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MACGUFFIN

El consejo de Hawking

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
viernes 25 de septiembre de 2015, 20:33h

La ciencia española ha perdido una década. Así de simple, cruda y triste es la conclusión del informe que la Fundación Cotec para la Innovación Tecnológica ha presentado esta semana. Tanto la inversión en I+D+i como el personal cualificado en el sector se sitúan en 2013 –el último año del que existen cifras definitivas- a niveles de 2003. Y aunque la comunidad científica y tecnológica se agarra a la única brizna de optimismo –el aumento de un 4 % en los PGE de 2016 con respecto al presupuesto de este año-, es inevitable mirar con nostalgia a 2008, justo antes de que la crisis se manifestara, cuando la inversión alcanzó cotas máximas (superando los 14.700 millones). Con nostalgia, y con cierta rabia. Porque fue entonces, hace siete años, cuando la brecha entre España y el promedio de países de la Unión Europea se quedó rozando el cero (0,45 por ciento); cuando una España trufada de complejos y lastrada por cuarenta años de paréntesis en lo político y, por ende, también en lo económico, empezaba a igualarse en el terreno científico a la Europa Occidental.

Desde aquel momento, la distancia entre nuestro esfuerzo en innovación y el de la vanguardia europea no ha hecho más que aumentar; y no sólo porque los sucesivos Gobiernos que han llegado a La Moncloa hayan descargado la crisis en el apartado científico, sino porque, en sentido contrario, buena parte de Europa ha capeado el temporal aumentando su gasto en ciencia y tecnología como inversión a futuro. El cortoplacismo de legislatura en legislatura frente a la amplitud de miras. Distintas estrategias que ya están dejando ver sus distintos frutos, algunos, claro, más amargos que otros.

En una entrevista publicada en El País este viernes, el popular físico Stephen Hawking era invitado a dirigirse a los jóvenes investigadores españoles. Su mensaje, conciso y demoledor: “Que se vayan a Estados Unidos”. La fuga de cerebros que hoy casi toda una generación en España relaciona con una comedia patria, en realidad se está convirtiendo en la tragedia de, precisamente, toda una generación. Y no es que los investigadores deban quedarse al resguardo de nuestras fronteras, no; siempre y cuando la opción de volver sea real y efectiva. España ha invertido esfuerzo y dinero en formar –y hasta hace muy poco, en Universidades que entraban entre las mejores de Europa- a jóvenes que ahora aplican su conocimiento en economías extranjeras, en las que se quedan las patentes, el trabajo y el ‘know-how’.

Continuaba Hawking en la entrevista diciendo que “allí”, en Estados Unidos, “valoran la ciencia porque se amortiza con tecnología”. Al final se cierra el ciclo: el conocimiento se invierte en investigación, la investigación, en desarrollo de tecnologías y esas tecnologías repercuten positivamente –millonariamente- en las economías, en esas que se apoyan sobre sectores en auge, que se renuevan, se reciclan y aprovechan la innovación constante como arma de amortización. El sistema español no es capaz de retener a esos sujetos que en cinco, diez o quince años formarían el tejido básico de una economía moderna y sostenible. En cambio, se celebra la recuperación del ladrillo. Como un ‘aquí te pillo, aquí te mato’ en lugar de tomarse un tiempo para preparar la cita perfecta. Si algo no cambia, sólo queda escuchar a Hawking.

Laura Crespo

Redactora jefe de El Imparcial

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