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CRÓNICA ECONÓMICA

Pagamos 7.000 euros de media al año en Seguridad Social

miércoles 29 de julio de 2015, 21:04h

El Instituto Nacional de Estadística ha publicado los datos de coste laboral correspondientes al año pasado. Las principales conclusiones son que el sueldo medio fue de 22.605,79 euros, y que el coste medio para la empresa fue de 30.653,05. En 2014 continuó la moderación del coste de los empleados para la empresa (-0,2 por ciento).

Pero en lo que nos hemos fijado es en otro aspecto. ¿Cómo es que hay tanta diferencia entre lo que llamamos el sueldo del trabajador y lo que le cuesta a la empresa? Hay varios conceptos, pero el grueso de esa diferencia es el coste de la Seguridad Social. Es sabido que no es lo mismo quién pague un impuesto desde el punto de vista jurídico y quién lo haga desde el punto de vista económico. Económicamente quien paga la Seguridad Social es el trabajador. Su sueldo es, en realidad, lo que el empresario está dispuesto a pagar por tenerle en plantilla. Que haya una parte que el Estado detraiga de su sueldo sin que el empleado llegue a verlo nunca no cambia la naturaleza económica del sueldo, que es el coste que representa para la empresa.

Las cotizaciones a la seguridad social sufragan las pensiones. Las pensiones actuales se pagan con los ingresos actuales al sistema. Durante años los excedentes se han ahorrado, y de ahí el fondo de pensiones, que ahora se emplea en cubrir el déficit que tiene.

Ahora nos vamos a plantear cómo sería un sistema de pensiones contributivo, que a diferencia del actual detrayese la misma cantidad que se paga de Seguridad Social, pero para destinarlo al ahorro y a la inversión.

En la actualidad, la pensión media es de 1.022,09 euros. ¿Cómo funcionaría y qué resultados tendría un sistema como el propuesto? Para calcularlo, aunque sea de un modo no más que aproximado, partimos de la contribución media de los trabajadores a la Seguridad Social, que es de 7.005,36 euros. Vamos a plantear varios supuestos, y veremos sus resultados.

¿Qué tipo de interés utilizaremos para el cálculo? La rentabilidad media de la Bolsa, de 1991 a 2014, fue del 10 por ciento, según un informe elaborado por Pablo Fernández y Alberto Ortíz, del IESE. Pero habría que descontar la inflación. La inflación futura es difícil de calcular, pero si suponemos que rondase el 3 por ciento, estaríamos en una rentabilidad real media cercana al 7 por ciento anual, lo que equivale a doblar una cantidad original cada diez años. Una rentabilidad más real quizás sea la del 5 por ciento, que se corresponde con un PER 20. Es la rentabilidad media histórica de la vivienda en España. Por último supondremos una rentabilidad media real del 3 por ciento, que será la más cercana a la realidad para muchos casos.

Si un trabajador aporta 7.005 euros al año durante 20 años y a un tipo de interés el 3 por ciento, acumulará 188.230 euros, que a su vez invertidos al 3 por ciento le otorgarán una renta anual de 5.465 euros, sin mermar el capital (antes de impuestos). Son 471 euros mensuales.

Siguiendo con el supuesto del 3 por ciento, invertidos los 7.005 euros durante 30 años, el trabajador acumularía 333.266 euros, que le reportarían una renta anual de 9.998 euros, 833 mensuales. Si lo hace durante 40 años, serían 528.186 euros. Reinvertidos al 3 por ciento, le proporcionaría una renta anual de 15.846 euros, o 1.320 al mes.

Repitamos el ejercicio, pero con un interés del 5 por ciento. En ese caso, habría acumulado en 20 años un capital de 231.617 euros, que le reportarían una renta cada año de 11.581 euros, o 965 al mes. En 30 años tendría 465.404 euros, lo que le valdría una renta anual de 23.270 euros (1.939). Y durante 40 años, 846.202 euros. O una renta de 42.310 euros, 3.525 mensuales.

Además, habría que hacer varias consideraciones. La primera es que el actual sistema traslada renta de clases ahorradoras a clases consumidoras, por lo que desincentiva el ahorro y la acumulación de capital. El sistema de capitalización se basa precisamente en acumular capital y crear riqueza. La segunda es que en lugar de mantener el capital, se puede adquirir una pensión contra ese capital mientras viva el inversor, y la pensión sería entonces mayor. Y la tercera es que, si no hay consumo del capital, el que reste se puede transmitir en herencia.

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