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TRIBUNA

Descomposición política

miércoles 07 de octubre de 2015, 20:42h
He leído unas declaraciones de Rajoy demasiado optimistas, casi fuera de la realidad; escribe Mayte Alcaraz, la corresponsal política del diario nacional de Vocento, en el foro organizado por este periódico, que Rajoy llegó a aventurar que, cuando se abran las urnas, el ambiente será muy diferente al de 2011, cuando él cosechó la mayoría absoluta, “porque ya no estamos ante un país que se desmorona como era aquella España, sino ante otro erguido”. Quiero pensar que Rajoy se refería a la España económica, porque la situación política de nuestro país hoy es bastante más complicada que en 2011.

Más aún, me atrevería a decir que el sistema político español está tan deteriorado que amenaza ruina. Por un lado, el secesionismo nacionalista ha crecido tanto que es, se mire por donde se mire, nuestro principal problema. La crisis nacional de España no tiene parangón entre las sociedades europeas. Por otro lado, la posición política, subrayo la palabra posición, de los diferentes partidos es tan ambigua y desmadejada ante las cuestiones fundamentales, por ejemplo, el modelo de Estado-nación, España, que parece imposible establecer un criterio mínimamente racional sobre el que pudieran construirse alianzas políticas.

Este último asunto es clave para la gobernabilidad del país y, sobre todo, para salir ya de los mil debates especulativos que hay en los medios de comunicación. Es imposible abrir un periódico y no tener la sensación de que estamos discutiendo sobre asuntos vacíos. Todo es mera especulación, en el peor sentido de esta palabra, cuyo origen filosófico sería digno de mejor causa. Se discute en términos y “posiciones” tan atrabiliarias y partidarias que es imposible establecer un diálogo para alcanzar algún consenso. A tenor de lo escrito por los voceros y portavoces de los políticos, a tenor de las columnas de opinión política de los periódicos, es imposible no tener la sensación de que nadie sabe lo que hay qué hacer para salir de este atolladero político e institucional. Los líderes políticos parecen fuera de la realidad. No hay una cohesión mínima en las “posiciones” de los partidos que pudiera establecer con cierta lógica una salida para España. Todas las alianzas posibles que podamos imaginar son, hoy por hoy, salidas en falso para la gobernabilidad de España.

En otras palabras, la carencia de criterio, de una sencilla idea, capaz de aclarar el horizonte político apunta a que los resultados de las elecciones del 20-D serán tan complejos que nadie será capaz de traducirlo en un gobierno sensato. El Gobierno de España, que salga de un Parlamento tan fragmentado como el del 20-D, apenas durará un año. Hoy lo único que preverse, en mi opinión, es que no hay forma humana de sumar fuerzas para conformar un gobierno estable. He ahí la primera muestra de que el sistema político está en ruina. Si a todo eso, a toda esa política en descomposición, le sigue llamando el señor Rajoy país fuerte y serio, entonces yo deseo firmemente vivir en otro planeta.
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