Antonio Baños, el independiente (CUP)
Independentista castellanohablante, ha pisado la cultura (en concreto, la música), no ha descuidado el activismo, ha desarrollado el periodismo (Radio Nacional de España o ‘El Periódico’), imparte sobre economía (es anticapitalista) y ahora quiere sacar punta a sus aptitudes políticas. El candidato de la CUP, que pasaba por ahí, es ‘1’ sin militar, como arropa la secesión sin integrarse en Juntos por el Sí.
Antonio Baños es barcelonés y tiene 48 años. Lo suyo no son las formas y tampoco disimula (más bien presume) que su sello es la irreverencia, rondar la controversia, evitar las medias tintas. Habrá de demostrar tal determinación si, confirmando el CIS, se ve en la tesitura de dar a Artur Mas su ansiada mayoría absoluta. Está por la labor: ha prometido al electorado “desobediencia” hacia todo lo que huela a Madrid.
Artur Mas, el centro de España (JxSí)
El hombre del rupturismo sobrevenido, antes activista de la autodeterminación sin pasar a mayores, es el número 4 de Juntos por el Sí, que hace plebiscitarias en el fondo las elecciones que son autonómicas en la forma. Divorciado de Josep Antoni Duran i Lleida pero con nuevos amigos, emprende la etapa final del desafío antes de declarar la ruptura o marcharse, como ha prometido si las urnas se llenan de Constitución.
Barcelonés, economista y de 59 años, Artur Mas reúne apasionadas críticas y adhesiones, logrando ser el centro de España con habilidad en la oratoria y escapando hasta la fecha de un ordenamiento jurídico llamado a atraparle cuanto más lejos llegue en su camino. O bien por el 3 por ciento, que se sacude al estilo PP-PSOE, con maneras igualmente de un Jordi Pujol de quien también quiere independizarse.
Inés Arrimadas, la alumna aventajada (C's)
Única mujer de la contienda, pero líder no sólo de Ciudadanos hacia el Parlamento de Cataluña sino presumible segunda opción de los votantes y primera de la trinchera unionista, barriendo a PSC y PP desde la claridad en el mensaje y sin altisonancias, puntos débiles de Iceta y García Albiol, respectivamente. Y aunque Albert Rivera no se despega de ella, ha construido imagen y discurso, autonomía.
Es también la aspirante más joven. Inés Arrimadas tiene 34 años y nació en Jerez de la Frontera, pocos lugares más lejanos de Cataluña, que la acogió. Sus padres son de Salamanca. Habla castellano, catalán, francés e inglés. Abogada de carrera, confiesa que le cuesta adaptarse al ritmo y rutinas de la política. También que es tímida. Pese a esto, es la indiscutible revelación para propios y rivales.
Lluís Rabell, “el de Podemos” (Cat Sí se Puede)
Un pretendido Colau, un pretendido Carmena. "El de Podemos", como se conoce a Lluís Rabell, con menos tirón que Colau y con menos tirón que Carmena. Activista social y vecinal no muy conocido, gran opositor desde la calle de Xavier Trias. Apoya el derecho a decidir, pero no le convence la independencia, postura que le sitúa por encima de Iceta y García Albiol en las encuestas.
Encabeza Cataluña sí se Puede por su capacidad para generar consenso. Se le cree pegamento de las dos grandes posturas en liza. Barcelonés de 61 años, es traductor intérprete y los despachos o las instituciones le quedan lejos, pero sabe pelear frente a sus ocupantes. El mayor de los candidatos sabe dialogar con sosiego pero también entrar al trapo y subir el tono cuando le tocan el programa o los principios.
Miquel Iceta, el tapado desatado (PSC)
El tapado, el aparentemente falto de carisma, se ha cargado la creencia con un baile viral que ni el joven, alto y guapo Pedro Sánchez ha podido reproducir ni casi encajar. Él, catalán, socialista y político de toda la vida, se supone que significa la renovación en el PSC, pero el plan primero no era la renovación, sino la contención. Miquel Iceta ha llegado para apagar el fuego y amortiguar la caída.
Con 55 años vive su mayor aspiración a sabiendas de que la indefinición lastra cualquier opción de glorias como las pasadas, o el no haber sabido explicar aún, con ayuda de Ferraz, un federalismo del que es teórico; el equilibrio, de haberlo, entre españolidad y catalanismo. El cerebro del PSC pone cara a las siglas en un camino rodeado de incertidumbre pero, entienden, con la mejor baza para el momento.
Oriol Junqueras, el alma de la fiesta (JxSí)
Es independentista (dice) desde los 8 años, en todo caso mucho antes de que Artur Mas viera la luz. Es también quien en los comienzos de la ofensiva dio soporte y credibilidad a los planes de un president visto entonces como un mero burgués encaprichado. Es el alma de una fiesta que en Madrid creen ha llegado demasiado lejos y en la que esperan no tener que irrumpir para desalojar y poner orden.
Católico, de izquierdas, economista y de 45 años. '1' de ERC y '5' de Juntos por el Sí, Oriol Junqueras ha llegado a derramar lágrimas en público al imaginar una secesión. El político, aficionado al cuidado de la huerta, ha regado las flaquezas de Mas y llevado lo tildado desde la capital como radicalismo con serenidad y en voz baja, facilitando que sea su socio el que se lleve las más sonadas collejas.
Ramon Espadaler, el niño en el divorio (UCD)
Le vino todo encima y no puede lamentar más la ruptura de CiU. Es el hijo afectado por el divorcio. El de Unió se queda fuera si las urnas no lo evitan, alguien que ha sido consejero de Interior, que sabe moverse por la moqueta; uno de los pocos candidatos con corbata. Qué decir al votante cuando se ha polarizado la pelea entre independencia y España, cómo lanzar el conciliador mensaje democristiano sin que lo devuelva el eco.
Ramon Espadaler (Vic, 1963) es licenciado en Geografía e Historia, pero en 1992 ya estaba en la política. Reconocido por su templanza, es animado a cambiar de registro para ser escuchado, a perder rigidez, pero no el norte, aunque no sea suficiente. Josep Antoni Duran i Lleida le ayuda, pero da que pensar que no sea el diputado nacional quien haya querido exponerse tras la ruptura. Espadaler lo sabe.
Raül Romeva, el líder sumergido (JxSí)
Es un número 1 gregario, a las órdenes de un jefe unos puestos por debajo pero que le cree competente, con buena imagen y ágil torrente declarativo sea en castellano, catalán o inglés, no siempre con buen resultado. En su historia, como en la de Artur Mas, también hay un divorcio reciente. El suyo fue de Joan Herrera una vez ICV se dio de baja en el levantamiento de un muro. Raül Romeva lo quiere alto y pronto.
Es economista, experto en relaciones internacionales, tiene 44 años y nació al otro lado, en Madrid, donde vivió hasta los 9; casi el mismo tiempo que ha pasado en el Parlamento Europeo. Le apasionan la natación, la literatura y se le ha bautizado como el Varoufakis del lugar, a la espera de saber si su Alexis Tsipras le decepciona o no. De partida, se lleva mejor con Oriol Junqueras.
Xavier García Albiol, el político pívot (PP)
Es seguramente el candidato con más páginas y minutos en relación con su proyección de escaños. Será porque “habla claro” o porque es un “xenófobo”, según a quien se escuche, o porque hizo de Badalona islote del PP en tierra poco fértil para la franquicia de la gaviota. Mariano Rajoy ha premiado una capacidad para llamar la atención que Alicia Sánchez-Camacho había perdido hacía tiempo.
El caso es que Xavier García Albiol, licenciado en Derecho, de Barcelona y de 47 años, es todo sonrisas, palabras medidas y hasta abrazos a extranjeros, en una pugna por desembarazarse de la fama que precisamente le ha aupado, en lo que ayudan su buen parecer o alargada imagen. El político pívot no querrá una antideportiva en un partido tan fundamental y con un tercer tiempo aún más complejo que el reglamentario.