Mientras que en Gran Bretaña conmemoran que su reina es la que más tiempo lleva en el trono, este 2015 se ha convertido en el año uno del reinado de Felipe de Borbón y Grecia. Tal y como ocurría en el ascenso al trono de Felipe VI tras la abdicación de su padre, la periodista Carmen Enríquez, especializada en la Casa Real, vuelve a escribir sobre la figura del rey de España para analizar los cambios más palpables que se han producido en la institución monárquica.
Para todos aquellos morbosos que crean que en este libro van a encontrar cientos de chismes y chismorreos que van a saciar sus ansias de conocer naderías del día día de la Corona siento comunicarles que no encontrarán cubiertas sus expectativas. A lo largo de sus páginas se ahonda en cuestiones de orden, de forma y de apariencia, de tal manera que podemos percibir que sí ha cambiado algo en lo que aparentemente parece inamovible como es una monarquía.
Además de cuestiones legales, como la transparencia en las cuentas o los límites en las cuantías de los regalos que puede aceptar el Jefe del Estado y la Familia Real, hallaremos pinceladas sobre la normalidad que se quiere transmitir a las hijas de los monarcas, sin olvidar que Leonor será la futura reina de España, no aislándolas de la sociedad sino convirtiéndolas en parte integrante de la misma. También se destaca algo que todos hemos visto, como ha sido el cambio experimentado por Doña Letizia al pasar de Princesa de Asturias a Reina consorte.
Pero, al igual que no hay chismorreo de corrala, tampoco hay servilismo o espíritu cortesano. Se tratan con naturalidad y con realismo situaciones como el descenso en las encuestas de la valoración de la monarquía con Don Juan Carlos, la abdicación, los problemas sufridos por la actual pareja real a consecuencia de la difícil adaptación de Doña Letizia a los requisitos de su condición, en su día, de esposa de futuro rey de España o el desafortunado viaje de Don Juan Carlos a Botsuana.
Uno de los aspectos más brillantes de la obra son los testimonios de personas que realmente saben de lo que hablan, miembros de las más altas instancias políticas o de personal de la Casa Real, que hacen llegar a Carmen Enríquez datos y hechos sobre la monarquía española. Muchos de ellos tienen el agradecimiento de la escritora al final de este libro pero también muchos han preferido quedar en el anonimato, cumpliéndose esa máxima de valer más por lo que se calla que por lo que se cuenta.
Sin duda alguna la impronta de Felipe VI sobre la institución monárquica se ha notado muy positivamente a lo largo del último año desde aquel 19 de junio de 2014, en el que ante las Cortes reunidas en pleno y los máximos representantes de los poderes del Estado el propio monarca ofreció “una monarquía renovada para un tiempo nuevo”.