LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS
Periodismo de partido
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
domingo 21 de junio de 2015, 19:48h
Escribo todo de seguido, mayormente por joder. Los zombis de The Walking Dead no sólo resucitan en La Sexta. En tiempos de mudanza, también los fantasmas que se ciernen sobre el periodismo suelen conjurarse para aparecer todos de pronto, como en los baños encantados de Plutarco. La leyenda de Fausto sigue viva, aunque los haya (“grandes” prohombres de la Comunicación, crisol de principios, efebos enamorados de sí mismos), que de tan alto concepto que tienen de su excelsa persona, de haber nacido en el Tíbet a estas horas ya estarían postulándose para suceder al Dalái Lama. Tranquiliza pensar que si Bruce Springsteen, The Boss, el puto jefe (con el permiso de Mariano), sigue incluyendo a España en su gira mundial, es que todavía no está todo definitivamente perdido, como se esfuerzan en hacernos creer, a golpe de manual de auto-ayuda, Luis Rojas Marcos y Eduardo Punset. Lo mismo Leibniz se pasó tres pueblos cuando dejó escrito que vivimos en el mejor de los mundos posibles; aunque puestos a cavilar, me jodería tener que claudicar para acabar dando la razón, resignado, a Nietzsche, que a saber si estaba fumado cuando dijo que la esperanza es el peor de los males posibles porque prolonga el tormento del hombre. Pero mejor será que no invadamos el negociado de la metafísica hegeliana, en el que está infinitamente más autorizado el ex ministro Gabilondo; con mayor motivo, estando como está el país como El País, hecho unos zorros, como el zorro rojo de Gran Bretaña, a merced de los perros sabuesos, a punto de darse un trompazo como el que se ha dado su Majestad; y estando como está la izquierda mediática fulera, como está el PSOE, o sea, hecha una mierda, aquejada de un singular trastorno de identidad disociativo, cuyo origen probablemente haya que buscar en el estrés postraumático que ha supuesto Il sorpasso (película de culto protagonizada por Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant) del régimen sociata por el coletero. Lo siento si este insignificante parecer puede resultar hiriente. Entre las ambiciones personales de este fabulador no figura precisamente la de presidir la Asociación de la Prensa. Pero doy por hecho que sólo se picará el “come ajos”, que dicho sea al paso son buenos para controlar el colesterol, el reumatismo, la hipertensión, el estrés y la depresión. Este cronista, a pesar de la mili que lleva a cuestas -¡dices tú, mili!-, alucina vecina al ver cómo, por tiempo que pase, siguen prosperando los periodistas militantes, mamporreros del poder, como los mendas, cuyo nombre no viene al caso, que en lugar de asumir como propios los resultados electorales de su respectivo partido de cabecera, y actuar en consecuencia con su rol de trompeteros, ya desde la noche misma de la debacle están teniendo el morro de largo como un oso hormiguero como para desmarcarse del hostión y creerse legitimados a la hora de marcarle la agenda a Rajoy. Compadecen, como todos los perdonavidas, al que se marcha cuando muerto está; exculpan al principal causante del estropicio electoral, que sólo acierta a silbar como un jilguero; y meten prisa, los muy resabiados, a quien toca pelo en Moncloa, porque temen un desquite y dan por hecho que no va a tener a bien invitarles a la bodeguilla. El día que los simios bajaron de los árboles, conjugaron el pretérito perfecto simple, se erguieron sobre sus patas traseras y se convirtieron en bípedos, la jodieron bien jodida. De pronto, el mono dejó de evolucionar y se hizo hombre. Pero en el uso indebido de su libertad, en lugar de tomar el camino de las virtudes teologales, prefirió seguir siendo carroñero, al nivel de los buitres, las hienas y las moscas cojoneras. El abajo firmante ha llegado al extremo hipotético de preguntarse que de haber servido para algo y no haber sido periodista, hubiese sido una salida decente el oficio de chapero o de meretriz -¡a mucha honra, puestos a comparar, o sea!-, visto el prostíbulo inmundo en el que se ha convertido esta puta profesión, burdel de cortesanos, excepción hecha de compañeros de fatigas, que afortunadamente los hay, con la pluma de los principios todavía en su sitio, sin necesidad de autorregulaciones, ni de códigos deontológicos, ni de tribunales de honor, ni de censores de otra razón que no sea la razón totalitaria de Estado. Se supone que los medios de comunicación eran instrumentos de autodefensa de la sociedad. Pero lo mismo era mucho suponer, querido Justino (Sinova), teniendo en cuenta la fácil predisposición de muchos colegas que acostumbran a cambiar de bando, que saltan de una carroza a otra en función de la dirección en la que sopla el viento, y que en lugar de actuar como contrapoder al poder, una y otra vez demuestran su extraordinaria pericia a la hora de ponerse al servicio del poder a fin de poder seguir medrando. En lugar de andar despidiendo a becarios mileuristas y cerrando redacciones por falta de imaginación, talento y constancia en el trabajo bien hecho y en el esfuerzo, algunos chiringuitos donde rige el esclavismo mediático debieran reconvertirse en salones de masaje de mala prensa, rotulados con los neones sobrantes de las luces de Navidad que cada año que pasa, durante el tiempo que ejerció de regidor municipal, ha mandado Gallardón colgar más temprano. Seguro que remontaba el negocio. Aunque lo que tuve que decir lo dejé escrito en el libro que publiqué después de que Antoñito García Ferreras me diera las gracias por los servicios prestados en la cadena SER (La herencia mediática de PSOE y PP. Fragua, año 2009), ya va siendo hora de que confiese públicamente, sin acritud, mi debilidad por Janli Cebrián, que es el único político que conozco verdaderamente incombustible, el único superviviente que ha sabido sacar todo el rédito posible al matrimonio de conveniencia entre Ferraz y la Agrupación de Miguel Yuste, coherente con la condición incuestionable del diario El País como periódico de cabecera de la bancada socialista. PSOE-Prisa, vidas paralelas, cómplices de un tiempo que se fue, de favor por favor, de hoy por ti y mañana por mí, aunque de vez en cuando un tal Felipe y un tal Guerra salten la verja y se escapen de Jurasic Park para hacer el canelo en algún mitin de Alfredo. Pero ya nada será igual. Atrás queda la solvencia financiera, la credibilidad y la influencia del imperio que pergeñó el recordado Polanco, que ese sí que mandaba de verdad, pues durante su largo y exitoso reinado lo que don Jesús decía iba a misa.
España tiene menos suerte con los hombres que la gobiernan que Jennifer López. Si de mí dependiera, yo te indultaría para que nos redimieras a todos. El País, ¡Qué país!
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