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CON LOS BANCOS CERRADOS, LOS GRIEGOS SOLO PODRÁN RETIRAR 60 EUROS DIARIOS

El populismo de Tsipras sume a Grecia en el corralito

El populismo hunde a Grecia en el corralito

domingo 28 de junio de 2015, 19:42h
Grecia amaneció este lunes con los bancos cerrados tras la imposición esta madrugada de un corralito, que limita a 60 euros las retiradas en efectivo de los cajeros automáticos y contiene medidas de control de capitales que superan con creces las vividas hace dos años en Chipre.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, anunció este domingo que el Banco de Grecia ha recomendado el cierre de bancos y poner límite a las retiradas de depósitos.

Tsipras hizo estas declaraciones en un mensaje televisado tras un Consejo de Ministros de emergencia, en el que evitó dar detalles sobre las medidas en concreto y el momento de su entrada en vigor.

"La negativa de la prórroga conlleva medidas de restricciones bancarias en la retirada de depósitos", afirmó Tsipras.

Según fuentes bancarias citada por medios locales, los bancos permanecerán cerrados a partir de mañana durante una semana y la Bolsa de Atenas tampoco abrirá mañana. De acuerdo con estas fuentes, el límite de retirada de efectivo en los primeros días del control de capitales estaría en torno a los cien euros.

Tsipras anunció además que ha solicitado nuevamente al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y a los líderes de la eurozona una prórroga del rescate de unos días, petición rechazada por el Eurogrupo este sábado.

"Ellos son los que pueden tumbar la decisión del Eurogrupo y permitir al Banco Central Europeo que siga apoyando a la banca griega", dijo Tsipras, quien culpó al Eurogrupo de haber provocado que la entidad monetaria europea no haya elevado el límite de créditos que pueden pedir prestados los bancos griegos.

El Banco Central Europeo (BCE) decidió no elevar la cantidad máxima de préstamos que pueden pedir las entidades financieras, actualmente en unos 90.000 millones de euros, un monto prácticamente alcanzado ya, según los medios.

Tsipras señaló que esta decisión obedece a la resolución del Eurogrupo del sábado de no conceder a Grecia una breve prórroga del rescate, una medida destinada a "chantajear el pueblo", según dijo.

Durante el fin de semana en las calles de Grecia se han visto largas colas de ciudadanos que retiraba efectivo de los cajeros, hasta unos 400 millones de euros, que se suman a otros casi 4.000 millones que sacaron de sus bancos en la semana precedente por miedo a que el país termine fuera de la eurozona.

Grecia
afronta un futuro financiero incierto tras la decisión del Gobierno de convocar un referéndum sobre las propuestas de reforma de los acreedores y la decisión de estos de suspender las negociaciones y no otorgar una prórroga al rescate.

El próximo martes, día en que finaliza la prórroga actual, Grecia afronta el pago de un crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) por valor de 1.600 millones de euros, desembolso que con casi seguridad no será efectuado, como han dejado entrever estos días varios miembros del Gobierno para el caso de que no hubiera acuerdo.

El hecho de que no pague el tramo al FMI no constituye formalmente el impago, pero sí coloca a Grecia en situación de "mora" al Fondo y "en ruptura de sus obligaciones".

En caso de no retomarse las negociaciones, los acontecimientos se podrían precipitar, con escenarios políticos y sociales inciertos.

Una de las posibilidades sería la hasta ahora por Tsipras desechada posibilidad de una salida de Grecia del euro, un hecho sin precedentes en la eurozona y no previsto por los tratados europeos, lo que hace pensar a algunos expertos que el abandono de la moneda común solo es posible si va acompañada de una marcha de la UE.

Sobre un posible regreso al dracma, los analistas defienden posiciones diametralmente opuestas.

Los hay que creen que a medio plazo se abrirían nuevas perspectivas, pues Grecia podría volver a ser competitiva, y los hay que dibujan un panorama apocalíptico con un empobrecimiento galopante de la población, fruto de la incapacidad del país de financiar sus compras exteriores en moneda fuerte -euro o dólares-.

Aunque la mayoría de los ciudadanos es partidario de seguir en la eurozona, en los últimos días el sentir que se palpa en las calles de Atenas es el de que la derrota de Grecia ante sus socios se debe a que en el fondo la Unión Europea no quiere seguir teniendo a este país en su seno.

Este sentimiento de "todos a una" lo resumía Mijalis, un camarero de cafetería al ser preguntado sí sentía miedo ante la posibilidad de que Grecia volviera al dracma. "Lo que será, será para todos. ¿Por qué tener entonces miedo?", decía.

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