Con el último restyling del Volkswagen Polo llegó también una nueva versión de la opción más deportiva, el GTI. Ahora lleva un motor de gasolina 1.8 de 192 caballos. En El Imparcial lo hemos probado a fondo para contarte cómo nos ha ido. ¡Mira!
Cuando pensamos en la marca
Volkswagen normalmente nos vienen a la cabeza modelos como el
Golf o el
Beetle como algunos de los coches más representativos de la marca. En el caso del Golf por su enorme éxito o su dilatada trayectoria. El Beetle también por su grandísima historia o quizás por las películas de “Herbie”.
El caso es que, quizás un poco a la sombra de estos modelos, hace ya nada menos que cuarenta años que siempre ha estado también junto a ellos el
Polo, considerado desde sus inicios como el hermano pequeño del Golf.
Cinco generaciones de Polos han pasado desde la llegada del primero de ellos, allá por 1975. Desde entonces hasta ahora han pasado muchos años de buenas cifras de ventas de un modelo que parece que haya vivido siempre en un segundo plano. La última de estas generaciones llegó en 2009 y simplemente el año pasado recibió un restyling que le vino realmente bien.
Con este lavado de cara llegó también la última versión del
Polo GTI. Es decir, la versión más dinámica y deportiva de la gama actual de este modelo. Se distingue del resto de la gama, sobre todo, porque lleva bajo su capó un motor que desarrolla una potencia de
192 caballos y, para un coche como el Polito, son realmente muchos caballos.
Hace pocos días he tenido la oportunidad de probarlo a fondo para contarte todas sus virtudes y carencias. ¿Quieres saber qué tal me ha ido?
Bueno, empezaremos por los aspectos estéticos. Lo que te entra por los ojos nada más verlo. En este sentido hay que decir que este Polo GTI derrocha deportividad porque de un primer vistazo puedes intuir que no se trata de un Polo cualquiera. Sus
llantas de 17 pulgadas con un diseño muy “racing”, sus pinzas de freno pintadas en rojo, su doble salida de escape cromada, su pequeño spoiler por encima de la luneta trasera o su parrilla con un diseño de panal de abeja son algunos de los detalles que denotan el carácter que esconde este utilitario.
En el interior también existen elementos exclusivos para esta versión, ya que el volante tiene un diseño más grueso y su circunferencia se encuentra ligeramente achatada en su zona más baja. Además, se encuentra tapizado en cuero, sus costuras son rojas y lleva las siglas de GTI insertadas en la zona inferior. También la palanca del cambio lleva las costuras rojas y las letras de GTI; y los asientos poseen un diseño más deportivo para mejorar el agarre del cuerpo en cualquier situación.
A pesar de tratarse de un coche utilitario del segmento B, las plazas traseras son suficientemente espaciosas para que viajen con relativa comodidad personas de gran estatura y el espacio de su maletero se sitúa en
204 litros de capacidad. La unidad probada lleva un equipamiento muy completo y, entre algunos sus elementos más destacables se encuentran los asientos calefactados, la cámara de visión trasera, los faros de ledes o un sistema multimedia muy moderno que permite vincular smartphones y utilizar muchas de sus funciones a través de la pantalla del coche.
Bajo su capó se encuentra un motor de gasolina con turbo de 1.800 centímetros cúbicos que desarrolla una potencia de 192 caballos y va acompañado, en el Polo que hemos probado, de una
caja de cambios de doble embrague (DSG) de siete velocidades aunque también se puede optar por una caja de cambios manual de seis relaciones.
Gracias a este potente propulsor, este Polo puede acelerar de cero a cien kilómetros por hora en tan sólo 6,7 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 236 kilómetros por hora. Asimismo, según las cifras oficiales que ofrece Volkswagen, su consumo en ciclo combinado se sitúa en 5,6 litros a los cien. Realmente, a mi me costó llegar a esas cifras de consumo realizando una conducción normal por ciudad o carretera. Más bien diría que circulando siempre bajo los límites de velocidad que establece la ley y sin acelerar con especial contundencia, resulta complicado bajar de los
6,5 litros a los cien. Aún así, se trata de una cifra realmente buena para un coche que lleva un motor de gasolina de 192 caballos.
El puesto de conducción resulta similar al de cualquier otro Polo y para circular por ciudad resulta suave y silencioso siempre y cuando actuemos de forma timorata con el acelerador. En el momento en el que nos soltemos un poco, notaremos que este Polo es realmente ágil y responde con enorme solvencia siempre que lo necesitemos.
Sin embargo, para disfrutar de todas las bondades de esta
versión GTI resulta necesario pulsar el botón Sport que se encuentra en la consola central y buscar un trazado que nos permita sacar el máximo partido a las cualidades de este pequeño “demonio”. En el momento en el que pulsemos el citado botón nos daremos cuenta enseguida que el coche parece haberse puesto en modo carreras en todos los sentidos. El sonido del escape se vuelve más bronco, las vueltas del motor suben y se sitúan por encima de las mil revoluciones por minuto en ralentí, la dirección y la suspensión se endurecen y la respuesta general del coche parece que se vuelve más precisa.
Su capacidad de aceleración es sorprendente para un coche de estas características, aunque al contar con tanta potencia, las pérdidas de tracción al realizar una conducción más dinámica son habituales. La suspensión trabaja realmente bien absorbiendo las imperfecciones del asfalto sin que resulte demasiado incómodo para sus ocupantes ni transmitiendo demasiados balanceos que comprometan de alguna forma la seguridad.
Sus frenos actúan siempre con solvencia y, al menos durante los tramos en los que he podido ponerlos más a prueba, no han dado síntomas de agotamiento evidentes. La caja de cambios de doble embrague es realmente rápida y, cuando la usamos en el modo en el que nos permite actuar a nosotros mismos sobre el cambio, responde con rapidez a cada una de nuestras directrices tanto para incrementar marchas como para reducirlas.
Aún así, aunque sus prestaciones sean dignas de todo un deportivo, no hay que olvidar que se trata de un Polo y, por tanto, hay muchos momentos en los que esto se nota. Sobre todo a la entrada de las curvas y en el paso por las mismas.
En definitiva, este
Volkswagen Polo GTI resulta un coche ideal para aquellas personas que quieran tener un todo en uno. Un coche pequeño para moverse cómodamente por la ciudad, con espacio suficiente para momentos en los que haya que hacer algún viaje y con un motor realmente potente para divertirse cuando quieras pasarlo bien por un trazado revirado.
Su precio oficial parte de 23.410 euros. La unidad probada, añadiéndole las opciones de equipamiento que lleva, la pintura o el cambio DSG se sitúa en 26.360 euros.
Precio: 26.360 euros
Potencia: 192 caballos
Caja de cambios: automática de 7 velocidades
Aceleración 0 a 100 km/h: 6,7 segundos
Consumo combinado: 5,6 litros a los 100 kilómetros
Competidores: Seat Ibiza Cupra; Renault Clio RS; Ford Fiesta ST; Mini Cooper S; Peugeot 208 GTi