"Yo, desde luego, las expectativas no las he generado". Mariano Rajoy ironizaba así el pasado jueves en Bruselas por el revuelo mediático que, en cualquier caso, él mismo ha propiciado en las últimas semanas desde el momento en que admitió que algún cambio iba a hacer. Además, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, abundó en la profundidad de los cambios al asegurar el lunes que no serían solo de "chapa y pintura".
Pendientes de conocer el calibre de las decisiones del presidente, ha sido inevitable el baile de nombres para el Gobierno y la dirección del PP. En lo que todos coinciden, no obstante, es en que Rajoy no va a tocar a ninguna de sus "números dos" en el Ejecutivo y el partido, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. Aunque algunos medios han apuntado la posibilidad de que la vicepresidenta dejase de tener las funciones de portavoz, fuentes del Gobierno apuestan por que seguirá con esa responsabilidad y recuerdan el elogio que le brindó el propio Rajoy la pasada semana.
En cuanto a Cospedal, en el PP se da por hecho que mantendrá la Secretaría General y la mayoría de los consultados auguran un refuerzo de la cúpula con caras nuevas o rostros ya conocidos que en el día a día sirvan de altavoz de los mensajes 'populares'.
Sí ha habido un nombre que ha sonado más que otros es el de Alfonso Alonso, que fue nombrado ministro para fortalecer el perfil político del Gobierno pero a quien no se está aprovechando lo suficiente para este fin. Y es que, según admiten en el Ejecutivo, el valor político de Alonso se puede estar diluyendo en su labor al frente de Sanidad. Otra cosa es vaticinar cuál sería su cometido. Unos apuestan por que siga en el Gobierno y al mismo tiempo haga labores de coordinación en el partido mientras otros verían más lógico que regrese al PP con un papel destacado para centrarse en la batalla electoral.
Tampoco omite casi nadie el nombre de Pablo Casado, que ha sido portavoz del Comité de Campaña y para quien solo hay elogios, mientras pierde fuerza el posible aterrizaje en Génova del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. Además, empiezan a escucharse nombres de otros dirigentes y que en medio de esta crisis han salvado los muebles consiguiendo buenos resultados electorales, como es el caso del alcalde de Santander, Íñigo de la Serna.
Sean unos u otros, los dirigentes consultados creen que los cambios en el PP no serán por sustitución, sino por añadidura y para reforzar al actual equipo dirigente. Se trataría de diseñar un esquema similar al de otras épocas, como cuando Javier Arenas era secretario general y el partido tenía, además de tres vicesecretarios, cuatro coordinadores.
Lo que sí cobra cada vez más fuerza es que los principales cambios que baraja Rajoy los hará en el partido, mientras que se apunta a algún mínimo retoque en el Gobierno para sustituir a José Ignacio Wert al frente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y nombrarle embajador ante la OCDE. Las palabras del presidente aconsejando rebajar las expectativas suscitadas alimentan la hipótesis de esa reducida remodelación, aunque hay voces que no descartan alguna decisión en cuanto a las competencias de quienes conforman el equipo económico.
Pero las fuentes consultadas abogan, frente a especulaciones en sentido contrario, por la continuidad de Cristóbal Montoro en Hacienda y por la de Luis de Guindos en Economía con independencia de que consiga o no la presidencia del Eurogrupo. Una aspiración que desde el Gobierno se asume que está ahora mucho más complicada de como se veía meses atrás. En principio, está previsto que esa elección se efectúe en Bruselas el próximo 18 de junio, pero esa fecha no parece que vaya a condicionar el momento en que el jefe del Ejecutivo desvele los cambios.