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Susana Díaz en su propio laberinto

martes 09 de junio de 2015, 01:40h

No hace mucho Susana Díaz dijo que la situación en Andalucía era “surrealista y empieza a rozar el ridículo”. Y, ciertamente, si en ese momento era así, las cosas no han hecho más que empeorar y hoy se ha llegado a un punto insostenible. El tiempo sigue pasando y no hay manera de que los andaluces no sigan viviendo en la zozobra de una situación de total inestabilidad. La cuestión, sin embargo, es que la responsabilidad de esta indeseable inestabilidad, de su carácter surrealista y a un paso del no recae en los demás, como pretende la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía. La responsable es la propia Susana Díaz que está ofreciendo un espectáculo de ineficacia y absoluta incapacidad negociadora.

Susana Díaz disolvió el Parlamento y convocó elecciones prometiéndoselas muy felices de que iba a arrasar en las urnas. Pero la realidad ha sido muy otra y la mandataria socialista no ha sabido ni por asomo encajarlo, afrontar los hechos y encontrar una salida a ese laberinto en el que ella misma se ha metido arrastrando a todos los andaluces. Susana Díaz ha sido muy hábil para manejarse con soltura dentro de su partido y escalar posiciones en el aparato. Pero se ha estrellado al enfrentarse a algo mucho más complicado y complejo.

A la presidenta en funciones no se le cae de la boca que es la lista más votada y que por eso debe formar gobierno. Sin duda, que gobierne la lista más votada no resulta descabellado. Pero dada su actuación parece que eso solo reza en su caso, con lo cual el grado de incoherencia, aproximándose a la desfachatez, es muy elevado. Resulta incomprensible que la señora Díaz rechace pactar con el PP en base a ese criterio, que, naturalmente, por lógica y coherencia, debería aplicarse en un caso y en otro: que forme Gobierno en la Junta andaluza la lista más votada, del PSOE, e igualmente suceda en los Ayuntamientos donde el PP se encuentra en la misma situación.

Al sumarse al “cordón sanitario” contra el PP, a Susana Díaz solo le queda pactar con Podemos, Ciudadanos e IU, con los que hasta ahora no ha llegado tampoco a ningún entendimiento. Las tres formaciones han hecho bandera de su cruzada anticorrupción. Y no es precisamente Andalucía la Comunidad más limpia de corrupción, sino todo lo contrario, con el mayúsculo escándalo de los ERE, en el que incluso están imputados los dos anteriores presidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que marean la perdiz a la hora de dejar sus escaños. Y ayer mismo la Policía detuvo a más de una treintena de altos cargos de la Junta por el fraude de los cursos de formación, y están previstas más de un centenar de detenciones. Susana Díaz ha anunciado que convocará nuevas elecciones -a lo que, por otro lado estaría obligada si se llega en esta situación al 5 de julio- si no logra acuerdos que le permitan gobernar. En su mano está que se imponga la cordura y no se vaya a un horizonte de más y más inestabilidad y desasosiego para los ciudadanos.

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