
El Mundo ve así el cambio: “Rajoy rectifica su discurso y rejuvenece la cúpula del PP”. Dice que asume que el mensaje del triunfalismo económico no basta y que la corrupción ha hecho más daño del previsto, al tiempo que toma el control de Génova al poner la campaña en manos de su jefe de Gabinete y arremete contra el PSOE. Añade que diluye el poder de Cospedal y promueve a Andrea Levy (31 años), Casado (34), Maroto (43) y Martínez-Maíllo (45). También lleva las palabras de Dylann Roof, asesino de 9 feligreses en “la mayor matanza racista en EEUU en más de 90 años: “Estoy aquí para matar negros”.
“Rajoy toma los mandos del PP”, interpretan los editorialistas de El Mundo, que añaden: “En cierta forma, logró ayer reinventarse a sí mismo, ofreciendo argumentos para acallar las voces que dentro y fuera del partido le reprochan falta de liderazgo y pasividad. Su mensaje de que no va a escatimar ningún esfuerzo para ganar las elecciones era lo que muchos militantes querían escuchar para ponerse en marcha. Su intervención augura una escalada de la tensión con el PSOE y Podemos y el inicio de una larga campaña en la que vamos a asistir a una durísima confrontación”.
Con un parecer similar, Victoria Prego también aborda este asunto. La opinadora agradece “un mensaje diferente” al presidente: “Si Rajoy hubiera hecho antes de las elecciones las consideraciones que hizo ayer ante los suyos y los hubiera convocado a tiempo para salir a dar la batalla en la calle, y no sólo en el terreno de la recuperación económica –su único argumento durante toda la legislatura-, puede que ahora no estaría lamentando los resultados que han dejado a su partido a las puertas del poder pero por la parte de fuera”.
La Razón: “Rajoy toma el control del PP y coloca a Moragas como hombre fuerte”. Añade que releva a Floriano y mantiene a Cospedal pero será el presidente quien encabece el Comité de Dirección, al tiempo que Pablo Casado “se pone al frente de una nueva generación con la tarea de renovar el partido ante las generales. Otros titulares: “El Papa pide en su encíclica ecologista cambiar de vida para salvar la Tierra”; “La primera medida de ‘Kichi’ en Cádiz: ningunear la bandera de España”.
Francisco Marhuenda, director de La Razón, habla de un “cambio ordenado” en Génova y es optimista: “Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera no deberían fiarse porque Rajoy, sin asesores inútiles y listillos, es un excelente candidato. El tiempo dirá si ha acertado con estos cambios. El centro derecha espera una renovación profunda, más empatía y proximidad, así como un retorno a los valores del PP. Ha acertado reconociendo los errores y parece que tiene muy clara la estrategia para ganar, lo que es muy positivo y esperanzador si tiene éxito”.
El País se moja: “Rajoy reduce el relevo en el PP a un mínimo cambio cosmético”. Dice que Cospedal sigue al frente del partido, pero Moragas dirigirá la campaña, mientras Casado asume la comunicación. “El presidente sigue sin cerrar la crisis de Gobierno”, remacha. En la fotografía, la mirada insondable del asesino de Carolina del Norte: “La policía investiga los motivos racistas del autor de una matanza en una iglesia negra en el sur de EEUU. Habla el país del Papa, que “liquida las tesis de la derecha católica sobre el cambio climático”, y del Rey, cuya “cercanía y transparencia” logran un mayor respaldo para la Monarquía, dice el diario, que se basa en una encuesta de Metroscopia.
El editorial principal de El País no versa sobre el PP sino sobre el primer año de Felipe VI. El Rey, juzga este medio, “pasa el examen y se enfrenta al reto de arbitrar el cambio político”. El segundo, ya sí sobre los cambios anunciados por Rajoy, dice mucho ya sólo en el titular: “Pocas nueces”. Para este periódico, “las expectativas depositadas en la reforma de la cúpula hacen irremediable la decepción ante el resultado del reajuste”. De hecho, entiende, “la ausencia de alteraciones relevantes es precisamente la característica de los anuncios hechos ayer, sea por alergia a las grandes mudanzas o porque no le haya salido alguna operación de mayor envergadura”.
David Trueba pide una oportunidad para los recién llegados a la política, porque quienes ya la ocupan desde hace tiempo, argumenta, ya la tuvieron: “Igual que muchos líderes políticos cambiaron España tras la clandestinidad, las simpatías con terrorismos y totalitarismos e incluso la participación activa en el franquismo, ahora es normal que otros se equivoquen, rectifiquen y hasta improvisen. A nadie le importaba que Aznar llegara a presidente después de renegar de la Constitución democrática en sus escritos. (…) Abandonemos la histeria, España necesita de estos recién llegados como después de agostarse, los campos precisan de la primera lluvia del otoño”.
ABC también ofrece opinión, con rima incluida, en su portada: “Rajoy soslaya el cambio y fía el futuro del PP a sí mismo y al miedo al populismo”. El presidente se compromete a implicarse “mucho más en la vida del partido”, relata el diario, pero limita la renovación a cuatro puestos de segundo nivel, con Moragas como hombre aún más fuerte, afirma.
A David Gistau no le convence el movimiento en el tablero de un Rajoy que, cree el columnista, “se siente propietario del castillo al que correrá a refugiarse la burguesía asustada”. Dice Gistau: “Cada vez me encuentro más a menudo un arquetipo de votante natural del PP, el que se niega a votar a Rajoy incluso en un clima de miedo a la horda y está dispuesto a cometer el autoengaño de votar a Ciudadanos creyendo que así apoya un PP sin corrupción y a un líder que podría parecerse al ideal para el PP una vez renovado Rajoy”.
Rajoy tampoco ha contentado a Ignacio Camacho: “Para efectuar cambios más profundos, tendría que abordar primero el imposible existencial de cambiarse a sí mismo. (…) Esto es lo que hay. Lo que da de sí el concepto de renovación de un político de la era analógica, insumiso a la posmodernidad, blindado ante las urgencias de la sociedad de la comunicación. Rajoy se ha mirado al espejo, como le aconsejaba el castellano Herrera, y se ha visto como la única solución en la que de verdad cree”.