Me pregunto entre extrañada y preocupada de qué se ríe (todavía) Artur Mas, esa mente insondable con una cara hecha para esculpir ninots. Igual alguien debería observarle más de cerca... Pero la enigmática sonrisa del catalán me despista apenas unos segundos de la coleta de Pablo Iglesias, que se ha reunido con Pedro Sánchez básicamente para sacar la lista de peticiones/imposiciones y ponerla sobre la mesa acompañada de un sonoro golpe de mano. Así también negocio yo…
Con la prepotencia que le caracteriza, el de Podemos ha impuesto sus condiciones para pactar a la hora de formar distintos gobiernos tras las elecciones autonómicas y municipales, y una de ellas pasa por Cádiz, ni más ni menos. En concreto, por que los socialistas permitan gobernar a ‘Por Cádiz sí se puede’ y descarten aliarse con el PP. “O aceptas o no tenemos nada de qué hablar”.
No sabemos qué le va a contestar Pedro a Pablo, pero si se baja los pantalones así de entrada, ¿qué será lo siguiente? ¿Cuántas peticiones guarda Iglesias en el bolsillo de su pantalón vaquero del Carrefour? ¿Y a cuántas estaría dispuesto Sánchez a decir que sí? Es una quiniela complicada… Pero si funciona, me apunto esta manera tan ecuánime de pactar.
La verdad es que las negociaciones resultantes de las últimas elecciones municipales y autonómicas están dando mucho de sí y nadie sabe cómo va a acabar este baile. El paso lo quieren marcar Podemos y Ciudadanos, y PP y PSOE se dejan llevar, de momento, intentando seguir bien el ritmo sin que se note lo pequeñísimos que les quedan los zapatos y aguantando estoicamente algún que otro pisotón y cambios de pareja inesperados a mitad de pieza. Y en medio de la pista, como una peonza solitaria, baila descalza Esperanza Aguirre un chotis con cara de arlequín triste y giros demasiado bruscos mientras Carmena y Carmona prueban suerte sobre un adoquín. Al menos Cifuentes salva los muebles con discreción y elegancia y bien acompañada en una esquina de la pista.
En la Comunidad Valenciana se han dejado de bailes y han creado una comisión para cotejar los programas electorales de PSPV-PSOE, Compromís y Podemos. Además, han anunciado que quieren que en la Mesa de las Cortes estén representadas todas y cada una de las formaciones políticas con representación en el arco parlamentario valenciano y prevén diseñar un plan contra la pobreza y la corrupción.
Y en Barcelona, la futura alcaldesa, Ada Colau, ya ha anunciado que incumplirá las leyes que considere injustas. Empezamos bien, dando ejemplo a la ciudadanía. ¡Viva la anarquía! Claro que si ellos incumplen unas leyes no veo por qué van a criticar a quienes infrinjan otras… Igual alguien debería explicarle a Colau que lo más sensato (y legal) es modificar las leyes que se consideren injustas, en vez de ignorarlas burlándose así de la Justicia y cometiendo un delito. Pero si hace falta explicar hasta esto, miedo me da pensar a dónde podemos llegar.
Y como el mundo continúa girando por muy mal que la vaya a uno, este lunes las puertas de la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra se han abierto para ver salir a Isabel Pantoja, que ya disfruta de un permiso de cuatro días tras cumplir la cuarta parte de su condena. Y al ver las imágenes de su salida me han recordado a las de un político en campaña: sonriente, guapa, ¡sin gafas de Sol!, de rojo y blanco desafiando el gris carcelario e incluso más delgada. Nadie diría que sale de la cárcel. Ese “dientes, dientes” es lo que le ha faltado a muchos que al primer resultado adverso se han bajado del barco con mala cara. Veremos cómo acaba (o empieza) el baile…