Es probable que a muchos de ustedes les haya llegado una petición a través de Change.org para que firmen en contra de lo que supone, o parece suponer, una férrea restricción de la llamada “libertad de panorama”. En concreto, el mensaje que a uno le llega reza así: “Firma esta petición y pide a la UE que salve la libertad de hacer y difundir fotos en la vía pública”. “Sólo quedan tres días”, decía en concreto el inquietante correo que apareció en mi buzón, “para conseguir parar esta reforma de la ley. Ahora es el momento de presionar firmando y compartiendo, para que el Parlamento Europeo paralice la modificación de la Libertad de Panorama”. En realidad, esos tres días, a estas alturas, ya son solo horas, las pocas que faltan para que este jueves 9 de julio el pleno del Parlamento Europeo vote un texto que modifica la directiva de la UE que regula los derechos de autor.
La votación llega, por supuesto, después del correspondiente debate que, a su vez, parte de un borrador al que los diferentes grupos han propuesto diversas enmiendas. Entre ellas, la que tanto revuelo ha levantado soliviantando no solo a fotógrafos profesionales, sino también a usuarios de redes sociales que gustan de compartir imágenes de los lugares que visitan o, simplemente, de aquellos por los que transitan cada día. Aclaremos que la enmienda propone que para publicar – ojo, con un uso comercial – una fotografía de un edificio, escultura, puente o cualquier obra ubicada en la vía pública haya que contar con la autorización previa de sus autores o representantes. La citada enmienda, que fue incluida el pasado 16 de junio en la propuesta de resolución del Parlamento Europeo, es “obra” del europarlamentario francés Jean-Marie Cavada, perteneciente al Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa, y hay que tener en cuenta que Francia se encuentra entre los países europeos que ya limitan la libertad de usar imágenes de edificios o esculturas situados en plena calle, para admiración – o todo lo contrario – de vecinos y foráneos, estos últimos especialmente prestos a inmortalizar el monumento o edificio que les llama la atención.
¿Acaso un arquitecto elige construir únicamente casas o mansiones que vayan a permanecer al reparo de ojos que no sean los de los propietarios de las viviendas, renunciando a que su nombre aparezca grabado en la fachada de un edificio a la vista de todos los que por allí pasen? ¿Un escultor, por ejemplo Botero, se duele por cada foto de su redonda mujer tumbada en la desembocadura de la madrileña calle Génova con la Plaza de Colón, aunque la imagen acabe en una página turística promocionando la capital, es decir, con “fines comerciales”?. Son tan solo preguntas, ignoro las respuestas. En todo caso, volviendo a Francia - también nos vale Bélgica -, su normativa exige solicitar una autorización especial para tomar imágenes con fines comerciales de monumentos y lugares públicos que todavía se encuentren protegidos por los derechos de autor – derechos que en España vencen a los 70 años de la muerte de su creador – y pagar por la difusión de esas imágenes. De modo que, aunque el ingeniero Alexandre Gustave Eiffel falleció en 1923, el montaje de iluminación que cada noche alumbra la esbelta torre símbolo de París impide que se tomen fotos de la misma en cuanto la oscuridad inunda el Campo de Marte, para proteger los derechos del autor de la iluminación instalada en 2003.
¿Un despropósito? Para Nico Trinkhaus está claro que lo es. Este fotógrafo alemán se ha erigido en adalid de la cruzada contra la enmienda de Cavad: lleva más de 300.000 firmas recogidas en Change.org y espera llegar al medio millón. Porque Alemania forma parte, junto con nuestro país, Gran Bretaña o Portugal, del grupo de países europeos en los que existe la libertad de panorama, y de aprobarse la nueva directiva en la forma que pretende el europarlamentario francés el trabajo de los fotógrafos de los países donde aún no hay restricción se vería seriamente afectado por la necesidad de solicitar los correspondientes permisos y abonar las tarifas que se hubieran fijado en concepto de derechos de autor. Y ¡atención!, la medida también podría afectar de lleno a los usuarios de redes sociales como Instagram, Facebook o Twitter, a pesar de esa salvedad “con fines comerciales”. Lo advierte en su blog la propia autora y ponente principal del borrador de la nueva directiva. Julia Reda, eurodiputada por el Partido Pirata Europeo – no es broma, se llama así, pero ahora no toca hablar de ello - alerta de que, aunque los usuarios no hagan un uso comercial de las fotos, si suben las imágenes de un monumento con derechos de autor a una red social que sí los tiene – y que acepta el usuario simplemente al estar de acuerdo con los términos del servicio – se estarían infringiendo las leyes de copyright.
En todo caso, Niko Trinkhaus no ha estado solo en esta batalla contrarreloj. En Twitter el hastag #SaveFoP lleva semanas circulando y en Wikipedia, se ha publicado una lista de todos los eurodiputados con sus cuentas de Twitter o direcciones de correo electrónico solicitando a los usuarios que contacten con los políticos para pedirles que voten en contra. Porque, advierten, “Durante más de catorce años, los voluntarios de Wikipedia han podido ilustrar obras y edificios que se encuentran de forma permanente en espacios públicos europeos gracias a la libertad de panorama que existe en numerosos países. Esta libertad de panorama es una excepción a los derechos de autor que permite tomar y publicar fotografías y vídeos en espacios públicos sin restricciones, conservando la propiedad intelectual y otros derechos de los arquitectos y artistas. Ahora muchas de estas imágenes están en peligro”. Su presidente en España, Jorge Sierra, asegura que han escrito a los 54 eurodiputados españoles, de los cuales, por el momento, únicamente 13 han mostrado su apoyo. ¿Y ustedes? ¿Están a favor o en contra?