www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ÓPERA PRIMA DE LETICIA DOLERA

Requisitos para ser una persona normal, el original, naif y colorista universo de Leticia Dolera

viernes 05 de junio de 2015, 08:14h
Llega a la cartelera la ópera prima de Leticia Dolera, Requisitos para ser una persona normal, una comedia romántica naif que canta a la diferencia.
'Requisitos para ser una persona normal', protagonizada por Leticia Dolera y Manuel Burque.
Ampliar
'Requisitos para ser una persona normal', protagonizada por Leticia Dolera y Manuel Burque.

Un canto a la diferencia y a la aceptación de uno mismo envuelto en lo naif y lo colorista. La ópera prima de Leticia Dolera, Requisitos para ser una persona normal, abre una vía prácticamente inexplorada en el cine español y próxima al indie americano, en la que la forma se significa hasta disputarse la personalidad de la película con el fondo. Voz en off, grafismo sobreimpreso en el plano, interacciones diegéticas, encuadres forzados y una atmósfera de color cálida y acogedora marcan la cinta con la que Dolera entra en el largo. Una apuesta firme y con carácter que incita a desear que este sea sólo el principio.

Dice Dolera que no ha pretendido hacer una película generacional, y en el fondo es cierto: Requisitos para ser una persona normal sabrá agradar a un abanico de público amplio, siempre que, de base, atraiga el planteamiento estético. Ahora bien, es inevitable pertenecer a una generación, y la cineasta rezuma esa añada de treintañeros que, con la edad a la que sus padres tenían una hipoteca a medio pagar, dos niños y sendos contratos indefinidos, se ven en un limbo profesional, muy probablemente sin pareja (¿quién se compromete mientras estudia, trabaja, va al gimnasio, realiza alguna actividad cultural y tiene, si acaso, un par de amigos?) y, con más probabilidad todavía, viviendo en la casa familiar. María de las Montañas, el personaje protagonista que interpreta la propia Dolera, elabora una lista de los requisitos que, según el criterio estandarizado, debe cumplir una persona normal y se propone salir del estancamiento para ir tachando uno a uno los puntos de su enumeración. Por el camino conoce a Borja, también en los márgenes de la ansiada normalidad. Desde su primer encuentro, y a pesar de la aparición en escena del guapo de la película, huele a historia de amor. Y sin embargo, la forma en que Dolera maneja los tiempos y, por encima de todo, la apariencia de naturalidad que desprenden los diálogos incluso en las situaciones más descaradamente cinematográficas, mantienen vivo el interés por cómo se desarrolla.

El reparto ayuda. Dolera ha demostrado con solvencia en su ya dilatada carrera como actriz una versatilidad notable. Aunque asegura que mientras trabajaba el guión no pensó en ella como protagonista, María de las Montañas está escrita por ella y para ella: una friki adorable, de torpeza encantadora. El debutante Manuel Burque borda el anti-galán condenado –o no- a ser el eterno amigo. A Miki Esparbé le ha venido muy bien la película para mostrar una cara distinta a con la que se dio a conocer al gran público en Perdiendo el Norte. Alexandra Jiménez y Carmen Machi, veteranas ya en la comedia, ejercen de seguro y Silvia Munt se enfrenta al mayor reto de la cinta: ofrecer un contrapunto dramático sin derrumbar el aura ‘feelgood’ de la película. Porque Requisitos para ser una persona normal no es una comedia romántica normal. Y por los agujeros que todo romanticismo tiene deja colarse la trama de María de las Montañas con su madre, una relación más inexistente que mala que esconde un pasado traumático, sin que el equilibrado discurso preciosista se rompa en momento alguno.

Por esos agujeros se cuelan también las flatulencias. Tal cual. Y Dolera regala una escena que ruborizará a más de uno con algo tan simple como un pedo. No es un pedo desencadenante de una escena de comedia escatológica, sino que sirve a la historia de amor como elemento de intimidad y unión. El ‘horno holandés’ será la comidilla a la salida del cine.

Requisitos para ser una persona normal es una película que enamora. Enamora la estética, que bebe sin complejos del cosmos de Wes Anderson o de la genial Amélie Jean-Pierre Jeunet. Enamoran los personajes, originales y mágicos incluso en ciertos momentos en que se asoman al precipicio del cliché. Enamora –mucho- la banda sonora, con una buena selección de bandas del indie patrio como Luthea Salom, Neuman, McEnroe, The Bright, Tulsa o Family, que suman puntos a ese universo pop construido con mimo. Leticia Dolera enamora.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.