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YA ERA HORA

miércoles 02 de septiembre de 2015, 09:32h
El órdago de Oriol Junqueras, de su polichinela Arturo Mas y otros cómplices atenta contra la esencia misma de una nación...
El órdago de Oriol Junqueras, de su polichinela Arturo Mas y otros cómplices atenta contra la esencia misma de una nación cuya unidad se ha mantenido durante cinco siglos. Desde hace ya muchos meses, tal vez años, la situación exigía una respuesta adecuada por parte del Gobierno.

Tarde pero bien se han empezado a tomar algunas medidas. Mariano Rajoy ha salido ya del marasmo en el que dormitaba, de la política de pasividad que le había impuesto su eminencia gris, el gurú Pedro Arriola, hombre de acrisolado prestigio en profetizar el pasado.

Ya era hora de exhibir ante la opinión pública la capacidad del Estado de Derecho para desbaratar el desafío secesionista. Robustecer al Tribunal Constitucional ha sido una medida, de la que algunos discrepan, pero que a la inmensa mayoría le ha parecido claramente acertada. Sobre Arturo Mas caerá todo el peso de la ley. Él sabe que la cárcel le aguarda y a la desesperada se envuelve en la bandera estelada para evitar lo que se le viene encima.

La Constitución española admite una reforma que termine en la secesión de Cataluña. El procedimiento está regulado en el artículo 168. Si Arturo Mas se hubiera acogido a él, nada habría que decir. Significaría que se somete a la ley y acepta las cautelas impuestas en el texto constitucional, así como el derecho a decidir que concierne a todos los españoles y, entre ellos, a los catalanes. Asunto de extrema gravedad como es la secesión de un territorio de España debe someterse constitucionalmente al artículo 168 porque corresponde efectivamente a todos los españoles decidir sobre él.

Mariano Rajoy ha emprendido, aunque tarde, el camino correcto. Confiemos en que no se arrugue. Se trata sencillamente de que prevalezca la ley, derivada de la voluntad general del pueblo español libremente expresada, frente a las piruetas de un sector de la clase política catalana que quiere mandar más y taponar ante la Justicia la caravana inacabable de sus corruptelas.