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ALEMANIA

Neonazis al servicio del comunismo

Borja M. Herraiz
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borjamotaelimparciales/10/5/10/22
jueves 06 de agosto de 2015, 16:04h
Neonazis al servicio del comunismo
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Escándalo tras la publicación de informes secretos de la Stasi. Por Borja M. Herraiz
Durante el medio siglo que duró la Guerra Fría, Alemania fue el campo de batalla más evidente entre dos mundos en constante pulso y tensión: el occidental y democrático, con Washington como epicentro, y el oriental comunista, con la Moscú soviética por capital.

La entonces fractura que dividía la nación germana, que la escindía por el tristemente famoso Muro de Berlín en dos estados independientes, la República Federal Alemana (RFA) al oeste y la República Democrática Alemana (RDA) al este, hizo que esos dos mundos derivaran en una lucha enconada por prevalecer sobre el otro, incluso por encima de sus principios más básicos, como la ideología.

Es ahora, más de dos décadas después de la caída del Muro, cuando se conocen algunos de los grandes secretos de esa oscura etapa de la historia. Uno de ellos ha sido destapado esta misma semana por el diario alemán Berliner Zeitung, que asegura que la extinta RDA utilizó a confidentes neonazis para espiar tras las líneas enemigas.

Según el periódico alemán, las autoridades comunistas alemanas buscaban recabar toda la información posible de los grupos ultraderechistas afincados en la RFA, por lo que captaron a través de la Stasi, la policía política del régimen, a numerosos adeptos a la causa de Adolf Hitler, quien pocos años antes había sido el mayor enemigo de la URSS.

Según los documentos desclasificados del Ministerio de Seguridad de la RDA a los que ha tenido acceso el diario berlinés, la Stasi habría contado con un cuerpo de casi un centenar de confidentes habituales o esporádicos de ideología neonazi, que tuvieron su máximo apogeo durante la década de los 80.

Estos agentes le proporcionaban toda clase de información sobre los miembros de la ultraderecha, la estructura de su organización, sus planes y potenciales objetivos terroristas en la frontera entre las dos Alemanias.

En este sentido, la Fiscalía bávara ha reabierto recientemente la investigación sobre el atentado contra el popular festival de la cerveza de Munich, Oktoberfest, que en 1980 dejó un trágico saldo de 13 muertos y más de 200 heridos.

En principio se pensó que el atentado fue perpetrado por Gundolf Köhler, de 21 años y miembro de un grupo ultraderechista, aunque las nuevas informaciones han obligado a las autoridades alemanas a reabrir el caso ante la sospecha de que pudo haber más personas involucradas.

Las nuevas pesquisas apuntan a que la Stasi podría haber utilizado al joven Köhler a través de sus intermediarios para que perpetrase el atentado y, de este modo, debilitar a los reductos neonazis en la Alemania occidental.


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