EPPUR SI MUOVE
Pelotas, machismo y paquetes
jueves 25 de junio de 2015, 21:07h
Actualizado el: 25 de junio de 2015, 22:02h
Sucedió en el último mundial de fútbol femenino. Tras el ridículo de la selección española, que se vino para casa a las primeras de cambio, las jugadoras cargaron contra el entrenador acusándolo de ser lo peor. Que si la planificación no era la correcta, que si los vídeos de las rivales tampoco, que si los entrenamientos podían ser de ésta u otra forma…y la guinda; de machista. Se quejaban también de trato vejatorio, ya que el tal Ignacio Quereda se había atrevido a llamarlas “chavalas” durante los entrenamientos. Imperdonable.
Desconozco si el señor Quereda podía haber trabajado de otra manera el aspecto táctico o la preparación física aunque, a tenor del resultado parece que así es. Si las jugadoras lo veían, haberlo avisado antes. No fue así. Antes del mundial todo era buen rollito. Pero fue perder y abrirse la caja de los truenos. De repente, el entrenador es un machista. ¿Y esto cómo va, sobrevenido o silenciado durante 30 años? Es más simple que todo eso: las jugadoras no le metían un gol ni al arco iris, y sus partidos no los veía ni el tato -la imagen de gradas vacías y su nula cuota de audiencia así lo atestiguan-. ¿Solución? Mandamos una cartita a todos los medios diciendo lo malísimo que es el mister y lo mucho que nos duele que el machismo nos haya derrotado, con lo buenas que somos y lo que encandilamos a la afición con nuestro juego.
Hay otra fémina herida en el deporte español; esta vez, en el mundo del tenis. La capitana del equipo de Copa Davis, Gala León, tipa antipática donde las haya, decía ayer mismo sentirse “un icono en muchos países menos en el mío”. ¿Icono, de qué? Ninguno de los tenistas la respalda; lógico y normal. Gala León lleva alejada del circuito la intemerata. A la mitad de los jugadores no los conoce, a la otra mitad los desprecia y a todos ellos les insultó ayer insinuando que eran unos peseteros. A diferencia de las futbolistas, los tenistas sí ganan, y mucho. Feliciano López, Fernando Verdasco, David Ferrer o un tal Rafa Nadal -ese sí que es un icono- le han dado grandes alegrías al deporte de la raqueta. Si la capitana de la Davis fuese Conchita Martínez, Arancha Sánchez Vicario o Virginia Ruano, pedazo de tenistas ellas, todo iría como una seda. Y además, saben de tenis.
Ambas situaciones tienen un denominador común: el resentimiento. Resentimiento de malas perdedoras. Resentimiento de mediocres que se envuelven en la bandera del machismo para tapar sus carencias. De las chicas de la selección de fútbol lo más suave que se puede decir es que se han equivocado -hasta Vicente del Bosque, conciliador donde los haya, les ha afeado su proceder-. Lo de Gala León va más allá. Tiene un plus de altanería y prepotencia -se nombró ella misma- al que hay que añadir el apoyo de un tipo, el presidente de la Federación, condenado por escamotear las cuentas del tenis al Consejo Superior de Deportes. Quien algo esconde…
Entre las pelotas de tenis y las de fútbol no caben ni machismos ni resquemores. Sobran. Por otra parte, la RAE recoge varias acepciones de la palabra “paquete”. Puede referirse a una “persona torpe y aburrida”, a una “mentira” y también a un “espectáculo deportivo o teatral muy aburrido”. Pelotas. Paquetes. Miserias. Pues eso.
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Abogado
ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset
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