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NOVELA

Mercedes de Vega: Cuando estábamos vivos

domingo 23 de agosto de 2015, 18:40h
Mercedes de Vega: Cuando estábamos vivos

Plaza y Janés. Barcelona, 2015. 528 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Jorge Pato García

El devenir histórico de nuestro país, el Estado Nación más antiguo de Europa, ha tenido como consecuencia numerosos condicionantes sociales en cada momento e incluso a posteriori. Baste como botón de muestra las aún no superadas heridas de la Guerra Civil, incluso generaciones que no vivieron ni siquiera la posguerra continúan con rencores heredados y apolillados.

En Cuando estábamos vivos nos trasladamos a una época justo anterior a la de la Guerra Civil, estamos en el Madrid de la Segunda República, en un periodo tenso, que anunciaba ya los desencuentros sociales y políticos. No hay que olvidar que antes del alzamiento del 36 hubo ya una Revolución en el 34 contra el Gobierno republicano. El verbo trasladar es literal, ya que el comienzo de la novela es con una anciana que al ver llegar el final de sus días entiende que es el momento de aclarar todo lo que han vivido tanto ella como el resto de personas que han estado en su entorno. Con esta sana y a veces arriesgada intención la nonagenaria Lucía da el pistoletazo de salida a la novela.

En ese crispado contexto prerrevolucionario, Lucía Oriol, mujer de clase alta y más que acomodada, la familia del marido de Lucía pertenece a la aristocracia italiana, además de estar alineada con el fascismo italiano que encarnaba Mussolini y los camisas negras, conoce a Francisco Anglada, un empresario que hace que el corazón de Lucía lata por una persona diferente a su marido, llegando al punto de un romance tórrido y apasionado como los de los adolescentes, con momentos de celos y afán posesivo casi irracional.

La relación de Francisco y Lucía es un torbellino de sentimientos que casi podría parecer lo único importante en sus vidas, pero el pasado de Anglada está lleno de secretos y de ahí proviene la principal preocupación de su vida, su hija Jimena. Un chica con innumerables condicionantes y lastres del pasado, que se ven coronados por un amor platónico e incestuoso hacia su tío, qué caprichoso es el destino al servirnos en bandeja una revolución sentimental y personal cuando parece que la vida está encarrilada definitivamente.

Pese a que se puede pensar que la protagonista de la novela es Lucia, en cuanto el lector se adentra en sus páginas observa que Jimena Anglada es el centro absoluto de toda la historia y será la que proporcione la fuerza que mueva este microcosmos de sentimientos.

Siempre ha sido muy propicio para novelas el Madrid de la Segunda República y sobre todo la etapa previa al inicio de la contienda fratricida. La sociedad queda completamente absorbida por lo político, y eso mismo lo vemos en esta gran novela de Mercedes de Vega, donde apreciaremos a la perfección el resquebrajamiento social que se genera desde la política. Casi podría decirse que nos valdría de lección en estos tiempos políticos convulsos en los que nos encontramos.

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