HUNGRÍA DISPUSO AUTOBUSES PARA LOS MILES QUE EMPEZARON A ANDAR HACIA LA FRONTERA
Alemania y Austria dan luz verde a la llegada de refugiados
Efe
sábado 05 de septiembre de 2015, 10:57h
Actualizado el: 05 de septiembre de 2015, 14:47h
Alemania y Austria permitirán la entrada y el paso de los cientos de
refugiados, en su mayoría provenientes de países en conflicto, que se dirigen en Hungría hacia la frontera austríaca, como una medida excepcional. Así lo anunció el canciller federal de Austria, Werner Faymann, tras haber hablado con su homólogo húngaro, Viktor Orbán.
La decisión, acordada en coordinación con la canciller de Alemania, la democristiana Angela Merkel, ha sido tomada "por la situación de necesidad en la frontera húngara".
"Al mismo tiempo esperamos de Hungría la disponibilidad a resolver los problemas que persisten de acuerdo con el reparto justo de refugiados y el mecanismo para emergencia a los que aspira la Comisión Europea, y a los que contribuimos hoy", señaló Faymann.
El jefe del gobierno austríaco aludió así a la negativa del gobierno de Orbán a aceptar cuotas obligatorias en un reparto de refugiados en toda la Unión Europea, un rechazo que comparte con los gobiernos de la República Checa, Eslovaquia y Polonia.
Mientras, en la frontera austro-húngara se espera la llegada de miles de refugiados en las próximas horas, tras la partida de autobuses desde la estación de trenes Keleti de Budapest y desde un punto de la autopista húngara M1, aproximadamente a 27 kilómetros de la capital.
Allí habían parado para descansar los miles de refugiados que habían partido de Keleti hacia el mediodía para intentar llegar a pie a la frontera occidental de Hungría, después de haber pasado días esperando en Budapest poder salir hacia Alemania en un tren.
Por la noche del viernes, el gobierno húngaro anunció que ponía a disposición unos cien autobuses para trasladarlos hasta la frontera, una decisión que había sido aprobada poco antes por el Parlamento.
Budapest había exigido al gobierno austríaco que diera a conocer su postura hacia la llegada de la ola migratoria.
Cientos de refugiados dejan centros acogida húngaros y marchan hacia Austria
Cientos de refugiados abandonaron este sábado los centros de acogida en Hungría donde estaban recluidos y marchan hacia la frontera occidental, tras enterarse de que Austria y Alemania les permiten desde la noche del viernes acceder a sus territorios.
Casi 200 refugiados partieron en la mañana del campamento de acogida de Vámosszabadi, a unos 50 kilómetros de la frontera con Austria, informó András Giro-Szász, secretario de Estado de Gobernación.
El campamento de esa localidad es "abierto" y los refugiados pueden circular más libremente que en otros.
Otros cientos de refugiados abandonaron también durante la mañana el campamento de Debrecen, al este de Hungría, en trenes hacia Budapest para seguir rumbo a Europa Occidental, informó el portal "index".
Por el momento no se sabe de cuántas personas se trata, pero según la misma fuente, seguían llegando grupos a la estación de trenes de Debrecen.
Otros 300 refugiados decidieron abandonar el campamento de Bicske, a unos 40 kilómetros de Budapest, desde donde partieron caminando hacia la frontera, informó el portal local "mon".
Se trata de los refugiados que pasaron un día en la estación de Bicske, en un tren que había partido anteayer en principio hacia la ciudad de Sopron, en la frontera con Austria, pero que fue parado por la policía con el fin de llevar al campamento a los pasajeros, que se sintieron engañados.
Después de un día de resistencia pasiva, los refugiados fueron finalmente ayer al centro y esta mañana marchaban a pie por la autopista húngara M1 con la esperanza de que también podrán cruzar la frontera hacia Austria.
En total, unos 4.500 refugiados fueron llevados en 104 autobuses a la frontera con Austria, informó este sábado Károly Kontrát, secretario de Estado del Ministerio húngaro de Interior.
En la frontera fueron recibidos por las autoridades de la república alpina y miembros de la Cruz Roja, y enviados luego en trenes y autobuses especiales a Viena y Salzburgo, desde donde la mayoría prosigue viaje a Alemania.
El Gobierno húngaro había advertido de que el permiso implícito a abandonar el suelo húngaro hacia el país vecino, así como la oferta del traslado, era una medida excepcional y única, que además solo abarcaba a las personas que estaban en Keleti y en la autopista M1.
No obstante, Giro-Szász declaró ante la prensa que "los refugiados en la frontera serán tratados como los que llegaron durante la noche", o sea, que podrán cruzar la frontera hacia Austria, aunque no los van a transportar en autobuses.
Por su parte, las autoridades austríacas han dicho que están preparadas para recibir hasta 10.000 personas.
La compañía ferroviaria húngara MÁV informó de que desde esta mañana se reanudaron las llegadas y partidas de los trenes internacionales en la estación Keleti, que habían sido suspendidas hace dos días.
Esa estación, escenario de protestas de los refugiados en las últimas semanas, se había vaciado en la madrugada de este sábado, pero luego comenzaron a llegar otros refugiados para ver si pueden llegar a Austria, Alemania y países escandinavos.
Como el Gobierno no los trasladará a la frontera como hizo anoche, cerca de 3000 personas partieron de aquí también, marchando a pie hacia su destino anhelado, mientras que otros suben a todos los trenes que podrían llevarlos al menos hasta las cercanías de Austria.
Giro-Szász insistió en que el traslado fue una medida excepcional adoptada por Budapest para normalizar la situación, puesto que los refugiados en marcha y en la estación suponían un riesgo para "la seguridad de tráfico".
Las autoridades alemanes esperan entre 5.000 y 7.000 refugiados
La policía federal alemana calcula que este sábado llegarán al país entre 5.000 y 7.000 refugiados procedentes de Hungría, lo que triplicará el aflujo de los días anteriores.
"Es tres veces más que en los otros días. Poco a poco llegamos a los límites de nuestras capacidades", dijo el portavoz de la policía federal Ivo Priebe.
En Alemania, los trenes procedentes de Austria con refugiados se encaminarán hacia Münich. Sin embargo, algunos ya serán trasladados a campos de acogida en una escala en la ciudad bávara de Rosenheim.
Varios cientos de agentes de la policía federal, encargada de la seguridad en las vías ferroviarias, se ocuparán de asistir a los refugiados, registrarlos y trasladarlos a campos de acogida.
Países de UE piden estabilizar fronteras antes de repartir cuotas refugiados
Países como Eslovaquia y Lituania pidieron este sábado estabilizar y controlar más las fronteras exteriores antes de decidir un reparto de refugiados en todo el territorio comunitario basado en cuotas.
"Cómo se puede discutir de cuotas cuando sigue habiendo una gran entrada de refugiados y no sabemos de qué cifra estamos hablando", indicó el ministro eslovaco de Exteriores, Miroslav Lajcak, a su llegada a una reunión informal de ministros europeos del ramo en la que abordarán en profundidad la actual crisis migratoria.
"Hay que estabilizar las fronteras, poner en práctica Schengen. Y, una vez que sepamos cuál es el número de personas del que estamos hablando, entonces discutir sobre cuotas", señaló el ministro eslovaco.
En su opinión, habría un "efecto llamada" entre los refugiados "si supieran que van a ser distribuidos por los Estados miembros".
Lajcak aseguró no estar en contra de las cuotas, pero afirmó que "es un asunto sensible, no es una decisión arbitraria y burocrática", y pidió tener en cuenta "la situación específica y la disposición de cada país y también los intereses de los migrantes".
La Comisión Europea planteará la próxima semana a los Estados miembros repartirse otros 120.000 refugiados.
Eslovaquia propone una "discusión sobre las causas (de la llegada de refugiados) y el control de las fronteras", algo que defendió también el ministro de Exteriores de Lituania, Linas Linkevicius.
"Estamos dispuestos a asumir, sobre una base voluntaria, más (refugiados) que hasta ahora. Pero hay que hacer frente a las raíces, las causas, y hacer más para controlar este proceso; hasta ahora ni siquiera se está controlando", declaró.
Sobre las cuotas, señaló que "en vez de hablar interminablemente de números, vamos a intentar entender lo que está pasando, distinguir los flujos de migrantes, los que huyen de la guerra de los que buscan una mejor vida".
"En vez de echarnos las culpas vamos a centrarnos en lograr una decisión común", dijo.
Sobre la propuesta checa de crear un corredor entre Hungría y Alemania, Linkevicius afirmó que "hay muchas propuestas, estamos aquí para discutirlas", al igual que la que han formulado Alemania, Francia e Italia.
El ministro chipriota, Ioannis Kasoulides, mostró su apoyo a esa propuesta y pidió que no prevalezcan las "minorías xenófobas que ha habido siempre en Europa" sobre una "mayoría silenciosa que es compasiva".
Por su parte, el titular de Hungría, Péter Szijjártó, consideró que la marcha de refugiados en su país hacia la frontera austríaca es "consecuencia del fracaso de la política de migración de la UE y de las graves e irresponsables declaraciones hechas por políticos europeos".
Szijjártó aseguró que los refugiados en su país "cada vez están más agresivos, rechazan la cooperación de las autoridades, no quieren ser registrados ni ir a los lugares determinados para ellos".
Por otro lado, la ministra croata, Vesna Pusic, afirmó estar "en contra de las vallas pero es una decisión de cada país si quiere vallarse", en referencia a la posibilidad expresada por Hungría de levantar una barrera en su frontera con ese país, como ha hecho con Serbia.
"Croacia ciertamente no va a poner ninguna valla", apuntó.
Por último el ministro belga, Didier Reynders, aseguró que "no hay razón de rechazar el asilo a personas que vienen de países en guerra, que arriesgan su vida enormemente para llegar a Europa", y pidió "repartir correctamente la acogida".