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YO VOTO A ARANTZA QUIROGA

viernes 16 de octubre de 2015, 12:38h
Arantza Quiroga es una mujer muy inteligente, discreta, constructiva, eficaz, firme en sus ideas...

Arantza Quiroga es una mujer muy inteligente, discreta, constructiva, eficaz, firme en sus ideas, flexible en la negociación. Dicen que se ha instrumentado contra ella una maniobra subterránea para desmontarla del puesto que se había ganado a pulso al frente del PP vasco. Quiroga no ha denunciado la operación y ha demostrado una extraordinaria elegancia al dar un paso atrás. El Partido Popular ha perdido a una de las personas más votables de las que dispone. Es éste un criterio generalizado.

No improviso nada de lo que estoy diciendo. El pasado mes de enero publiqué un artículo que reproduzco íntegro a continuación, reafirmándome en todo lo que entonces expuse: “No sé quién se negó a sentarse junto a Arantza Quiroga en la cena de Navidad del Partido Popular vasco. Me ofrezco de forma incondicional a ocupar ese sitio. Naturalmente, ni pertenezco ni he pertenecido ni perteneceré nunca a ningún partido político porque he dedicado toda mi vida al ejercicio del periodismo. Largas décadas de rastrear la noticia, de perseguirla como un sabueso, de lanzarla, una vez contrastada, al vuelo del periódico impreso, hablado, audiovisual o digital, también de la agencia de noticias. Largas décadas, en fin, de ejercer el contrapoder, es decir, elogiar al poder cuando el poder acierta, criticar al poder cuando el poder se equivoca, denunciar al poder cuando el poder abusa. Y no solo al poder político, también al poder económico, al religioso, al sindical, al cultural, al universitario, al deportivo… En 1958, la censura de Franco que administraba Adolfo Muñoz Alonso cerró la revista que yo había fundado y dirigido, Círculo, suprimió mi firma durante un año en los periódicos y me impuso una multa que, a iniciativa de Satrústegui, se pagó con una recaudación entre amigos y simpatizantes. En 1962, por la crítica de un libro publicada en ABC, la dictadura me sentó en el banquillo ante el Tribunal de Orden Público y me pidieron seis años de cárcel por injurias al Jefe del Estado. En 1966, mi artículo La Monarquía de todos provocó el secuestro de ABC y un proceso que se resolvió con el largo exilio que pasé en China. En 1975, la revista Blanco y Negro, que yo dirigía, fue secuestrada por la dictadura y se inició un proceso contra mí, sobreseído tras la muerte del dictador.

No trato, porque significaría lesionar mi trayectoria profesional, ni de silenciar información sobre Arantza Quiroga ni de halagarla sin motivo. Conocí a la presidenta del PP vasco en la Real Academia Española. Me deslumbró su inteligencia y su sencillez. Así es que yo voto a Arantza Quiroga y, por supuesto, ocuparía con mucho gusto ese sillón que alguien ha despreciado.

Hija de un carpintero y de una mujer vascohablante, Arantza Quiroga es la moderación, la prudencia, la eficacia, el buen sentido, la capacidad para la negociación, el espíritu constructivo, la firmeza de ideas. “Nadie ha sentido tanto como las víctimas del terrorismo el lado más oscuro de la naturaleza humana, el odio ciego”, ha dicho la líder popular. Madre de cinco hijos, ha consumado el milagro de conciliar las tareas del hogar y la educación familiar con el ejercicio eficaz de la política. “Aunque suene increíble, para las españolas sigue siendo un auténtico dilema la decisión de procrear”, ha escrito. En España es necesario un cambio de mentalidad porque la mujer debe trabajar en su profesión o en la política sin soportar el grueso de la carga doméstica que el hombre tiene que compartir.

Inteligente Arantza Quiroga. Tal vez Mariano Rajoy, seducido por la tendencia a no hacer nada de Pedro Arriola, hombre muy seguro en sus errores, no se haya enterado de que el Partido Popular tiene en el País Vasco a una mujer votable en toda España. Apenas conozco a Arantza Quiroga. Solo he hablado una vez con ella, y fugazmente. Pero me siento a su lado. En la política y también en ese sillón de la mesa de Navidad que alguien ha rechazado”.