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NOVELA

Joseph Conrad: Narrativa breve completa

domingo 09 de agosto de 2015, 18:48h
Actualizado el: 08/09/2015 20:00h
Joseph Conrad: Narrativa breve completa
Traducción de Carmen M. Cáceres y Andrés Barba. Sexto Piso. Madrid, 2015. 1.544 páginas. 49 €. Por primera vez se reúne en español el conjunto de las imprescindibles novelas cortas del autor de “El corazón de las tinieblas”.

Por Carmen R. Santos

¿Quién no recuerda la película Apocalypse Now? En lo impactante del filme tuvo mucho que ver, sin duda, la maestría de su director Francis Ford Coppola para sumergirnos en un escenario de pesadilla poblado de inquietantes personajes y que, además de la brillantez cinematográfica, nos situaba ante transcendentales dilemas morales, de compleja resolución, pero de planteamiento imprescindible. Es seguro, sin embargo, que Apocalypse Now no habría alcanzado esas cotas de fascinación si no hubiera estado basado en el relato El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. El director norteamericano traslada la acción a la guerra de Vietman, pero mantiene, e incluso acrecienta, la esencia de la nouvelle conradiana. Una nouvelle cargada de abismos y que va más allá del asunto de la colonización europea en tierras africanas para adentrarse en un conflicto que supera épocas y episodios concretos insertándolo en lo más hondo de nuestro corazón.

Joseph Conrad (1857-1924) podría tener un puesto de honor en las letras universales solo por esa narración que se alza como una de las más poderosas metáforas de la condición humana, pues como certificó el escritor polaco con enorme lucidez “la creencia en algún tipo de maldad sobrenatural no es necesaria. Los hombres por sí solos ya son capaces de cualquier maldad”. Pero su relieve se engrandece si tenemos en cuenta toda la obra de Conrad y su especial destreza en las distancias cortas. Ahora, gracias a la feliz iniciativa de la editorial Sexto Piso, tenemos a nuestro alcance este monumental volumen que recoge la totalidad de sus relatos y novelas cortas, en algún caso prácticamente desconocidos para los lectores españoles. El volumen, que incluye El corazón de las tinieblas, en una nueva y excelente traducción de Juan Sebastián Cárdenas -como excelentes son también las traducciones del resto del material, debidas a Carmen M. Cáceres y Andrés Barba- puede considerarse un verdadero acontecimiento editorial que merece no pasar desapercibido en el tumulto de novedades que no pocas veces resultan inanes o que guardan escasa, por no decir nula, relación no ya con la excelencia literaria, sino con la propia literatura.

Nacido en 1857 en la localidad de Berdyczów -hoy ucraniana, y en ese momento polaca bajo control ruso- como Józef Teodor Konrad Korzeniowski, al quedarse huérfano a los doce años se fue a vivir con su tío materno. Pero muy joven, con apenas diecisiete años, comenzó una existencia agitada y viajera, donde el mar y la literatura fueron sus dos grandes pasiones -con permiso de la del juego, que le ocasionó en algunos momentos dificultades económicas-, que se unen en muchas de sus novelas y relatos. En 1878 se afinca en Inglaterra, y será en su lengua, que desconoce por completo al llegar, en la que escribe toda su obra, consiguiendo en su prosa esa “drástica potencia” que le atribuye Virginia Woolf. Tras obtener años después la nacionalidad de su país de adopción, aprueba los exámenes para obtener el grado de oficial de la marina británica. Luego de casarse cerca de la cuarentena con Jessie George, a quien conocía desde tiempo atrás -precisamente Sexto Piso tiene en su catálogo Joseph Conrad y su mundo, escrito por ella-, vivió sus últimos años en Kent, en el sur de Inglaterra. Un 3 de agosto de 1924 muere en Bishopsbourne, donde hoy todavía se conserva su casa y su memoria.

“Su carácter fue siempre un enigma para los que lo rodearon”, apunta Javier Marías en el capítulo que dedica a Conrad en sus sabrosas Vidas escritas (Alfaguara). Un enigma son también muchas de las criaturas creadas por su imaginación, que se mueven con frecuencia en delgadas líneas rojas entre la cordura y la sinrazón, entre el bien y el mal, que son acechadas por oscuros sentimientos, o condenadas a una situación que camina paso a paso hacia la tragedia, como la que viven, entre otros, los protagonistas de “Los idiotas”, uno de los relatos de esta Narrativa breve completa. No es casual, y se aprecia en su producción, que para Conrad “la vida es una bufonada: esa disposición misteriosa de implacable lógica para un objetivo vano. Lo más que se puede esperar de ella es un cierto conocimiento de uno mismo, que llega demasiado tarde, y una cosecha de remordimientos inextinguibles”. Afirmación que nos evoca la célebre reflexión consignada en el acto v del Macbeth shakesperiano: “La vida es una sombra que pasa; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que nada significa”. No olvidemos que el padre de Joseph Conrad fue admirador y traductor de Shakespeare, y que su hijo, en su prodigioso aprendizaje del inglés de forma prácticamente autodidacta, leía y releía las obras del gran dramaturgo.

En su Cuentos y cuentistas. El canon del cuento -publicado en español por Páginas de Espuma-, Harold Bloom incluye a Joseph Conrad, a quien considera la figura más influyente para la generación de novelistas americanos a la que pertenecieron Hemingway, Fitzgerald y Faulkner. Y, sin duda, la huella de Conrad está también en otros escritores, al igual que entre los momentos más impresionantes de la literatura resuenan las palabras de Kurtz: “¡El horror!, ¡El horror!”, tras su descenso a los infiernos en El corazón de las tinieblas. Tras su bajada a lo más profundo de lo turbio del alma, allí donde habitan las tinieblas.

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