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Contradicciones del PSOE ante el rescate a Grecia

miércoles 19 de agosto de 2015, 01:16h
Para la aprobación de la parte que le toca a España del rescate a Grecia no era necesario legalmente convocar un pleno extraordinario del Congreso. No obstante, con buen criterio, Mariano Rajoy se comprometió a ello y así ha sucedido. Ayer, el Congreso de los Diputados dio luz verde al tercer rescate al país heleno de manera mayoritaria, con 297 votos a favor, 20 en contra y 5 abstenciones. Este tercer rescate le cuesta a España 10.150 millones más, con lo que añadidos a los anteriores nuestra nación ha aportado ya 34.000 millones de euros. El Congreso de los Diputados ha estado así a la altura de las circunstancias -confiemos en que Grecia también lo esté-, en un momento decisivo para Europa, después de la zozobra de meses en los que una posible salida de Grecia de la eurozona abría un panorama inquietante, a pesar de que la Unión Europea tuviera preparados mecanismos para esa eventualidad.

La sesión parlamentaria no ha dejado, sin embargo, de revelar algunos aspectos en clave doméstica. El PSOE ha votado sí al rescate, pero parece que ha pasado como de puntillas por su decisión, porque ha empleado todo su tiempo en proponer una reforma de la UE. Con independencia del contenido de esa reforma, que puede tener puntos positivos, lo que está claro es que no era ni el lugar ni el momento oportunos para sacarla a la palestra. Resulta evidente que los socialistas han intentado desviar la atención de un sí al rescate que pone sobre la mesa sus contradicciones. El PSOE ha cuestionado por activa y por pasiva la política de ajustes. Esa misma política que ahora tendrá que aplicar Alexis Tsipras en Grecia y en muchísima mayor medida.

Con su voto favorable, el PSOE reconoce que, guste o no, esa política es la única que permite, como ha sucedido en España, empezar a crecer. No podía votar no, pues se habría alineado con el radicalismo -IU emitió un rotundo no- y su electorado más moderado no habría visto ni mucho menos con buenos ojos que se posicionara en la línea de Podemos. Pero le preocupa aparecer como un defensor del rescate -durante todo la crisis griega fue calculadamente ambiguo frente a los movimientos de Tsipras-, por lo que mejor no hablar mucho del asunto y hacer un brindis al sol con una propuesta cuyo sitio natural para plantearse sería mucho más el Parlamento Europeo. Sin dar mucho bombo a su sí, hace un guiño a Podemos y sus afines, a quienes apoya en Ayuntamientos y Comunidades, sin dejar de mirar hacia las próximas elecciones generales. Lo que el PSOE ha hecho en la votación sobre el rescate ha sido un dato más que se suma a otros muchos que muestran cómo los socialistas quieren estar al plato y a las tajadas.
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