TRIBUNA
El español de América (II)
viernes 02 de octubre de 2015, 20:07h
Mientras algunos se empeñan en empequeñecer su espacio y desgastar su propio ombligo envenenándose con el cianuro del nacionalismo, el mundo hispanoamericano disfruta ampliando las fronteras del español como lengua universal. Es tanto lo que tenemos que aprender…
Me apasiona su creatividad transformista ideando palabras: “Anuncie su llegada por el citófono” (nuestro horrible interfono transformado en aparato para citarse o anunciarse); “vía de escape” (en lugar de salida de emergencia); “alineamiento y balanceo de ruedas” (y no el impersonal equilibrado); “corbata pajarito” (en vez de pajarita); “voltear (y no girar); “calzoncillo de paticas” (intraducible); ·gente ficha o pituca” (por gente elegante o adinerada versus “gente cholita”); “combi” (pequeño transporte colectivo de no más de 15 o 20 personas que diferencia del bus o “colectivo”); “reclamo” (por reclamación o denuncia) o “pedido” (por petición) o “apuntación” (por apunte).
Me encantan también los términos como “agua del caño” (del grifo) o “paradero” (por parada), “piqueo” (por picoteo), “manejar” (por conducir), “ahorristas” e “inversionistas”, “tomar” (por beber), “grifo” (por surtidor de gasolina), “calendario de mantención”, “sismo” (por seísmo), “confites” (golosinas), “bamba” (por copia, no original), “jimagua” (por gemela). Así como también la recuperación de palabras que hemos olvidado como “abarrotes” (ultramarinos o artículos de primera necesidad), “serenazgo” (cuerpo de serenos organizado por barrios), “ternos” (trajes) o “rubros” (títulos o rótulos).
Otras son absolutamente novedosas hasta el punto que hemos de buscar su definición. Es el caso de “insumos” que, de acuerdo con el contexto, puede utilizarse como sinónimo de materia prima o factor de producción, como bien que se emplea para la producción de otros bienes; o de “tacho” que es la papelera o el cubo de basura; o de “ploteo”, que se refiere a la copia de mapas o de planos; o de “botica” que se utiliza para referirse a la bragueta (tienes la botica bajada); y de tantos verbos como “cachar”, “chichar”, “cochichar”, “culear” (¿se lo imaginan?); o “ponchanse” que ofrece casi tantos significados como países, desde encontrarse hasta tener fiesta o hacerse un cigarrillo de marihuana y hasta seleccionar una cámara; o “rostizar” (por asar en la “rotisería”).
Termino con algunos ejemplos de publicidad institucional del continente:
“Evite capturas. Pague su peaje”;
“La continuidad educativa. Tu oportunidad de seguir aprendiendo”;
“Gobierno responsable e inclusivo”;
“Dile no al comercio ambulante ilegal. Sin devolución, sin garantía y si te he visto no me acuerdo”,
“Amigos de lo ajeno. Prohibido el ingreso al mercado bajo pena de arresto y golpiza”.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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