www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Una de bipartidismo al alioli, por favor

David Felipe Arranz
domingo 16 de agosto de 2015, 14:44h

El CIS acaba de soltar su encuesta bomba de precampaña en el horizonte electoral españolísimo, que es la tierra quemada de nuestras indolencias e idiocias políticas, y dice que el bipartidismo resiste, que el PP sube en intención de voto y que Rajoy trata de mantener esos 150 diputados para que la gaviota continúe volando tan alto, tan alto que no le dé a la caza alcance.

Hombre sin reflejos y dado al pensamiento rodado por la lengua, nuestro presidente ha delegado el rediseño del Ejecutivo en Moragas, pijoaparte de elitismo burguesote, beligerante y motero que le ha llevado la mochila a Rajoy por medio planeta. Y le ha presentado a su jefe un plantel de chicos sonrisas que salen autoaplaudiéndose y abanicándose con los brazos en los mítines, y que le gustan mucho al presi. Así que entre todos le frenamos la caída del cabello al PP por primera vez en 18 meses, con un tratamiento de masaje electoral y una subida capilar de dos puntos y medio, señor presidente, que usted se lo merece, con su sempiterno veguero en la boca, le esperamos para darle un beso a la salida del río Umia, tras chapotear con los barones, los varones y los seguratas, todos juntos en acuática comandita, sin quitarse las chisteras ministeriales, aunque se mojen.

Hay en España un miedo a todo que ha despeñado por el barranco de la encuesta “cisera” a los mozos Iglesias y Rivera, dicen los sociólogos que por culpa del pactismo promiscuo y desenfrenado: por esos extraños compañeros de cama que han ido haciendo por las "comunas" de las Comunidades. Hay demasiada hormona juvenil en Ciudadanos y Podemos, señora, dónde vamos a parar con esta juventud que nos deshonra y altera las meninges. Según la encuesta, el 28,2% de los españoles quiere que el PP siga repartiendo estopa, reventándoles a impuestos. Y en maridaje con el PSOE, el sistema bipartidista, discriminatorio y excluyente de nuestras eternidades hispánicas suma el 53,1%, lo que en román paladino significa que la cosa está hecha y que adiós a las novedades. Lo paradójico es ese 82% de los encuestados que asegura que Rajoy le inspira poca o ninguna confianza, lo que significa que el psiquiatra ya les habría diagnosticado una esquizofrenia galopante. Y es que somos un poco así, idos de la cabeza, surrealistas y dados al desfase mental y contradictorio.

Pero la noche continúa conjurando las malas noticias en nuestro centrifugado lírico. Las columnas de la plaza Mayor, bosque nemoroso de piedra, filtran el aire caliente en el yermo del amor-desamor y los guiris celebran Madrid en una procesión de sidra recién escanciada en los bares de calamares. Se disparan las miradas que lo desnudan a uno en el calor de la fiesta callejera. Ellas, ya mujeres, han tomado hace tiempo posesión de su edad; ellos, sus colegas, efébicos y andróginos, camino aún de ser hombres, nos dan mucha risa. La mujer es desde siempre muy mujer y el hombre no. La ciudad es crepúsculo de estrellas, buhardillones, retejados y torrecillas de Felipe III, piedra conventual, plazas de reyes de bronce a caballo, atalajados de palomas; y es también de amores que escapan y, a la vez, escapar no pueden. "Ist Katalonien Spanien?", me dispara de pronto una berlinesa mientras clava en mi pupila su pupila azul. No le contestamos, como haría don Mariano cuando le preguntan en las ruedas de prensa, pero en nuestro caso no por desconocimiento, sino por hartura.

El españolito rancio de pijama y orinal prefiere unos amores como los del voto (in)útil del bipartidismo, que es como envasar al vacío un casto beso de matrimonio mal avenido, endentados los cónyuges hasta que la muerte (o un tercero) los separe. Aquí los españoles no queremos que los fervores termonucleares y feromonales de los Rivera y los Iglesias nos estropeen el "sagrado" y traicionado tálamo conyugal del sistema.

En España no nos gustan las oposiciones, somos más de orden cañí y agropecuario, de la sanción normativa de la cosa conocida que de la aventura de lo que está por conocer. De lo que sabes que va a pasar un día más, un año más: póngame el sello a este papel, señor funcionario; el fin de semana con los suegros; los veraneos en la misma playa y bajo la sombra del mismo árbol; mi voto al mismo partido, que vaya vd. a saber; peinadita nuestra vida a raya. Pero algunos reivindicamos las pasiones bien vividas, aunque desemboquen en un asombro sin respuestas e inopinado, zambullidos en la noche racheada y sin tiempo del verano, resbalando y riendo por las cárcavas húmedas que otrora recorrimos abrazados; aprendiendo, en definitiva, que el fracaso también es bueno, erguidos en una derrota que ya nos parece hasta dulce, como el vermú. “Es que a ti te gusta someter el corazón a las emociones fuertes”, nos dice nuestra hermana, que es abogada y coach y vela por nuestra salud. Hermanita querida, sí, viví, amé y me equivoqué. Pero viví.

Un airón de fuego nos muerde la piel en la madrugada violeta y anochecida. Viendo este barómetro por la tele, nos enteramos, pues, de que la mayoría de nuestros vecinos tampoco quiere que le toquen el Estado autonómico y que Virgencita que me quede como estoy. Así las cosas, el Poder iletrado no parece tener muchas ganas de apearse de nuestras espaldas, hecho bruja de colcha vieja, cabalgando a horcajadas sobre el verano de nuestro descontento. Y todo apunta a que seguirá dando al manubrio del ludibrio del bodrio, que diría Gómez de la Serna, in saecula saeculorum… si Dios y los votantes no lo remedian. La gran mayoría dice el CIS quiere su ración de bipartidismo al alioli, por favor, aunque la mayonesa esté pasada.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (10)    No(0)

+
0 comentarios