El vuelco en la gobernación del País referente al ámbito local y provincial supondrá, como venimos publicando con extenuación y tozudez, un grave problema para la Tauromaquia.
El ascenso de podemos y sus franquicias, el apoyo de investidura pero no participar en gobiernos
podemitas por parte del PSOE, y aceptar la limosna de éstos donde ellos tienen necesidades para gobernar, hace que el futuro inmediato de la Tauromaquia esté muy negro.
Si bien, vistos los números, macroeconómicos –algo que ellos detestan- han suavizado su discurso respecto de La Fiesta, al menos en Madrid ya que del “toros de entrada no” que figuraba en su programa y fue ariete en el ideario de las europeas, ya el 13 de abril, el candidato a la Comunidad de Madrid, y en presencia de Pablo Iglesias –fue en el Ritz, ¡tela!- dijo:
"El que haya toros siempre y cuando no suponga ningún coste para el resto de la ciudadanía no parece un problema".
No solamente son los resultados macroeconómicos que suponen una riqueza importante del PIB en Madrid sino el potencial ciudadano de la capital, votos, al fin y al cabo:
"Lo que no vamos a hacer, con los problemas que tenemos, es invertir en un elemento que seguramente con el número de aficionados que hay en Madrid irá ubicándose en su lugar".
En similares términos se ha pronunciado la que se proyecta alcaldesa de la capital hablando de la supresión de las subvenciones a los toros en clara manifestación de desconocimiento, local y estatal.
Sí peligra la parte que el Ayuntamiento destina a la Escuela de Tauromaquia de Madrid que supone el 0.0013 % del presupuesto que es la “estratosférica cantidad” de 61.200 euros.
Eso en Madrid, que presenta unos números mollares para las diferentes administraciones ¿pero que va a ocurrir en provincias y pueblos? Y no sólo con las escuelas taurinas –el vivero del que deben nutrirse los escalafones del futuro- sino sus plazas y sus ferias. Ya se ha visto, que basta un tonto para joder un pueblo –caso San Sebastián, que ahora parece que un nuevo alcalde estaría por la labor de restituirlos- por muchas declaraciones BIC institucionales que se hayan promulgado, incluso a nivel del Congreso de los Diputados. A un alcalde le basta la ley de régimen local, exacerbar sus prerrogativas o simplemente poner multitud de palos en las ruedas para sin prohibirlos, que no es su competencia, hacer inviable la organización de festejos.
Si preocupante es lo que está por venir es mucho más inquietante, que pese a los avisos que venimos dando y la incitación al sector a hacer política o al menos a desenmascarar, antes de las elecciones –ahora es tarde, pero…- las intenciones de los partidos mediante sus programas, las declaraciones “políticamente correctas” del líder de los protagonistas de La Fiesta, El Juli solicitando un respeto y una libertad de forma tímida, sin llegar a entender que su ideología pasa (como dicen sus programas) por :
“La prohibición de la Tauromaquia, así como del tráfico de especies exóticas o en peligro de extinción, en el capítulo de protección animal. Una medida que iba acompañada de la regulación de la caza mayor y de especies protegidas, además de la “promoción de las Asociaciones Protectoras como vigilantes garantes de que las administraciones públicas están cumpliendo con su trabajo de amparo y protección de los derechos animales”Y por mucho
buenismo que el sector y sus más genuinos representantes exhiban estos nuevos mandamases de muchas comunidades, capitales y pueblos –y entre ellas están Madrid, Valencia, Zaragoza, Coruña…etc.- no se van a conformar con que a los toros –animal toro- se les garantice una vivienda digna y un salario social.
¡Que no, coño, que no!