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TRIBUNA

Donald Trump y Matisyahu

miércoles 19 de agosto de 2015, 20:23h
Donald Trump, el magnate norteamericano que aspira a la candidatura a la Presidencia de los EEUU por el Partido Republicano, dice cosas que llaman la atención de mucha gente. Indigna a millones de ciudadanos norteamericanos a la par que conecta con otros tantos. Quizá los exabruptos de Trump lo lleven a estrellarse antes de ser elegido. El asunto, sin embargo, no es si Trump conseguirá o no ser proclamado candidato. Lo impresionante es la capacidad de este hombre para sintonizar con millones de sus conciudadanos. Trump suelta declaraciones a troche y moche que regalan los oídos a millones de seguidores. Este hombre parece más querido que odiado. Si no conectara con su auditorio, imagino que ya habría parado de decir este tipo de cosas.

Algunas de estas declaraciones son fuertes, o peor, son insultos a otros candidatos del Partido Republicano, el pobre McCain ha sido insultado por haber sido derrotado, hecho prisionero y torturado en la guerra de Vietnam; Trump ha arremetido contra el actual Presidente de EEUU, incluso ha puesto en cuestión que Obama hubiera nacido en Norteamérica, hasta el punto que el Presidente ha tenido que exhibir su acta de nacimiento. Trump también ha arremetido contra el principal competidor económico de EEUU: China; y, por supuesto, no ha dejado de insultar al vecino del Sur: "México", ha gritado, "no es nuestro amigo" y "no podemos ser grandes si no tenemos una frontera". Este empresario de éxito tira contra todo aquello que sospeche él que molesta a EEUU. Este hombre parece que no deja a nadie tranquilo. Es inquietante para muchos, pero, digámoslo sin rodeos, no es tan fiero el león como lo pintan. Este tipo, por desgracia, es una bocanada de aire fresco para quienes están hartos de lo "políticamente correcto"; es un tipo que gusta a quienes desean que "se digan las cosas como son", en fin, Trump es admirado por quienes sólo aspiran "a que los políticos hablen claro y que sean duros con la realidad por el bien de EEUU".

Así las cosas, confieso que Trump no impresiona a este cronista, pero sus millones de seguidores son otros tantos motivos para pensar la situación moral y política de EEUU, del país, que aún sigue siendo la primera referencia mundial para construir sociedades democráticas. Eso es lo realmente inquietante. Son esos millones de seguidores de Trump lo preocupante. Si personajes como Trump existen en el mundo, es porque hay amplios sectores de la población que parecen demandarlos. Necesitan creer en ellos. Terrible.

Escribo y, en cierto sentido, maldigo sobre los seguidores de Donald Trump, pero, al mismo tiempo, no puedo dejar de pensar en los miles de individuos que asisten al festival de música de Benicássim, en Castellón, y no han dicho ni pío, o peor, han aceptado con su silencio cómplice que los organizadores de ese "acontecimiento" rechazaran la actuación de un cantante judío, con nacionalidad de EEUU, por el simple hecho de ser judío. ¡La leche! Esos censores son antisemitas. El colmo. Pero los asistentes al Rototom de Benicássim, como los seguidores de Trump, estaban dichosos, tanto como los de Podemos e IU, porque alguien hablara claro: "Fuera judíos que nos contaminan con sus cantos religiosos". ¡Cabrones! Por fortuna, gracias, primero, a la protesta de algunos medios de comunicación y, después, de Ciudadanos, especialmente a través del eurodiputado Juan Carlos Girauta, y las presiones del Gobierno y el PSOE se ha conseguido que los censores rectifiquen y dejen cantar a Matisyahu. Sospecho que la rectificación es con la boca chica. Así son los totalitarios. Pero algo es algo. En cualquier caso, el peligro no es Trump ni tampoco los horrendos organizadores de la cosa de Benicássim, sino los miles de cómplices dispuestos a cooperar con quienes pretenden materializar el atropello. El crimen.
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