Alcanzar la visión pura de la forma fue uno de los objetivos de la artista india Nasreen Mohamedi, artífice de una singular obra abstracta en la que la pureza de la línea domina unas composiciones que va depurando progresivamente en busca de la mínima expresión.
Nacida en 1937 en Karachi, Mohamedi vivió gran parte de su vida en la India aunque se formó en Londres. Desarrolló su actividad artística en Bombay y luego en Baroda, donde trabajó como profesora en la M.S University hasta su muerte en 1990, cuando tenía 53 años a consecuencia de la enfermedad de Huntington.
Pionera del arte no figurativo y abstracto de la India y el subcontinente asiático. Alejada de sus contemporáneos, se desmarcó del arte comprometido con la identidad y el nacionalismo para desarrollar una obra abstracta integrada por pinturas y dibujos de una nitidez radical.
El Museo Reina Sofía muestra durante cinco meses la retrospectiva más completa de la obra de la artista india Nasreen Mohamedi (1937-1990). Pionera del arte no figurativo, su obra abstracta evoluciona desde la década de los 50, en la que abundan las referencias a la naturaleza, hasta la de los 70, en la que la técnica metódica se impone dejando paso a dibujos matemáticos que denotan su interés por la extrema economía de medios.
En la muestra, que será expuesta en el Metropolitan de Nueva York en marzo, han sido reunidas 216 obras, en su mayoría dibujos en tinta y grafito con presencia escasa de óleos y collages.
Los trabajos fotográficos de Mohamedi han sido por primera vez expuestos en el Reina Sofía pues la artista no concibió mostrarlos junto a sus obras por temor a que quien los observara hallara concordancias entre las instantáneas y sus dibujos, aunque es indudable que existe tal consonancia.
Esta artista singular, como la define Manuel Borja-Villel, llevó a cabo un ejercicio analítico del arte abstracto. “Tomando la retícula como elemento esencial, entendió la abstracción más allá del reduccionismo y lo autoreferencial”.
Considerada como una de las primeras artistas que trabajó la abstracción moderna en Asia, influida por Paul Klee, Mondrian o Malevich, su obra ha pasado inadvertida fuera de la India pese a protagonizar un “viaje pionero en el arte no representacional”, explica Roobina Karode, comisaria de la exposición.
Extrema economía de medios “Aunque fue una artista admirada en vida, siempre fue una figura enigmática y elusiva, una circunstancia que es en cierta medida el reflejo de una obra depurada que no se presta a una lectura convencional”, añade Karode, quien insiste en reseñar la importancia en su trayectoria de la enfermedad neuromuscular de Huntington que padecía, y que fue mermando poco a poco sus funciones motrices.
El resultado de ese deterioro físico es posible percibirlo en su obra, sobre todo en la fechada en las décadas de los 70 y 80. Así, poco a poco, la artista fue eliminado las referencias del mundo natural como los objetos o el color para dar paso a la geometría y a composiciones dominadas por la línea encaminada a alcanzar la mínima expresión.
“En 1975 se produce una desmaterialización mediante el uso de menos y menos materia”, explica Karode: “A veces llegó a pintar sin tinta, solo marcando el papel con incisiones. Trató de lograr la visión pura de la forma”.
Pese a su enfermedad, fue una artista muy disciplinada y con una gran capacidad de concentración. Lo cuenta la comisaria, alumna durante años de la artista, al tiempo que resume el recorrido de la exposición, en la que el montaje conduce al visitante por un recorrido por la abstracción de Mohamedi. “En sus últimos dibujos se percibe su interés por lo etéreo y la liberación del espíritu”.
Información sobre la exposición:
Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini
Fechas: del 23 de septiembre al 11 de enero
Horario: lunes de 10:00 a 21:00 horas / miércoles a sábado de 10:00 a 21:00 horas / domingos de 10:00 a 19:00 horas