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TRIBUNA

¡Malvada Europa!

Natalia K. Denisova
sábado 05 de septiembre de 2015, 19:10h

La tragedia que viven miles de sirios, apartados de sus casas, ha encontrado la respuesta en la sociedad occidental, mejor dicho, en la europea. ¿Será eficaz esta respuesta? ¿Cuántos refugiados podrán mantener los estados y las sociedades europeas?¿Durante cuánto tiempo? ¿Dónde regresarán los refugiados, si su país está sumergido en un conflicto tan cruel?, etcétera. Pero hay todavía una pregunta más crucial, supuesto que Europa ofrezca refugio a los que ya han venido, ¿será capaz la propia Unión Europea de seguir ofreciendo acogida del mismo modo a los que vendrán en el futuro?

Los medios de comunicación no paran de hablar de la crisis migratoria como un drama personal. Nadie niega que lo sea y, además, esta tragedia es algo que marca la vida, la separa en un antes y un después desconocido. Una tragedia. Sin embargo, es sólo una dimensión de la crisis y se engaña el que quiere negar la otra, a saber, la crisis migratoria es la consecuencia de un conflicto militar. De una guerra. Nos llenamos la boca con las palabras solidaridad, insensibilidad, y, en casos extremos, de crueldad de Europa que tanto tarda en acoger a los que huyen de la guerra. Pero son pocos los que han puesto en tela de juicio la insensibilidad de los países árabes que no dicen ni pío. ¿Alguien ha evaluado el Estado Islámico como un fenómeno político-social? Ni siquiera lo critican; y, cuando se dice algo, se hace con la boca chica. Algunos estados, protegidos por su lejanía, hacen la vista gorda al asunto, mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU tampoco se pronuncia: en los tiempos de crisis económica es importante proteger cualquier mercado, aunque sea el de armas.

Casi nadie habla de la guerra siria como del conflicto bélico que necesita una solución urgente y, desgraciadamente, militar. La vía de negociaciones con el Estado Islámico parece inviable. Mas nadie plantea ninguna intervención en el conflicto sirio. Y, mientras tanto, seguimos culpando a Europa por falta de sensibilidad ante la tragedia humana. Es como si solo Europa fuera responsable de todos los males del mundo. Mentira. Ya es hora de que empecemos a denunciar tanto anti europeísmo de pacotilla. Si el pacifismo del siglo XX condujo a una guerra cruel, ahora puede que sea la sensiblería nuestro peor mal. Ayudar a los refugiados es un deber, pero otra obligación es garantizar que estos flujos migratorios no sean aprovechados por el Estado Islámico para reforzar su presencia en Europa. Algo que nadie parece plantear.

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