Un Premio Nobel de la Paz ejemplar
sábado 10 de octubre de 2015, 00:44h
Ninguna de las candidaturas favoritas, entre las que se encontraban Angela Merkel y el Papa Francisco, se ha alzado finalmente con el Premio Nobel de la Paz. La Academia sueca no deja de tenernos acostumbrados con frecuencia a las sorpresas y en esta ocasión así ha sido. Una sorpresa, no obstante, cargada de sentido y acierto al conceder el galardón al Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez, compuesto por la central sindical UGTT, la patronal UTICA, la Liga Tunecina de Derechos Humanos y la Orden Nacional de Abogados. Un reconocimiento a cuatro organizaciones que representan a diferentes sectores y valores de la población tunecina, simbolizando el empuje de la sociedad civil, y lucharon unidas a favor de una salida dialogada y pacífica a la grave crisis que, intensificada tras los asesinatos de los políticos Chokri Belaïd y Mohamed Brahmi, sacudió a Túnez en julio de 2013 hasta el punto de situarlo al borde de una guerra civil.
Precisamente en ese momento nació el Cuarteto para el Diálogo Nacional, que ha desarrollado un papel insustituible y esencial en la construcción de una democracia plural, que, como ha subrayado la Academia sueca, “garantiza los derechos fundamentales de toda la población, independientemente de su género, ideología política o creencia religiosa”. Este sistema convierte a Túnez en una rara avis en el mundo árabe al ser el único país donde no se ha enterrado la llamada “Primavera árabe”. Recordemos que fue Túnez la nación en la que, a través de la denominada “Revolución de los jazmines”, que tumbó el régimen autoritario de Zine El Abidine Ben Ali, se inició en 2010 ese movimiento que tantas esperanzas despertó en la comunidad internacional.
Unas esperanzas hoy no solo frustradas sino ahogadas en el autoritarismo, el caos y la violencia en países como Egipto, Libia y Siria y en el criminal auge del yihadismo, que recientemente golpeó con dureza a Túnez por mantenerse firme en los principios democráticos. Con los inevitables problemas que aquejan a cualquier país y los retos futuros, Túnez ofrece ahora, sin embargo, más que una brizna de esperanza de que esa primavera era posible. A que no se haya marchitado totalmente, han contribuido decisivamente quienes han logrado un merecido y ejemplar Premio Nobel de la Paz.