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CRÓNICA ECONÓMICA

Grecia sí puede salir del euro

miércoles 08 de julio de 2015, 12:57h
Económicamente está al borde de hacerlo. Legalmente también es posible.
Grecia sí puede salir del euro
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La pertenencia al euro es una enorme oportunidad para sus miembros. Porque les obliga a adoptar permanentemente las medidas necesarias para hacer que su economía esté saneada, y sea competitiva. Les obliga, pues de otro modo tienen que salir de la moneda común, Es como si Alemania, Austria, Holanda y demás tirasen del resto. El euro impone una disciplina, y eso es bueno.

Pero tiene la contrapartida de que si no se sigue esa disciplina, la salida del euro es inevitable. Es la situación de Grecia. Ha permitido que crezca un Estado clientelar y asistencial, más ineficaz incluso que el del resto de los europeos, con una estructura fiscal que hace que las pequeñas empresas no paguen impuestos. Esto hace que sea todo pequeñas empresas, y no haya una industria competitiva y exportadora, y que contribuya a que la fuerza laboral helena tenga más capital humano. Esto ha sido así durante décadas. Cuando ha estallado la crisis, la verdad ha emergido en forma de deuda impagable.

El resto de socios del euro ha acudido para rescatar al Estado griego, en unas condiciones absolutamente extraordinarias. Y mientras, los gobiernos de Giorgios Papandreu (Pasok) y Andonis Samarás (Nueva Democracia), han ido poniendo la casa más o menos en orden. En realidad, necesitan no menos de una década de reformas decididas, acompañadas de una pedagogía consistente. Y la economía se recuperó. Llegó a crecer un 0,8 por ciento. Han alcanzado un superávit primario, es decir, sin contar con los intereses de la deuda. Seis meses de contrarreformas por parte de Syriza han sido suficientes para revertir la situación y colocar a Grecia al borde del dracma.

Y aún se preguntan muchos, ¿puede Grecia salir del Euro? Por descontado. De hecho, según informa el diario británico Financial Times, los abogados de la UE están trabajando para darle una cobertura legal a la salida de Grecia (o, para el caso, de cualquier otro país), del euro. Se sabe que la salida no está prevista, legalmente. Eso no quiere decir que sea ilegal. Pero tampoco que esté cubierta legalmente de cualquier manera. Este es el atolladero que están intentando deshacer los técnicos legales de la UE.

Según un artículo del BrusselsBlog del FT, se buscan las siguientes salidas. La primera parte del Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea. Es el que prevé una salida de la UE. Una solución perfectamente legal, pero demasiado drástica y que, en realidad, nadie desea, ni siquiera aquéllos que quieren que Grecia salga inmediatamente del euro.

Una mejor solución sería partir del Artículo 7. Se redactó inspirado en la entrada del ultraderechsita Partido de la Libertad, de Jörg Heider, en el gobierno de Austria. Con la vista puesta en ese antecedente, el artículo acuñó que si la Comisión Europea señalaba que un país violaba los “valores europeos”, podría “suspender los derechos que se derivan de la aplicación de los Tratados al Estado Miembro en cuestión”.

Pero aquí se plantean dos cuestiones. La primera es: No hacer propias las medidas de ajuste económico que son necesarias para el gobierno de la moneda común, ¿es una violación de los “valores europeos”? Y, si Grecia se viese obligada, por la falta de numerario común, a imprimir sus propios billetes, ¿estaría violando esos valores? Hay otros países de la UE que imprimen otras monedas. La segunda cuestión hace referencia a las medidas que podría adoptar la Comisión. Aquí la situación sería más fácil: Se puede suspender la pertenencia al euro, sin necesidad de expulsarle por completo.

Hay aún una tercera opción, la “cláusula de flexibilidad”. Expuesta en el especioso lenguaje jurídico europeo, lo que señala esta cláusula, recogida en el Artículo 352, es que el Consejo, “actuando de forma unánime sobre una propuesta de la Comisión, y tras obtener el consentimiento del Parlamento Europeo”, podrá tomar las medidas que considere necesarias para el funcionamiento de la Unión Europea, aunque éstas no estén previstas en la legislación.

¡Eureka! Sólo que se necesita no sólo la aquiescencia del Parlamento Europeo y la iniciativa de la Comisión Europea, sino la unanimidad del Consejo. Es decir, la aquiescencia de la propia Grecia.

Esta es la procelosa cuestión legal. Pero la realidad puede superarla. Si no hay un acuerdo satisfactorio, el BCE cerrará la espita de la liquidez ilimitada a los bancos griegos. Si ello se produce, será cuestión de días, si no de horas, para que Grecia se quede sin euros. Y tendrán que arbitrar la introducción de una nueva moneda. Y si eso se produce, Grecia no podrá acceder al Mecanismo de Estabilidad Europeo, el fondo de 500.000 millones de euros, que es el único (al margen del FMI) que puede rescatar a Grecia.

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