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CAMPUS FAES

San Gil: "Quieren reescribir la historia, borrar de un plumazo 50 años de terror"

EL IMPARCIAL
viernes 03 de julio de 2015, 09:19h
Actualizado el: 03 de julio de 2015, 11:32h
Este jueves, por el Campus FAES pasaron Jordi Canal, Gianfranco Pasquino o María San Gil. Los populismos fueron tema principal, pero no único.

  • Gianfranco Pasquino. FAES


  • Astarloa, San Gil y Canal. FAES

El profesor de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París, Jordi Canal, ha afirmado que “hay que mantenerse firmes en la defensa de la democracia representativa, la legalidad y los derechos de los individuos” frente al envite del nacionalismo catalán. “Los pueblos no existen ni tienen derechos”, ha asegurado Canal durante su conferencia en Campus FAES, donde ha aseverado que “en el terreno catalán nos hemos olvidado de hacer política”.

“Hay un relato del nacionalismo. Yo echo en falta el otro relato”, ha lamentado Canal, para quien “no hemos creado un relato convincente para decirle a ese catalán seducido por la idea de que la independencia va a solucionarle la vida que tenemos un proyecto alternativo en el que puede vivir cómodamente”. “Las culpas las repartiría”, ha añadido al respecto. “Deconstruir e impugnar los discursos y las manipulaciones del lenguaje es hoy una tarea imprescindible. No es la única y seguramente no va a ser suficiente, pero hay que hacerla”, ha añadido.

Según Canal, “es difícil decir hacia dónde va Cataluña en este momento”, dado que “los propios nacionalistas empiezan a pensar que el camino de la independencia es complicado, y volver hacia atrás es imposible”. “Entre una y otra opción hay múltiples caminos. Para algunos es el federalismo, para otros la reforma de la Constitución. Nuestra tarea será repensar cómo queremos vivir juntos en el futuro”, ha asegurado.

Ingredientes populistas
"El discurso populista está en la base del nacionalismo”, ha apuntado Canal, para quien “el nacionalismo catalán es un populismo en una época de populismos”. “En él están presentes todos los ingredientes del mismo, como el antagonista, en este caso el ‘Estado español’, y los argumentos victimistas del tipo ‘España nos roba’, ‘La razón está de nuestro lado’, ‘La culpa es de Madrid’…”, ha precisado.

En palabras de Canal, “si al proceso de renacionalización de Cataluña le sumas la crisis tenemos la base del momento actual”, sustentado porque “las nuevas generaciones de catalanes tienen una visión del mundo distinta”. A su juicio, “hablamos lenguajes distintos cuando frente a ‘la democracia es respetar la Constitución, las leyes que nos hemos dado, pasar por las elecciones’ alguien contrapone ‘no, democracia es que dejar que el pueblo vote’, a pesar de que están votando casi cada cuatro años”.

Esos rasgos populistas que subyacen en el nacionalismo catalán se reflejan también, según ha indicado, “en la italianización creciente de la vida política catalana”, donde “el discurso económico se suma al identitario frente al Estado central, hay una entrada en las instituciones de partidos de protesta contra el establishment y se produce un paso del populismo de la abundancia al de la escasez”.

Con todo ello, apunta, “desde 2003 en Cataluña ha habido un conjunto de Gobiernos dedicados a proyectos políticos que han restado esfuerzos de hacer lo que se esperaba de ellos, que es que gobiernen”. “Ese es uno de los grandes dramas de la Cataluña, que lleva diez años sin gobierno real, sin gobernantes que se dedican a gobernar”. El resultado es, ha dicho, “que Cataluña ha perdido dinamismo y competitividad”.

Cantos de sirena
Por su parte, la patrona de la Fundación Villacisneros, María San Gil, ha señalado en su presentación de Jordi Canal que “Bildu no es un partido democrático” porque “es el brazo político de ETA” y “no merece ni siquiera ser denominado nacionalista”. Asimismo, ha pedido “no creer en cantos de sirena” porque “no hemos derrotado a ETA”. “ETA no ha entregado las armas, no ha pedido perdón, no ha pasado a manos de la justicia y ni siquiera todos esos presos que están saliendo con permisos penitenciarios y que no están cumpliendo sus penas están colaborando para intentar resolver los más de 300 asesinatos de los que no se sabe quién ha sido el autor material”, ha dicho.

“Al PNV le molesta que ETA haya existido” y quiere gobernar como si no lo hubiera hecho, ha señalado. “Quieren cambiar la historia, quieren reescribir la historia en el sentido que les interesa, borrar de un plumazo 50 años de terror, borrar 858 asesinatos de ETA, borrar miles de heridos, el éxodo vasco, una sociedad que ha estado durante mucho tiempo cautiva del miedo, que hemos vivido carentes de libertad”, ha dicho San Gil.

A pesar de todo, ha subrayado, “el PNV ha conseguido aglutinar el mayor poder de su historia”, y ha puesto de ejemplo el caso de San Sebastián. “No tuvo ninguna intención de unir sus votos para quitarle la Alcaldía a Bildu, y esto, en vez de pasarle factura, los ha convertido en ‘salvadores’. La opción constitucionalista no ha existido”, ha apuntado, y ha añadido que “el mal menor consolida el mal”.

San Gil, además, ha hablado sobre la falta de pudor del PNV en Vitoria y ha calificado de “dramático” lo que está ocurriendo en Navarra, en donde “el PNV no tiene rubor en unir sus votos con Bildu y con Podemos para “afianzar su proyecto político de ruptura, que ha servido de excusa para que ETA mate durante cincuenta años”.

Pasquino: “Los populistas no reconocen ningún límite al ejercicio de su poder”
El profesor emérito de Ciencia Política de la Universidad de Bolonia, Gianfranco Pasquino, ha participado en el curso de Política del Campus FAES, donde ha afirmado que “los populistas no tienen ni reconocen ningún límite al ejercicio de su poder”. En este sentido, ha señalado que “los populistas no reconocen la separación de las instituciones y de los poderes” porque “hay una única fuente de poder: el pueblo”.

“Para los populistas, la legitimación no puede venir sino del pueblo, de los votos” ha dicho Pasquino, que ha añadido que “sabemos que los líderes populistas manipulan las elecciones y después utilizan el éxito diciendo que lo que el poder judicial hace no es legítimo, porque no puede procesar a un líder que ha ganado las elecciones; que lo que el Parlamento hace, tampoco, porque es viejo y no está legitimado por las elecciones; y que ninguna corte constitucional puede declarar ilegítimo el poder de un populista que ha ganado las elecciones”. “Si el líder populista tiene comportamientos deplorables pero gana votos es legítimo”, es decir, “cuando tienen el poder lo ejercen sin límites”, ha apostillado.

Parte de la democracia
Durante su intervención ‘Populismo e instituciones’, ha asegurado que “el populismo es una experiencia de muchas diferencias y con muchos elementos comunes” en función del país en el que surja. También ha dicho que “no se puede eliminar” porque es “parte integral de las democracias” y que, no obstante, “debemos continuar criticándolos para fortalecer las democracias contemporáneas”.

Además, Pasquino se ha referido al estilo de comunicación populista, que intenta eliminar todas la mediaciones entre el líder y el pueblo”. A su juicio, esto convierte a los periodistas en enemigos del pueblo y, por tanto, de los populistas, tradicionalmente en contra también de “todos los que tienen poder institucional, económico o financiero”, intelectuales, extranjeros y judíos. En este contexto, indica que para el populista “han de ser eliminados todos los obstáculos a la comunicación del líder, lo que va en contra de todas las concepciones de democracia”. “El populismo no quiere construir asociaciones –a través de las que se construye la democracia- sino destruirlas”, ha precisado.

Contextos precisos
Pasquino ha sido presentado por el profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III Jorge del Palacio, que ha puesto en valor la contribución de la tradición italiana a la ciencia política contemporánea. “En Italia germinan términos como ‘partitocracia’, y ha sido avanzadilla de fenómenos como la implosión de los partidos tradicionales, la antipolítica y, recientemente, el populismo”, ha recordado. En este sentido, Pasquino ha indicado que “los líderes populistas aparecen en contextos precisos”, marcados por “la movilización, instituciones no lo suficientemente sólidas y partidos débiles”.

Por último, ha explicado que, aunque “el populismo es un peligro”, también “produce consecuencias dentro de los partidos tradicionales, que cambian”. Además, ha dicho que “en general no existen populistas que ganen elecciones generales”. No obstante, sí ha subrayado el “peligro populista” de que se contagie la petición de “aumentar la legitimación de las instituciones europeas a través de la elección directa del jefe de Europa”, ya que el continente tiene “instituciones bastante fuertes” que no tienen un problema de legitimidad sino de política. “Debemos combinar la necesidad de las instituciones europeas con el peligro que parece que producen los líderes populistas”, ha aseverado al respecto.

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