya que se es consciente de que los pactos a los que se verá abocado el Partido Popular para mantener ayuntamientos y Comunidades les pueden salir muy caros.
Esto supone un giro de 180 grados respecto a la política municipal y autonómica de los últimos cuatro años, caracterizada por gobiernos absolutos casi en todas las regiones.
Fuentes del partido reconocen que el coste de los escándalos de corrupción en los que se han visto inmersos y las duras medidas para paliar los efectos de la crisis ha sido muy elevado y eso se ha traducido en un importante trasvase de votos al resto de formaciones.
El primero en comparecer ante los medios conocidos los resultados ha sido el vicesecretario de Organización, Carlos Floriano, quien ha reconocido que subrayado que la gran tarea gran tarea "será alcanzar acuerdos" y ha advertido de que "el punto de partida" para hacerlo "será el programa municipal y autonómico" del partido.
Quizás donde más se haya notado la dicotomía electoral del PP ha sido Madrid. Esperanza Aguirre ha claudicado, siendo la más votada pero insuficiente para que un pacto con Ciudadanos le dé el poder, ante la irrupción de Manuela Carmena y se tendrá que contentar con 21 concejales, uno más que Podemos.
Por su parte, Cristina Cifuentes conservará a duras penas el Gobierno regional al lograr el 33 por ciento de votos, lo que le obligará a buscar aliados para tomar posesión del cargo. En la Asamblea, los populares se han dejado más de 20 diputados y casi 600.000 votos.
Alicia Sánchez Camacho y sus compañeros regionales catalanes no acaban de calar entre la ciudadanía. Aunque en ayuntamientos como el de Barcelona se posicionan con más apoyo que los independentistas de ERC o la CUP, en el resto de la Comunidad el PP bascula entre el estancamiento y el retroceso moderado al ser la quinta fuerza de la región.
Por su parte, Andalucía sigue siendo territorio atragantado para el PP. Tras unas elecciones autonómicas donde ya notaron la retirada del respaldo popular, en las municipales de este domingo la formación ha cedido la mayoría absoluta en todas las capitales de provincia de la Comunidad.
La Comunidad Valenciana, tradicional bastión popular, si bien se ha notado sobremanera el voto de castigo y se antoja muy complicado que mantenga el poder autonómico.
Una de las regiones donde más escándalos de corrupción en los últimos años ha dado por terminada la mayoría absoluta de Alberto Fabra, que podría no gobernar si la coalición de izquierdas formada por PSOE, Podemos o Compromís se pone de acuerdo para gormar Gobierno.
En la misma línea se ha dibujado el arco político en Murcia, donde Pedro Antonio Sánchez no ha logrado la mayoría absoluta que obtuvo durante tres legislaturas Ramón Luis Valcárcel. El PP, sin embargo, podría retener la región, si logra alcanzar un acuerdo con Ciudadanos.
Donde sí se ha erigido como principal fuerza política el Partido Popular ha sido en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, donde mantendrá la mayoría absoluta en ambos casos.
A su vez, Galicia ha sido de nuevo foco de buenas noticias para el PP. En las cuatro provincias ha sido la opción más votada, perdiendo peso, sin embargo, en las principales urbes de la Comunidad.
UPN y PP, tradicionales aliados suman, por su parte, 17 escaños, muy lejos de la mayoría absoluta fijada en 25 para el Parlamento de Navarra. Las semanas siguientes se antojan intensas para ver quién se hace cargo del Gobierno foral, pues el abanico de posibles coaliciones es muy amplio.
Una situación similar se vive en Cantabria, donde la pérdida de mayoría absoluta obliga a Ignacio Diego a buscar aliados si no quiere gobernar en minoría. En el Principado de Asturias los resultados han mejorado gracias a la debacle de Foro Asturias, pues el PP ha logrado el respaldo del 21 por ciento del electorado, dos puntos más que hace cuatro años.
El escrutinio también ha sido moderadamente propicio en Castilla y León y La Rioja para el PP. En la primera, apenas dos escaños han separado a la formación popular de revalidar la mayoría absoluta. En la segunda, también ha sido la fuerza más votada y optará a retener el poder mediante una hipotética alianza con Ciudadanos.
Otra región donde el PP se jugaba mantener el poder era Extremadura, donde José Antonio Monago ha cosechado una derrota sin paliativos al quedarse a cinco escaños de la mayoría y con una nueva amenaza de pacto entre PSOE y Podemos.
Por su parte, María Dolores de Cospedal, una de las grandes figuras del partido a nivel nacional, ha aprobado su particular reválida autonómica al sacar adelante las elecciones en Castilla-La Mancha gracias al 37 por ciento de los votos de apoyo y los 16 escaños, en unas Cortes de 33 diputados. Sin embargo, la suma de PSOE y Podemos podrían dejarla en fuera de juego y arrebatarles el poder.
En Aragón, las formaciones de izquierda podrían, en coalición arrebatarle tanto el Gobierno regional a Luis Fernanda Rudí como el ayuntamiento de Zaragoza al PP. De este modo, Pablo Echenique, una de las grandes figuras de Podemos, podría acabar siendo, pactos mediante, el nuevo presidente aragonés de alcanzar un acuerdo con los socialistas.
En Baleares, el PP pasa de 35 a 20 diputados, los socialistas son segundos, aunque pasan de 18 a 12 escaños, mientras que Podemos irrumpe con 10 escaños.
Por último, Canarias tampoco ha dado una alegría a Génova. Los populares ceden el el Gobierno autonómico ante Coalición Canarias y pasan de ser la primera a la tercera fuerza más votada.
En lo que a ayuntamientos se refiere, especialmente dolorosos, obviando Madrid, han sido los resultados en Sevilla capital, que podría volver a manos socialistas por un estrecho margen de apenas un millar de votos a pesar de que Juan Ignacio Zoido, actual alcalde, ha sido el más votado.
Valencia, Zaragoza y La Coruña también han visto cómo el Partido Popular se alzaba con la victoria, aunque la falta de una mayoría absoluta complica que retengan los consistorios. En Vitoria, el popular Javier Maroto ha revalidado su apoyo y ha mantenido el mismo número de concejales y su porcentaje de votos.